Los docentes y sus sesgos de veracidad

Los sesgos hacen que muchos docentes excluyan los datos de sus opiniones. Hay datos incuestionables. Datos que, por mucho que lo sean, van a ser sujetos al sesgo que los docentes quieran hacer de los mismos. El “es que yo he visto”, “es que a mí me funciona”, “es que lo dice tal persona en las redes sociales y debe ser cierto”, “es que cómo me puede mentir tal persona”, “es que los docentes de izquierdas/derechas nunca mienten”,… y así hasta el infinito de argumentaciones que no se sostienen.

Me preocupa que haya docentes que crean que porque dice algo una persona de su cuerda, sean incapaces de cuestionárselo. Me preocupa que, habiendo datos que dicen lo contrario o, simplemente no existiendo ningún dato, algunos sean capaces de afirmar A, B o C sin despeinarse. Me preocupa que, como he dicho antes, por decirlo alguien afín a mí, eso deba de ser verdad absoluta. Es que es más fácil para algunos leer un tuit que ponerse a buscar información. Y, lamento informar, que ni Twitter ni actualmente los medios de comunicación cuando hablan de temas educativos, no dejan de ser parciales.

Ayer, por ejemplo, yendo a un ámbito fuera de lo educativo, un docente me recriminó que pusiera los datos de las hospitalizaciones reales en UCI por COVID en la Comunidad de Madrid. Datos oficiales. Según él, sí que la ocupación era del 90% de camas en UCI porque no se contaban otras enfermedades y porque lo habían dicho en un medio afín a su ideología. Incluso ese medio afín había elaborado un gráfico, con entrevistas a algunos médicos que afirmaban esa sobreocupación de las UCI madrileñas. Así pues, entre ningún dato (bueno, uno de ocupación de UCI por COVID) y lo que le dicen “los suyos”, tenía claro a quién creerse. La ideología es perversa e impide pensar. El problema es que este señor está en las aulas. Y ahí afirma que se tiene que ideologizar al alumnado. En sus ideas, claro está. El PIN parental en sentido progre. Hay qué joderse. Si uno está en contra del PIN parental debe estar en contra de la necesidad de hacer política sesgada en sus aulas. En un sentido o en otro.

Imaginaos si lo anterior sucede con temas contrastados y contrastables, qué puede pasar con afirmaciones acerca de temas educativos. Muchas veces sin disponer de datos o, simplemente, con datos que interpretan algunos según sus intereses. Si hasta ayer algunos dijeron que el 15% de aprobados más en primero y segundo de ESO era gracias a la reducción de ratios cuando ningún estudio habla de que ningún factor educativo, por él mismo, tiene influencia más allá de pequeños puntos porcentuales. Es que es muy fácil jugar con datos que no se tienen y afirmar o desmentir según titulares de determinados medios.

La docencia mediática es otro Sálvame, quizás no tan exagerado en sus formas, pero con los mismos perfiles que pululan en ese programa. A la mayoría de docentes no les interesa saber qué funciona y qué no en educación. Les interesa conocer esas “verdades” que les cuentan los suyos, sin cuestionarse nada. Es lo más fácil. Es mucho más sencillo que luchar contra tus creencias. Es más fácil matar al mensajero y esconder el mensaje cuando no interesa lo que dicen, que ponerse a analizar si realmente, en algunas de nuestras opiniones, estamos equivocados.

En este blog se dan opiniones. Las mismas que, en sentido contrario, puede dar cualquier otra persona. Con la misma validez que esos gurús de cabecera, los tres pedagogos que asesoran al gobierno en la LOMCE o los que dan charlas de maravillosos métodos educativos. Y aquí viene el gran problema de la educación… a nadie le interesa evaluar el sistema educativo y, mucho menos que le digan que sus planteamientos están equivocados. Los sesgos de veracidad a la orden del día. No solo en educación. 🙁

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