Han dado el premio al mejor docente de España, organizado por una entidad bancaria, y ni tan solo me he atrevido a publicar un post sobre el tema. También he visto que un blog, en el que un día sí y al otro también hacen latrocinio de trabajos desinteresados de terceros, que viven del merchandising ha publicado otro de sus posts de vending y tampoco me he atrevido a escribir nada sobre eso. Ni tan solo he mencionado en un post las medidas contradictorias antiCOVID en la que un día valen unas y, al día siguiente las contrarias. Ya si eso lo de hablar de la libertad de expresión y permitir que la misma sea controlada por multinacionales es algo que también debería haberse merecido unas líneas.

Me estoy aburguesando. Este blog está cada vez más aburguesado. Ni tan solo cuestiono a ninguno de esos magufos de soluciones milagrosas e, incluso para evitar agresividades en Twitter, prefiero bloquear antes de entrar al cuerpo a cuerpo. Estoy, entre perezoso y haber perdido muchas facultades, cada vez con menos garra para poderme ciscar en las vírgenes o en la pedagogía innovadora. Blando no, lo siguiente. Y, sinceramente, creo que por mucho café que me meta en vena o de eso que te da alas (no me pagan por publicitarlo y no menciono la marca) estoy más moderado de lo habitual. Si ni yo mismo me reconozco. Con lo fácil que era ser el pitufo gruñón y gruñir a la mínima de cambio. Es que no me hacen gracia ni los webinars ni los flippers. La chispa se está agotando, al igual que el sentido común de muchos en el contexto actual. ¿Estaré perdiendo facultades?

Quería escribir acerca de las diferencias entre follar y ver porno por internet pero, por desgracia, me he hecho mayor y, no tengo claro si es por respeto al horario infantil, o por no dar alternativas para evadirse de la situación actual. Ya si eso podría regalar una pala sorteándola a los que compartan este post para que puedan limpiar su acera o, simplemente la usen en la playa en lugar de esas palas de plástico que siempre se acaban rompiendo. Es que no tengo ninguna mala idea para ponerme con ella. Ni tan solo tengo ganas de usar determinados tuits para cachondearme de los que los ponen. Todo va en declive. Menos mi cuerpo que, a pesar de seguir siendo escultural, aumenta en volumen de lorzas.

Sé que lo prometido es deuda y os he prometido en Twitter publicar un post. Eso sí, no os he prometido que escribiría nada coherente ni de mínima calidad. Es que no paso ni el filtro del último ganador del Premio Nadal. ¿Por cierto, han dado ese premio este año? Es que lo de volver mañana al curro no lo llevo medio bien. Prometo mejorar… o no 😉

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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