Elenium, una trilogía de novela fantástica espectacular

Hace tiempo me leí las Crónicas de Belgarath y su continuación, las Crónicas de Mallorea, del autor David Eddings pero debo reconocer que la trilogía Elenium me ha cautivado. Tres novelas (El trono de diamante, El caballero de rubí y La rosa de zafiro) que he devorado en muy poco tiempo. Unas novelas que, aunque en la última se vea la necesidad de alargar innecesariamente las dos primeras, son totalmente recomendables para aquellos a los que, como a mí, nos gusta la novela de fantasía.

El trono de diamante

Tras diez años de exilio, Falquián regresa a Elenia para reanudar sus obligaciones como caballero pandion y paladín hereditario de la reina. Sin embargo, su joven reina, Ehlana, sufre una fatal enfermedad, supuestamente la misma que llevó a la tumba al rey Aldreas, su padre. Sin embargo, permanece con vida gracias al poderoso hechizo invocado por Sephrenia, la mujer de edad indefinida que inicia a los pandion en los secretos de la magia. Ehlana está sentada en su trono, petrificada dentro de un bloque de cristal y abocada a la muerte, a menos que alguien encuentre un remedio antes de que transcurra un año. Annias, el ambicioso y corrupto primado de la iglesia Elenia, había nombrado príncipe regente a Lycheas, primo bastardo de Ehlana quien permitía que él gobernara. Mediante sobornos y el tesoro de la reina, Annias planeaba conseguir el trono de la archiprelatura y el poder para regir la totalidad del continente Eosiano. Únicamente debía vencer la oposición conformada por Sephrenia y los caballeros de la iglesia, y para acabar con estos había urdido una poderosa alianza con el demoníaco dios de Zemoch, Azash.

El caballero de rubí

Ehlana, reina de Elenia, había sido envenenada, pero conservaba la vida gracias a un hechizo que la mantenía petrificada y encerrada en un gran bloque de cristal. El efecto del hechizo duraría mientras vivieran los doce caballeros que habían intervenido en el mismo, pero desde su realización cada mes moría uno de ellos. Falquián, caballero pandion y paladín de Ehlana, busca desesperadamente el remedio para su reina que, tal como le revela el espectro de su propio padre, se halla en el Bhelliom, la maravillosa joya perdida en Lamorkand cuando el rey Sarak de Thalesia murió en combate 500 años atrás. Iba engastada en la corona del rey y desde entonces muchos hombres cavaban a orillas del lago Randera, buscándola en vano. Sparhawk y sus amigos, mediante artes nigromantes invocan al espíritu del rey para que les indique en qué lugar se encuentra la joya.

La rosa de zafiro

La restauración de la reina Ehlana en el trono no era más que el inicio de la misión de Falquián. Annias está ya en Chyrellos esperando la muerte del archiprelado y se perfila como el favorito para ocupar tal cargo. Como si no fuera suficiente, planea sitiar la Ciudad Sagrada con ayuda de los soldados eclesiásticos y el renegado pandión Martel. Wargun y su ejército se retrasan permitiendo la semidestrucción de Chyrellos. Es ahí cuando la intervención divina en forma de una pequeña niña estiria ayuda a los planes de Sparhawk.

Una trilogía de intrigas muy bien hilvanadas, con un toque de magia adecuado que no se hace exagerado (algo de lo que pecan muchas novelas fantásticas) y, lo que es más importante, con varias intrigas palaciegas y de otros reinos, junto con una excepcional configuración del poder de los ladrones en la sombra, que hace disfrutarla y no poder parar de dejarla.

Son novelas muy poco oscuras y totalmente recomendables para cualquier edad. Como única pega quizás de la trilogía es el intento de toques humorísticos forzados en determinadas situaciones, especialmente en las que tienen que ver con un pequeño ladrón y su padre.

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