En educación una teoría debería ser válida solo hasta que se refute

En las redes sociales, los medios y algunos púlpitos (no solo) universitarios, muchos se llenan la boca con que debemos tratar a la educación y a todo lo que la envuelve como algo científico. Eso sí, por lo que se ve, en demasiadas ocasiones, solo para lo que les interesa. Dejadme explicaros, en este artículo, un poco el porqué.

Ayer, mientras estaba viendo una de esas malas series policiacas, que sirven para echarte una siesta, se dijo una frase que reproduzco a continuación, acerca de la validez de las teorías en física.

En física una teoría es válida hasta que se refute.

Según Popper, las leyes de carácter universal no pueden ser demostradas acumulando más y más casos positivos, es decir, para los cuales la ley es válida, pero sí pueden ser rechazadas si se encuentra un solo caso negativo, en donde la ley falla. Y es por ello que solo funcionaría una teoría educativa en caso de darse los siguientes puntos:

  1. Que la teoría sea consistente (que no se puedan deducir consecuencias contradictorias).
  2. Que la teoría no sea simplemente una tautología (es decir, que agregue algo a nuestro conocimiento).
  3. Que la teoría vaya más allá de las teorías ya existentes.
  4. Que las conclusiones concuerden con la realidad, realizando experimentos.

Y aquí, por desgracia, se desmonta el argumento de algunos que defienden que, por ejemplo, la pedagogía es una ciencia cuando, curiosamente, son incapaces de tratar a la misma como algo científico. Si la tratáramos como ciencia, entonces deberíamos aplicar el principio de “refutación” y proceder, en muchos casos, a decir que algo no funciona.

Por ejemplo, hay cientos de investigaciones que dicen que los estilos de aprendizaje o las inteligencias múltiples no existen. Por tanto, el argumento, si la pedagogía o lo que se denominan ciencias de la educación estuvieran dentro del campo científico, obligarían a refutar, tanto los estilos de aprendizaje como las inteligencias múltiples. Entonces, ¿por qué algunos que trabajan en esas ramas del saber siguen defendiendo su existencia? ¿Por qué lo justifican alegando las diferencias entre las ciencias sociales y las ciencias exactas o naturales? ¿Para eso no son ciencia? ¿O quieren ser una ciencia diferente que les permita decir que lo son solo cuando les interesa?

En educación seguimos refutando cosas y alguien sigue dándolas por válidas. Por tanto, hay personas que no creen en el método científico y convierten la educación en un paradigma pseudocientífico interesado que, según lo que en cada momento deba venderse, vadea la ciencia para convertirla en creencias más o menos aderezadas de ideología.

Entonces, ya veis que el debate en educación va mucho más allá de considerar la propia educación como ciencia. Va acerca de los intereses en seguir aceptando muchos pulpos como animales de compañía en las zonas más cálidas del territorio africano. Y eso, a cualquiera que sepa un poco de ciencia y de cómo funciona la misma, le debería de hacer saltar todas las alarmas.

Al igual que algunos nos recomiendan a los que no creemos en sus teorías que leamos más pedagogía, yo les recomendaría que, por favor, si quieren ser serios que, cuando algo está sobradamente refutado por las evidencias o las investigaciones, dejen de defenderlo o cuestionar a los que, con múltiples pruebas, han dicho que no sirve en educación. Es que, al final, ver que algunos defienden el uso del móvil porque se ha publicado un artículo en una revista de divulgación en el que, sin informarse bien, se hace esa defensa, al margen de lo que dicen la inmensa mayoría de investigaciones sobre el tema, da un poco de pena. Y mucha vergüenza ajena, amén de la preocupación por ver a tantos incapaces de acudir a las fuentes o poner ciertas afirmaciones en barbecho. Estoy hablando de gente supuestamente formada e informada. Por eso mi elevada preocupación.

Lo sé. No pretendo que algunos lean a Popper ni entiendan de ciencia. Lo único que quiero es que, si defienden que algo es ciencia, lo hagan con todas las consecuencias. Y que, por favor, no timen al personal siguiendo vendiendo cosas y autores que, por desgracia para ellos, las teorías bajo las que subyacen o dijeron en su momento, están sobradamente refutadas en los últimos tiempos. Otro tema, claro está, es conocer a ciertos autores que, aunque ahora no aporten nada, tuvieron su importancia hasta que las evidencias e investigaciones dijeron que lo que decían en su momento ya no vale.

Finalmente deciros que, a lo mejor, algo que hoy es válido, mañana no lo es. La ciencia va mejorando en sus métodos y herramientas de trabajo. Y, por ello, siempre está en continua evolución.

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4 comentarios

  1. “ciencia” es un término ambiguo, a veces se refiere al conocimiento y a veces al procedimiento para establecer ese conocimiento y el problema es que el conocimiento siempre es racional mientras que el camino para llegar a él no tiene por qué serlo. No creo que sea correcto decir que una teoría es válida hasta que es refutada, lo importante para poder ser considerada científica es que la teoría sea refutable, es decir, que realice predicciones que puedan ser contrastadas. Cuantas más predicciones acertadas, mayor confianza tenemos en la teoría, pero siempre cabe la posibilidad de que un día alguna predicción sea refutada. Por ejemplo, me gustaría que algún día se refutara mi teoría de que “en democracia, cada ley educativa es peor que la anterior” 😉

    1. El método científico es uno. Otro tema es lo que algunos quieran vender como método científico. Y toda la razón respecto a la necesidad de tener casos válidos y a poner en barbecho refutaciones, en caso de que las mismas sean puntuales y mínimas. Las predicciones no son teorías. Si fuera así, llevaría lloviendo una semana. 😉

  2. El problema, querido Jordi, es que no se refutan y por tanto las teorías siguen siendo perfectamente válidas.
    Y no se refutan, hay que recordar, porque si el resultado no es el esperado es por culpa de que los docentes que no sabemos y/o queremos aplicar la teoría correctamente.

    Un saludo.

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