Los padres de la LOGSE contra la LOGSE

No hay personas que hayan hecho tanto daño al sistema educativo como los que, desde la LGE, han puesto sus pezuñas en la redacción de articulados legislativos surrealistas a la par que faltos de todo sentido común y evaluación. Esto de llevar más leyes educativas a cuestas que evaluaciones sistémicas es algo que, salvo que uno esté muy falto de sentido común o esté totalmente abducido por un grupúsculo de personas de discursos vacíos, debería chirriarnos a todos los que nos dedicamos a la profesión.

Cuando se estaba trabajando para elaborar la LOGSE había dos posturas muy definidas: una que apostaba por invertir dinero con la LGE y otra que planteaba hacer una renovación completa del sistema educativo a nivel curricular y estratégico. Lamentablemente ganó la segunda pero, por desgracia, lo que no se cuenta es que dicha renovación fue realizada en exclusiva, anulando toda la participación de los profesores en su confección, por dos personas: Álvaro Marchesi y César Coll.

César Coll se incorporó de pleno cuando se nombró esa Comisión para redactar el preproyecto de la LOGSE. Marchesi se había incorporado ya como subdirector de educación especial, para elaborar el decreto de la integración, que fue un éxito político y social. Se hicieron encuestas, y se vio que había bastantes reticencias, por lo que se contrató una campaña que tuvo un fuerte impacto, aquella del eslogan todos iguales, todos diferentes. Contaba además con el apoyo de la Reina. Marchesi tuvo éxito, de ahí que luego fuera Director General. Y fue por entonces cuando comenzó este debate del preproyecto. La Comisión se formalizó en el Hotel Velázquez de Madrid, y ya ese día Marchesi repartió los papeles. Y como Coll era muy amigo suyo, y también psicólogo, cubrió ese flanco de la reforma con las teorías y prácticas de César Coll. De este modo la reforma adoptó un rumbo diferente al que inicialmente traía. En política general no se había producido todavía un cambio, porque las leyes estaban sin modificar, pero la dinámica de la experimentación sufrió un cambio radical. Y César Coll acaparó todo el discurso sobre la reforma cualitativa, de modo que aquellas manchas de aceite de las que hablamos se fueron convirtiendo progresivamente en jarros de agua fría. Y eso rompió la dinámica de creación de materiales por parte de los profesores, los grupos de trabajo, las discusiones, y se produjo una reconversión de la innovación por tanteos a un sistema lineal, jerárquico, vertical y tecnocrático, que anulaba la participación de los profesores, pues el currículum era determinado burocráticamente desde arriba. Coll se inventó lo de los tres niveles: un nivel de la administración, de decisiones; otro de los profesores: y, en medio, un tercero que, como decía en su libro, no se sabía muy bien en qué consistía. A partir de entonces se acabaron los debates en la Comisión. La discusión fue sustraída de la misma, y Coll llevaba directamente con Marchesi el desarrollo de sumodelo. (Fuente: Una visión desde dentro y desde fuera. Entrevista a Gimeno Sacristán).

Así que, como podéis ver, la LOGSE no partió de los docentes ni contó con los docentes. Contó con el mismo que ahora vuelve a ser asesor de la nueva reforma educativa y que, a sangre y fuego impuso su idea monolítica acerca de lo que debía ser la educación. Con la oposición de la práctica totalidad del profesorado de Secundaria que daba clase en los institutos de Bachillerato, la mayoría de asociaciones educativas y gran parte de los movimientos de innovación educativa. No olvidemos que innovar no es el discurso vacío que nos venden algunos pedagogos. Innovar es mejorar lo que debe mejorarse, después de hacer un análisis serio del sistema y ver por dónde podemos establecer esas líneas de mejora.

Resulta curioso además el corporativismo de algunos pedagogos ante las aberraciones y tonterías que dicen algunos de los suyos. Quizás al final Ricardo Moreno tuviera más razón de la que se le ha querido dar y en el siguiente párrafo estuviera cargado de razón.

La pedagogía no es una ciencia, sino que es un lenguaje sin significado, un discurso vacío. Los argumentos que apoyan esta tesis son fundamentalmente cuatro. El primero, la resistencia de la pedagogía a usar el método científico: si un sistema de enseñanza no funciona, o se niegan los hechos, o se buscan las causas en circunstancias sociales, pero no se cuestiona el sistema. El segundo, la multiplicación de palabras, dando nuevos nombres a cosas que ya tenían uno, para así ocultar la falta de ideas bajo la capa de una jerga supuestamente científica. El tercero, en la utilización de un lenguaje vacío. El cuarto, la multiplicación de tonterías que chocan contra el buen sentido de cualquier profesor. (Fuente: ¿Es la pedagogía una ciencia? por Ricardo Moreno Castillo).

El discurso logsiano, de imposición y falta de preguntar a los docentes de trinchera, sigue imperando en gran parte de la comunidad educativa como un discurso a defender. El problema es que, por mucho que el fascismo educativo cuente con un determinado grupo de fanáticos que, además en ocasiones ejercen su poder de forma muy cruel, sin evaluar medidas, siendo contradictorios en lo que proponen por no parecerse en nada a lo que proponían o, simplemente, pretendan ofrecer un sistema educativo para otros que no sean sus hijos (o sus nietos en el mejor de los casos), tiene un nombre. Y ese nombre es muy fácil de deducir.

Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de la campaña de desprestigio contra los docentes y a favor de determinados posicionamientos? ¿Os habéis dado cuenta que, al igual que pasó con la LOGSE y que os incorporo como cita en el post de hoy, “parece que se haya contratado otra campaña para eliminar la reticencia que suponen ciertas cosas”? Reinventamos la rueda. Además lo hacen los mismos de antes que, curiosamente, ahora pasadas décadas desde la imposición de la LOGSE y el señalamiento de los críticos con la misma, habiendo vaciado el discurso educativo de los Claustros, habiendo apostado desde parte de la izquierda por dar poder a los directores de los centros educativos para contratar a sus afines (el Decreto de Plantillas catalán que lo permite fue realizado por el tripartito PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya) y potenciado hasta el infinito, tanto desde la gestión de la formación del profesorado como desde los medios, un determinado tipo de visión educativa, intentan controlar un colectivo cada vez más sumiso. O con menos ganas de complicarse la vida. Algo que es totalmente lícito.

Por cierto, los que proponen ciertas cosas en educación no hacen políticas de izquierdas con idea de mejorarla. Hacen políticas progres y muy rancias, que no viene a ser lo mismo.

Os dejo con un vídeo que grabé ayer en el que César Coll y sus adláteres dicen, curiosamente, lo contrario que defendían hasta ayer. Y también lanzo una pregunta al aire… ¿soy el único que ve muy extraño que, con los problemas globales que tenemos en el sistema educativo (a nivel de ratios, necesidades estructurales de edificios, rediseño de currículo para reducir carga y dar más potencia a las asignaturas que se decidan, etc.) la campaña de mercadotecnia se base fundamentalmente en la estrategia de los ámbitos, en la crítica a cualquiera que piense diferente o, simplemente, en una apuesta por la FP -lógica, lícita y necesaria- que monopoliza todas las necesidades de un sistema educativo en el que hay más etapas? Pero bueno, qué sabré yo. Soy un simple docente que, además, estoy oponiéndome frontalmente a ciertas cosas, recibiendo por ello ciertas represalias laborales.

Acordaos de suscribiros al canal y darle a la campanita. Que, como ya sabéis, la mansión en las Maldivas (que no las Malvinas, aunque a algunos les interesa que el alumnado tenga que buscarlo en Google) no se paga sola. Sed buenos. Y cuestionad todo lo que os digan, leed y remontaos a hemerotecas y, por favor, no dejéis de pensar por vuestra cuenta. Nos jugamos mucho.

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David Rabadà Vives
David Rabadà Vives
22 days ago

No eres el primero en ver estas cosas.
Felicidades

Juan
Juan
21 days ago

Muy buen apunte.
Pero un matiz. Los pedagogos salimos hace mucho del sistema educativo formal y de sus reformas (si es que alguna vez entramos) y los ideólogos de la LOGSE que citas no son pedagogos, son catedráticos de psicología, como Cesar Coll y Marchesi. Lamentablemente, los pedagogos nunca llegamos a entrar. Pero aún así, da caña y sigue con ese espíritu crítico. Enriquecedor.

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