A nadie le importan mis opiniones sobre educación
Lo confieso. Estoy atravesando un periodo de profunda reconstrucción personal. Esta mañana me he levantado convencido de que era un analista del aula, un azote de la administración educativa y de los gurús vendehúmos, un referente del debate educativo. Un intelectual de la tiza, vamos.
Y resulta que no. Resulta que soy la versión de marca blanca de la teletienda de las tres de la tarde o de alguna de esas cuentas de Instagram o TikTok de (des)influencers.
El artículo de esta mañana (enlace) era, sobre el papel, una obra cumbre de la pedagogía de trinchera. Había volcado ahí meses de lecturas, años de frustración con las leyes educativas, una crítica demoledora a la industria de las soluciones carísimas y un alegato vibrante en defensa de la sencillez en el aula. Había puesto el alma, la bilis y el teclado al servicio de la escuela.
Pero para ilustrar la tesis, he cometido el error fatal de meter una metáfora doméstica. He mencionado, de pasada, que la semana pasada compré un producto baratísimo de dos euros que me dejó la mampara de la ducha reluciente y limpia de cal por primera vez en meses.
¿Sabéis cuánta gente me ha preguntado por privado sobre el colapso del sistema educativo, las ratios o la farsa de la innovación? Cero.
¿Sabéis cuántos mensajes, correos y menciones en redes tengo pidiéndome la marca, el supermercado y la composición química del limpiador de mamparas? Cientos. Decenas de docentes, inspectores, catedráticos de universidad y miembros de la comunidad educativa a los que se la suda profundamente la ley de educación, pero que están al borde del divorcio o del suicidio porque no consiguen quitar la cal de los cristales de su baño.
El mapa del debate educativo en este país ha quedado oficialmente reconfigurado hoy. A la comunidad docente no le quita el sueño el DUA, ni la burocracia de las situaciones de aprendizaje, ni la inteligencia artificial, ni las guías de evaluación por competencias.
El verdadero problema estructural de la enseñanza española es que las mamparas cogen cal.
He visto a docentes veteranos que jamás han compartido un post mío sobre la bajada de nivel académico retuitear mi hilo solo para ver si en las respuestas alguien filtraba el principio activo del producto. He recibido mensajes de políticos que, en su mayoría están gestionando la educación en diferentes lugares, preguntándome si el limpiador en cuestión sirve también para la grifería de acero inoxidable. La Inspección Educativa no quiere fiscalizar mis textos. Quiere saber si el espray lleva lejía o amoniaco.
Es fascinante. Te pasas quince años escribiendo sobre el declive del conocimiento, la pérdida de autoridad del profesorado y el negocio de los gurús, y tu mayor hito de impacto social termina siendo esto.
He entendido el mensaje. Acepto mi destino con la humildad de quien reconoce que la audiencia manda. Si la pedagogía no vende, nos pasamos al sector droguería y limpieza industrial.
A partir de la semana que viene, XarxaTIC sufre un cambio de línea editorial drástico. El lunes os hablaré de cómo quitar la mancha de grasa del mono de trabajo para los docentes de FP, el miércoles de remedios infalibles contra la humedad en las esquinas del aula y el viernes, la gran comparativa acerca de si es mejor el suavizante concentrado o el vinagre de limpieza para limpiar las mochilas del alumnado.
A todos los que me habéis escrito buscando el milagro del cristal transparente, ya os he dado el secreto por las redes (tanto por X como por Facebook). A los gurús de la innovación educativa que cobran miles de euros por dar charlas de fin de semana… no os preocupéis. Vuestro negocio está a salvo. A la gente no le importa que nos vendáis humo en el aula. Lo único que nos obsesiona a todos es saber con qué diantres se quita la cal que se queda pegada al cristal.
Tenía que escribirlo. No se me podía quedar dentro.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
Descubre más desde XarxaTIC
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu articulo demuestra con holgura la tesis que llevo defendiendo desde hace años (ya soy viejuno con unas décadas de docencia detrás) de que el problema grave de la educación española está en el cuerpo docente, carcomido de la imbecilidad pedagógica: el enemigo está dentro, desgraciadamente. PD: hay honrosas excepciones, pero en clara minoría.
A mí sí me importa…, sigue adelante con tus reflexiones y críticas al sistema educativo, lo haces estupendamente