Me encanta escribir

Debo reconocer que uno de mis hobbies es escribir. Además, me encanta poder hacerlo en mi blog, sin presiones acerca de cómo, cuándo o, simplemente, sin pensar las personas que van a pasarse por aquí. No tengo ninguna necesidad de demostrar nada a nadie y, al igual que a otros les gusta la jardinería o la horticultura, amén de aquellos que les gusta sacrificar el cuerpo haciendo deporte, a otros nos gusta disfrutar de lo que sale de nuestros dedos. Sí, ya hace tiempo que escribo más bien poco en papel. Quizás alguna idea que me surge en un momento determinado y que me apetece tener guardada en un papel (se incluyen servilletas) para desarrollarla con más profundidad.

No pido que nadie comparta mi afición, ni tan solo me preocupa que la gente entienda esa afición como postulados. No es que me encante mi profesión. Simplemente se me da mejor escribir de algo que conozco un poco que de la reproducción de los bivalvos en Benidorm. Eso sí, reconozco, como he dicho antes, que al no tener nadie que limite qué y cómo escribo, que pueda hablar acerca de esa reproducción o hacer un requiebro con el polvo (pulpo en gallego, amén de otros significados menos interesantes para mí pero más interesantes para otros). Algunos ya estamos machuchos y, como he dicho antes, mejor no arriesgar que tener un accidente. Los huesos ya no son los que tenía a los veinte. Y en mi caso ya estoy incluido en el colectivo de pastilla diaria. No, no estoy hablando de ninguna azul. Sé que algunos sois muy monotemáticos y por ello toca matizarlo.

Hoy me he levantado mirando el mar. No hay nada que relaje más que mirar a lo lejos y ver el infinito. Tomarse un café con estas vistas es ese orgasmo que todos ansiamos. Pensar, reflexionar y escribir, no siempre en el mismo orden. Placeres infinitos para mí que quizás no lo sean para otros. No es malo que cada uno tenga sus aficiones. El problema es no tener ninguna. Si hasta tener un día específico para comer pizza es una afición sana. Ya no entro en lo divertido que puede ser debatir acerca de si la tortilla debe llevar cebolla o no. Un hobby como cualquier otro.

Los que tenemos tiempo y dinero suficiente para vivir, podemos dedicarnos a ciertas cosas. El problema es cuando a algunos el tiempo solo les da para trabajar y la vida la posponen hasta que acaba su tiempo. Algunos tenemos mucha suerte. Tenemos trabajo, una familia que nos quiere y a la que queremos y, por suerte, tiempo para disfrutar de ellos y de todo lo que nos rodea. Incluso poder disponer de tiempo para nosotros y nuestras aficiones. Ojalá todo el mundo tuviera ese tiempo. Escriban o no. Eso es irrelevante.

La vida no es para tomársela en broma, pero tampoco para tomársela tan seriamente como hacen algunos. Ya no digamos lo que sucede en las redes sociales. Algunos seguiremos escribiendo mientras podamos y nos guste. Conforme uno se hace mayor cada vez es más de disfrutar que de padecer. El día en que deje de gustarme escribir y prefiera irme a jugar a la petanca… iré a jugar a la petanca. Y no pasará nada…

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