Si familias, docentes y alumnado contaran lo que realmente piensan unos de otros, no quedaba escuela en pie
Hay una verdad que nadie reconoce porque es demasiado incómoda. Cuando familias, docentes y alumnado hablan de la escuela, da la sensación de que están describiendo tres universos paralelos. No es que discrepen; es que directamente habitan realidades incompatibles. Y, aun así, cada mañana se comparten edificios (o pueden puntualmente, en el caso de las…
