Creo que para mejorar la educación en este país debemos darle la vuelta a muchas cosas. Al igual que es imposible hacer vida normal con un tanga de leopardo puesto al revés, es imposible mejorar la educación haciendo lo mismo de siempre o, vendiendo como innovación, el convertir el tanga en un doble tanga. La solución quizás es que no pase por aquí. Quizás la solución no sea pintar con pintura plástica donde hay humedades. Quizás la solución no pase por empeñarse en mantener la misma compañía telefónica, a precio de oro, porque nos incluye el fútbol. Quizás la solución pase por, en lugar de sacar leyes o vender ciertas cosas, sentarse y ver qué funciona y qué es mejorable. Lo de los elefantes en las cacharrerías siempre ha dado, históricamente, muy malos resultados.

Hay cosas en educación que van antes que otras. Primero deberíamos empezar por darle una vuelta a Infantil y Primaria antes de meternos con la ESO y las enseñanzas postobligatorias. Deberíamos ver qué resultados obtenemos en centros piloto, muy bien elegidos y representativos del global (por alumnado, profesorado y contexto), antes de ponernos a hacer cambios para todos. El café para todos no funciona. Menos aún cuanto hay amantes de expreso o de americano en la toma de decisiones. Es que tampoco es el café. Y algunos todavía no entienden que para hacer un buen café se necesitan muchas cosas y que el café, por bueno que nos parezca, jamás va a gustar a todo el mundo. Hay personas a las que les gusta el té. No pasa nada. Eso sí, si hacemos café, que sea el mejor café que podamos hacer.

Me siento incómodo en mi profesión porque nadie soluciona mis problemas reales. A mí que me doten de más herramientas tecnológicas no me soluciona la vida. Tampoco me la soluciona que no lo hagan. Hay un término medio que se nos ha ido de la mente y, al final, solo nos dan la opción de cambiar la posición del tanga. Y solo con eso no se soluciona, al menos en mi caso (y en el de muchos) la necesidad de protección que necesitan mis partes. Creo que me explico. Si no es así, no me lo tengáis en cuenta porque es lunes y ya empiezo cansado la semana.

Tenemos muchos frentes abiertos en el ámbito educativo. Frentes que pretendemos abordar a la vez. Creo que nadie sabe nada de teoría militar. Para conseguir alcanzar tus objetivos, lo que necesitas es centrarte en algo. Vale para los que disparan y para los que hacemos otras cosas menos violentas. Es que ya está bien de querer tomar todo el territorio dividiendo esfuerzos para conseguirlo. Si nos descentramos del objetivo y nos vamos a buscar gamusinos, porque algunos nos han vendido que existen y nos lo hemos tragado, ya tenemos un problema. No estamos para lo que hemos de estar.

La educación tiene un problema endémico. Tenemos una pandemia educativa de considerables proporciones. Y, aunque salga parte del alumnado del sistema capacitado para la vida, hay otra parte que hemos perdido por el camino. Y no me estoy refiriendo a número de aprobados. Me estoy refiriendo a aprendizajes. Aprobar no es sinónimo de aprender. Eso sí, suspender sí que es sinónimo de no haber aprendido. Algo que algunos no acaban de entender aunque se lo intentes explicar una y otra vez.

Yo hoy me pondré unos boxers para ir a trabajar. Mi parte la tengo cubierta. El problema es que mi parte, al igual que mi aula, mi asignatura y mi alumnado, no se merecen que cada uno hagamos lo que podamos porque nadie piensa en cómo mejorar realmente la educación. Yo creo que deberíamos empezar por los cimientos del sistema e ir subiendo hacia arriba. Tanto cambio cosmético o global acaba no convenciendo a nadie. Ni convenciendo, ni mejorando la educación.

Seguro que las cosas se proponen con la mejor intención del mundo pero, como bien sabéis, de buenas intenciones están los cementerios llenos. Así que, quizás tocaría darle una vuelta al planteamiento de cómo podemos mejorar la educación en nuestro país. Eso sí, el problema es que vender los granos de arena viste menos que vender la playa. Una playa que dista mucho de ser lo maravillosa que podría ser si tuviéramos más en cuenta los granos de arena que la conforman.

Nada. Es lunes y se me ha ido un poco más lejos la incoherencia habitual de mis redactados. Ya queda menos para vacaciones. Ánimo.

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