La tortilla educativa

Dentro de nada elecciones autonómicas en mi Comunidad. Según sondeos, bastante reñido el resultado. Pasadas elecciones, revuelto para unos y tortilla para otros. Y sí, también en el ámbito educativo porque, lo de jugarse muchos ingredientes para hacer una tortilla hace que, por desgracia, acabe premiándose, no al de mejor tortilla, pero sí al que le ha salido en tiempo y forma.

¿Por qué hablo de lo anterior? Porque tiene mucho que ver con el día a día, tanto en centros educativos como en la administración educativa. Poderes efímeros que, a poco que algo se dé la vuelta, acaba convirtiendo el poder en causa de represalias y al represaliado en represor. También en las redes sociales. Azuzando avisperos. Alimentando alimañas. Aterrorizando a quienes, por estar en determinados púlpitos, se atreven a llevar la contraria a alguno de sus grandes líderes. A los del Team Concebollista y a los del Team Sincebollista. Da igual que el concebollista odie la tortilla con cebolla. Lo importante es que la defienda y que los suyos se lleven el premio.

Soy un simple docente raso y las luchas, muchas veces sin sentido, me la repampimflan setenta y un pueblos. A pesar de ello no puedo menos de sorprenderme de la capacidad de movilización de los equipos. De los ataques furibundos, defendiendo al final lo mismo aunque solo se varíe el recipiente en el que se ofrezca. Y así nos va. Insultos personales para cuestionar temas profesionales. Debates educativos que distan mucho de ser aprovechados por nadie de los que reciben un determinado servicio en las aulas de nuestro país. Eso sí, palomitas a tutiplén. Posicionamientos monolíticos. Creación de personajes de paja por parte de algunos ansiosos de onanismos en pequeño comité.

Me preocupa la incapacidad de algunos de aislar lo personal de lo profesional. Reitero lo anterior porque es realmente la clave de todo. No hay nada alejado del debate. Se pueden, incluso, manipular las gráficas que relacionan casualidades que algunos toman como causalidades. Y no pasa nada. El problema es tener que comprar el bloque. El discurso único. La famiglia. No estamos en una mafia educativa. O no deberíamos estarlo. Es todo mucho más simple. Quizás somos nosotros los que lo hacemos complicado.

Los debates educativos son los mismos que hace una década. Son los mismos que cuando empecé en esto, hace ya dos décadas y media. Y, seguramente, sean los mismos que se daban en las salas de profesores cuando yo estaba al otro lado de la tarima. Por cierto, ¿no os parece absurdo debatir acerca de tarimas cuando tenemos alumnado que llega a primero de ESO sin saber leer ni escribir? ¿No os parece absurdo hablar de inteligencia artificial y arrogarse experticia en ello, cuando tenemos problemas, a nivel de infraestructuras y estructuras pedagógicas, mucho más graves?

Lo sé. Es mucho más sencillo hablar de deberes que de cosas serias. Es mucho más cómodo hablar de inclusión buena e inclusión mala. El problema es que la tortilla siempre acaba dando la vuelta. Y jugar en un equipo, no cuestionar las malas artes de algunos de los de tu equipo y, acabar siendo más sectarios que otra cosa, acaba siendo irrelevante para la realidad del aula del día a día.

Reflexionad. En poco, seguramente algunas Comunidades cambiarán de signo político. Un nutrido grupo de los que ahora defienden A, defenderán B. Otros, curiosamente, defenderán lo mismo que ahora critican. Y el tercer grupo acabará criticando lo mismo que ahora aplauden con las orejas. Es lo que tiene la tortilla educativa. Permite ser comida por todos. Y, seguramente, todos quieran tener su ración.

No me hagáis caso. Escribo por encima de mis posibilidades y del sentido común. Ya queda nada para unos días de relax. Algunos lo necesitamos más que otros.

Como estoy haciendo en los últimos artículos, os recomiendo mi nuevo libro sobre educación para mayores de dieciocho, “Educación 6.9: fábrica de gurús”. Lo podéis adquirir aquí (en versión digital o papel). Y sí, me haría mucha ilusión que fuera uno de los diez libros más vendidos sobre educación este curso. Además, adquiriéndolo ayudáis a mantener este blog.

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