Cuando la trampa funciona mejor de lo que esperaba
Hay veces en que basta un hilo para dejar en evidencia mucho más de lo que uno esperaba. Hoy he publicado uno en X sobre ciertos colectivos que, en lugar de dedicar sus energías a la educación, se pasan el día en redes sociales señalando, amenazando y repitiendo dogmas ideológicos como si fueran verdades absolutas. Nada más. Un hilo general, que hablaba de comportamientos, no de siglas concretas.
Un colectivo que presume de ser educativo debería comportarse como tal. Pero si lo único que hacen sus miembros en redes es amenazar, señalar y poner capturas de pantalla de quienes no piensan como ellos… pues muy educativo no parece. va…
— Jordi Martí (@xarxatic) October 4, 2025
Y, curiosamente, los primeros en reaccionar con ataques personales han sido… justo los que dicen no reconocerse en esa descripción, que pertenecen en su totalidad a un determinado colectivo. Qué casualidad, ¿no? El hilo era, lo confieso, una trampa. Un espejo. Y algunos han corrido a estrellarse contra él como moscas contra un cristal limpio.
Porque vamos a ser claros. Si alguien se siente aludido por un texto que describe actitudes intimidatorias, es probable que tenga motivos para ello. Si tú no amenazas, no señalas ni conviertes el debate educativo en una cruzada ideológica, ¿qué te molesta de un hilo así? Te debería dar exactamente igual. Pero no. Ahí están, indignados, ofendidos y con la necesidad urgente de responder con más de lo mismo: insultos, capturas, acusaciones.
El mecanismo es siempre idéntico. Les retratas con ironía y lo confirman con hechos. Les dices que actúan como una secta, incapaz de articular nada coherente más allá de consignas, y responden como… una secta. Les señalas la obsesión por etiquetar y lo primero que hacen es etiquetarte. Una vez más, demostración gratuita.
Y lo más gracioso es que ni siquiera hacía falta mencionar nombres. Ha bastado hablar de un colectivo genérico para que saltaran como si el hilo llevara sus iniciales tatuadas. ¿Casualidad? Puede. O quizá no tanto. Quizá es que el retrato encajaba demasiado bien.
Al final, el hilo ha servido para lo que estaba pensado… desenmascarar. Mostrar que detrás de los discursos grandilocuentes hay poca sustancia y mucho ruido. Que cuando la única forma de “defender la educación” es amedrentar y gritar más fuerte que el resto, lo que dejas al descubierto es la falta de capacidad de sostener un debate real.
Y es que con esta gente no hay debate posible. No se discute de evidencias, de prácticas pedagógicas, de cómo mejorar la enseñanza. Se discute de ideología. Siempre. Da igual el tema. Da igual que hables de disciplina, deberes, metodologías, evaluación. Todo lo convierten en trincheras. O estás conmigo o estás contra mí. O eres parte de la tribu o te señalo.
El problema, claro, es que este tipo de colectivos se creen guardianes de la pureza educativa cuando, en realidad, solo generan un clima irrespirable. No aportan nada más allá de consignas. No mejoran nada. Solo logran que mucha gente, que podría participar en un debate constructivo sobre educación, prefiera callar para no ser la siguiente diana.
Así que, visto lo visto, no puedo más que darles las gracias. Gracias por caer en la trampa. Gracias por confirmarle al resto del mundo que el retrato era fiel. Gracias por dejar claro que cuando alguien habla de comportamientos sectarios, de intimidación y de dogmatismo ideológico, lo primero que hacen es reaccionar como secta, intimidar y gritar dogmas.
Lo curioso es que, en el fondo, no hacía falta tanta demostración. Pero siempre viene bien tener pruebas frescas. Y me las han servido en bandeja.
¿Conclusión? Si un hilo general os parece un ataque personal, quizá la pregunta que deberíais haceros no es “¿por qué lo ha escrito?”, sino “¿por qué me doy por aludido?”. Porque igual, solo igual, la respuesta no está en quien escribe, sino en lo que hacéis cada día.
Gracias Olga, Manuel, Erica, Almudena, David y resto de la tropa. La verdad es que habéis caído con las cuatro patas. Reconozco que, sinceramente, pensaba que serías un poco más inteligentes para ver el cebo y no caer de cuatro patas.
Todos los capítulos de TORREZNO 3PO se irán incorporando en la siguiente página y el libro, en formato digital, de la primera temporada de TORREZNO 3PO: un alien en educación, os lo podéis descargar desde aquí.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
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