La ciencia nos dice que las inteligencias múltiples no existen. A día de hoy, sábado 20 de noviembre de 2021, se puede decir que, «según lo que nos dicen las investigaciones de psicología cognitiva, existe una sola inteligencia (o factor general) que explica la mayoría de competencias/habilidades en su uso. Además, la psicología del aprendizaje nos indica que la mejor manera de aprender algo es mediante la presentación del propio contenido y no por habilidades particulares del alumno».

Existen, por lo visto, numerosos agujeros en la teoría de las inteligencias múltiples de Gardner, especialmente graves cuando se trata de la imposibilidad de reproducir supuestas muestras de la existencia de estas múltiples inteligencias o la necesidad de reconfigurar la investigación, al margen de la metodología científica, para poder obtener datos que nos digan que esas inteligencias sí que existen.

Se comenta además en el último metaanálisis realizado acerca de las IM (aquí en PDF) que os comento a continuación que, «uno de los motivos por los que varios docentes y centros educativos están abrazando esta moda es porque, para algunos docentes existía la necesidad de incorporar algo que explicara las habilidades de su alumnado (mayor o menor dificultad en algunas asignaturas)» o, simplemente, se buscara el apoyo científico de algo que les dijera que era imprescindible introducir música o expresión corporal dentro del currículo. Pero, lamentablemente para ellos, los únicos artículos que demuestran la existencia de esas múltiples inteligencias tienen muchos defectos metodológicos, son irreproducibles y, por ello, se cree conveniente realizar investigaciones de calidad sobre la efectividad de la intervención educativa basada en las inteligencias múltiples antes de llevarlo al aula.

Además esta investigación ha sido realizada made in Spain donde, por suerte, sí que tenemos buena investigación educativa. Investigación que, lamentablemente, se ve escondida en muchos casos y potenciada la vertiente más homeopática de la educación. Homeopatía que no solo se centra en opinilogía. Incluso se avala desde determinadas Facultades de Educación. Y ahí tenemos un problema.
Entre lo que dice la ciencia y lo que opina alguien como yo en su blog, en las entrevistas que concede o en determinadas tarimas, yo lo tengo claro. Otro tema muy diferente es que, por desgracia, en educación debemos, por falta de investigaciones de calidad, guiarnos más por intuiciones creyendo que lo que hacemos en el aula funciona o no. Y todo eso, por desgracia, recae en la visión siempre subjetiva del docente porque lo de medir el aprendizaje es algo muy complicado. Además no puede hacerse de un día para otro.
Finalmente un matiz importante: he dicho que a día de hoy no existe nada que refrende científicamente la teoría de las inteligencias múltiples. Por suerte la ciencia, para los que saben algo de ciencia, en ocasiones ratifica o en otras cambia sus resultados. No es malo. La ciencia no es algo inmutable por mucho que algunos lo pretendan. Eso sí, sin ciencia no seríamos nada. Y mejor tener datos que no tenerlos.