Si a un docente le toca el Euromillón… digamos unos 100 millones…

Cuando a un docente le tocan 100 millones de euros, no se vuelve loco… se vuelve peligrosamente normal. Tan normal que da miedo.

Lo primero que hace no es avisar a nadie. Ni pareja. Ni familia. Ni compañeros.

Porque un docente sabe que, si se corre la voz, en 24 horas estará coordinando algo o encargado de alguna tutoría de esas que, como siempre, se asignan por sorteo y casi siempre tocan al último que llega. Especialmente si es un centro altamente inclusivo.

El lunes siguiente entra al centro caminando. Caminando despacio. Sin mochila cargada de culpa. Sin cara de «llego tarde pero es por el alumnado».

Llega a su hora exacta. No antes. Nunca más antes.

Eso ya genera rumores.

Con 100 millones, el docente descubre un superpoder desconocido hasta ahora… la absoluta indiferencia funcional.

-¿Puedes cubrir esta guardia?
-No.

-¿Te importaría quedarte un rato más?
-Sí. Me importa.

-¿Te apuntas a este proyecto innovador sin horas ni recursos?
-No me apetece.

La gente no sabe cómo reaccionar, porque el sistema educativo no está preparado para alguien que no tenga miedo.

Reunión de claustro. PowerPoint eterno. Palabras como «sinergias», «líneas estratégicas» e «ilusión».

Y entonces alguien dice:
-Esto lo hacemos por vocación.

El docente millonario levanta la cabeza lentamente y responde:
-Yo ya no.

Silencio. Silencio de los que luego se recuerdan en corrillos durante años.

Llega el clásico mail a las 23:43… «Perdona la hora, es rápido…»

No hay respuesta. Ni esa noche. Ni al día siguiente.

A las 8:05, el docente entra al centro tan tranquilo. Saluda. Sonríe. Y alguien entiende el mensaje… el correo ha muerto.

Con 100 millones, el docente:

  • No imprime rúbricas innecesarias.
  • No innova a lo loco.
  • No finge entusiasmo en colectivos que dicen que lo van a arreglar todo y solo se arreglan sus haberes.

Hace su trabajo. Bien. Sin épica. Sin sacrificio. Con mucha más eficacia.

Y eso es obscenamente revolucionario.

Un día alguien le dice:
-Oye, ¿no te preocupa…?

Y el docente responde:
-No.

Pero no como desafío. No como rebeldía. Como hecho objetivo.

Porque sabe algo que el resto no… mañana podría no venir. Y no pasaría absolutamente nada.

¿Deja la docencia? No.

Porque ahora la docencia ya no le puede hacer daño.

Y cuando alguien le pregunta, sin saberlo:
-¿Qué harías si te tocara el Euromillón?

Responde, con una sonrisa indecente:
-Exactamente esto.
-Pero sin aguantar tonterías.

Porque el verdadero premio no son los 100 millones. Es poder decir «hasta aquí» y que no sea un drama.

Eso sí que es viral. Y peligrosísimo.

Podéis descargaros mi último libro en formato digital, TORREZNO 3PO: un alien en educación, desde aquí.

Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.

¿Te ha gustado el artículo? Apoya mi trabajo invitándome a un café.

Support me on Ko-fi

Descubre más desde XarxaTIC

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *