¿Está relacionada la inversión educativa con la mejora del aprendizaje del alumnado?

Invertir más dinero en un servicio público siempre es algo que, al menos para mí, es positivo de entrada. El problema es que la ingente cantidad de recursos que se invierten en educación, lamentablemente, no dan como resultado lo que debería darse. Y por ello mi respuesta es que “no, la inversión educativa no está relacionada con la mejora del aprendizaje del alumnado”.

Dejadme, antes de proceder a lapidarme, desarrollar el concepto. No estoy hablando de que la bajada de ratios, la construcción de nuevos centros educativos para descongestionar los que están saturados o la incorporación de especialistas, en algunos aspectos que no puede atender el docente (por falta de formación, que no se suple en curso de veinte horas), no implique una mejora de resultados en el aprendizaje de nuestro alumnado. Estoy diciendo que se está invirtiendo mal. Que los recursos, cada vez mayores, que se invierten en ciertas cosas, detraen eficacia a esa inversión.

Pongamos un ejemplo. En mi Comunidad, el curso pasado se contrató a cerca de 400 asesores para redactar el Plan Digital de Centro. Se trata de unos 15 millones de euros en salarios que, a día de hoy, una vez terminada esa contratación, se ha demostrado que esos planes maravillosos han acabado, como mucho, en alguna nube de esas que nadie sabe dónde está (multiplicadlo por el número de Comunidades, adecuando el número a su extensión y población). Si añadimos, por ejemplo, las estancias en el extranjero de los últimos años y la cantidad de dinero invertido en formación del profesorado en cursos de dudosa calidad, nos encontramos con cerca de 100 millones de euros de gasto, en muy pocos años, que no ha servido para nada. No me lo defendáis. Para el alumnado valenciano esa inversión ha sido un despilfarro de dinero público. Y quién dice para el alumnado valenciano, al ser políticas que se toman en la práctica totalidad de Comunidades, dice para todo el alumnado de este país.

Si queréis entro en la existencia de docentes para hacer el trabajo administrativo en los centros educativos. Nunca he entendido que se destine un recurso tan caro (como es el docente) para hacer papeleo. Si queréis entro en las dotaciones de los talleres de Tecnología, con herramientas que en la vida van a necesitarse. Pero como se compran sin preguntar al profesorado de esa asignatura qué necesita, pasa lo que pasa. Cientos, por no decir miles, de sierras circulares sin uso. Robots de antaño melonar que nadie sabe programar y que salen a precio de oro. Joder, es que hasta la distribución de portátiles por parte del Ministerio se ha realizado con equipos que ya estaban obsoletos en el mercado. Y seguimos sumando cientos de millones de euros al despilfarro.

¿Queréis que hablemos de la cantidad ingente de sillas y mesas que están abandonadas en determinados almacenes de todas las Comunidades? ¿De la cantidad de equipamiento didáctico que está en cajas, que roen un día sí y al otro también, determinados animalillos? ¿De la cantidad de asesores que nadie sabe qué hacen, mientras que donde hacen falta no existe ni un solo asesor? ¿De los macrocongresos de un día que solo sirven para decir que se ha organizado un macrocongreso? Sí, estoy hablando de cosas que se hacen con dinero público.

No entro en los sobrecostes de los centros educativos, ni en su construcción de edificios que ya son pequeños solo inaugurarse o el despropósito que supone un programa de socialización de libros de texto que obliga a cambios cuatrianuales de los mismos. Mucho dinero que se va en estas cosas. Y que no afecta positivamente al aprendizaje del alumnado.

Cuando hablamos de necesitar una correcta financiación, hablamos de pisar centros educativos de forma individualizada y analizar qué se necesita. No necesitaremos lo mismo en un centro educativo que en otro. Y las compras centralizadas, aunque faciliten el trabajo, no acabarán sirviendo a lo que se planteaban en un principio.

La parte del león de la inversión educativa son los salarios del profesorado. El problema es que es, curiosamente, la inversión más criticada cuando los hechos demuestran que es la mejor inversión que puede hacerse. Eso sí, reconozcamos que también el cómo distribuimos ese profesorado marcará una mejora del aprendizaje del alumnado porque yo conozco centros que tienen a sesenta alumnos con tres profesores en el aula. Algo que dará una personalización del aprendizaje menor que el tener tres profesores con veinte alumnos en diferentes aulas. No lo digo yo. Lo dicen las investigaciones. Es decir, que incluso la inversión crucial, puede ser mal utilizada.

Hay dinero para educación. El problema es que, por desgracia, el dinero se destina a cosas que son irrelevantes para el aprendizaje del alumnado, aunque lo vendan como otra cosa. Solo hace falta ser objetivo y quererlo ver.

Por cierto, no quería acabar sin deciros que yo este curso trabajo en un centro de nueva creación (este es el tercer curso). Tenemos un laboratorio que no puede usarse porque no hay ningún tipo de material, un taller de Tecnología en el que no había ni un solo destornillador de dotación inicial y, una falta de equipamiento informático, que ha suplido un brutal trabajo, detrayendo horas de su vida personal para que todo funcione, de mi equipo directivo. Ya no entro en otras cuestiones como la del centro que han inaugurado en mi pueblo, pensado para 1100 alumnos que ya tiene 1300 el año de la inauguración, retrasado más de un año en finalizar su construcción y que, por lo que me cuentan, ni tan solo tiene personal de administración. Y son dos casos muy cercanos, así que imaginaos la falta de inversión “en lo importante”. En cosas que repercuten en el aprendizaje de ese alumnado que es lo más importante de cualquier sistema educativo.

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