Son más de doce años naufragando por la red social del pajarito. Red en la que he visto pasar del nacimiento de un espacio colaborativo para la mejora del aprendizaje, a un contexto de autopromoción de unos y embates continuos entre posturas diversas. Al igual que ayer oía hablar de política internacional a algunos que llevaban varios litros de alcohol den las venas en el bar, hoy seguramente va a suceder lo mismo en Twitter. Twitter, actualmente, es una red social para aprender más bien poco. Eso sí, su horizontalidad permite que un cura pueda dar consejos sexuales a actores y actrices porno. Es lo que tiene la horizontalidad. Que todas las opiniones tienen su espacio. Las fundamentadas y las no fundamentadas. Incluso, en ocasiones (¡no pocas!) las no fundamentadas tienen un mayor público. Léase… se viralizan más.

A Twitter actualmente se viene llorado de casa. No hay opción B. No hay pañuelos. No hay tiempo de aclimatación. No hay, en definitiva, nada más que aseveraciones de unos y otros basadas en sesgos de confirmación. Lo mío vale. Lo tuyo no vale si no coincide con lo mío. ¿Tienes argumentos? No, pero si quieres te muestro la gente que está de acuerdo conmigo, comparamos los retuits y me gustas y validamos mi opción. Es todo mucho más complicado que eso. Tener razón no es conseguir más métricas en Twitter. Tener razón es tener argumentos. Y los argumentos, por desgracia, siempre acaban convirtiéndose en mezclas demagógicas en debates cada vez más chuscos.

Ser Mark Prensky y llevar una camiseta diciendo «Nativos Digitales» no implica que los nativos digitales existan. Hacer un informe bajo el paraguas de la Fundación Bofill o la OCDE, redactado por gente con una determinada afinidad ideológica o subvencionado por una determinada entidad bancaria, que dice lo contrario de toda investigación educativa independiente, hace que dicho informe no sirva. No, no sirve. Por mucho que se empeñen algunos en decir que sí. Por mucho que rebuznen en la red del pájaro azul.

Defender que lo que yo quiero ver sea lo que hay no es serio. Pero, seamos sinceros, Twitter no es serio. Eso sí, mucho más «violento» que cualquier otra red social. Ahora que he vuelto parcialmente a Facebook, me he dado cuenta de que los debates son más serios. Claro que hay el típico náufrago neuronal con teclado a mano, conexión a internet y tiempo libre pero, sinceramente, lo de Twitter está a otro nivel. Bueno, más bien se han tenido que inventar niveles porque ya nos los hemos pasado todos.

El problema es que Twitter engancha. Engancha un medio de comunicación en el que puedes permitirte el lujo, siendo cocinero, de decirle a un especialista en cardiología cómo debe operar. Quién dice cocinero a cardiólogo, también puede usar el argumento a la inversa. Lo mismo para temas educativos. Es que algunos parece que todavía no se hayan enterado que la docencia está plagada de profesionales. Cada uno con sus ideas acerca de qué debería hacerse a nivel macro. Eso sí, con una realidad que hace que las cosas, gracias a la experiencia acumulada, se hagan mejor o peor. Digo gracias a la experiencia porque, al final todos sabemos qué formación se está ofreciendo a los docentes, tanto inicial como a lo largo de su trayectoria profesional.

A mí cada vez me preocupa menos que mi alumnado interactúe en redes sociales diferentes de Twitter. Tengo claro que, por edad, algunas no deberían ser usadas por ellos pero, estoy totalmente convencido que si descubrieran Twitter (o fuera la más usada por ellos), esto sería peor que la mezcla de parque de bolas, Far West e invasión alienígena que está siendo ahora.

En Twitter es muy difícil aprender nada. A veces tienes suerte, especialmente si buscas muy bien a quién seguir, siempre poniendo en barbecho TODO lo que diga, que te sirva algo de lo que se dice. Más allá de estos golpes de suerte, cada vez más escasos, lo único que tienes, salvo que te lo tomes en serio, son risas garantizadas. Y además, gratis. Ni Leo Harlem os haría reír tanto en sus fantásticos monólogos. Además, siempre mejor un monólogo malo de 280 caracteres, ampliable en formato hilo, que uno de humor inteligente. Que algunos ya no estamos mucho para pensar.

Por cierto, ¿a qué hora quedamos para el próximo duelo? ¿Armas? Decidlo con tiempo porque si tengo que construir un tirachinas, lo tengo que hacer en horario laboral. Al menos así servirá de algo Twitter a mi alumnado de Tecnología.

Sed buenos y no me lo tengáis a mal. Es viernes y he visto que ya había cobrado mi nómina.

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