La capacidad de algunos de hablar de educación sin saber

Ayer fueron muchos los que se hicieron eco de los cambios que, en función de un comunicado de prensa, amplificado por determinados medios, se iban a producir en la prueba de acceso a la universidad. El problema es que, como siempre sucede, nadie de los que opinaba, se había leído un Decreto o Real Decreto que, a estas horas todavía no está publicado (o no he sabido encontrarlo) que habla sobre dichos cambios.

En estos momentos tan solo existe el comunicado de prensa del Ministerio de Educación y la existencia de unas pruebas piloto de las nuevas pruebas de acceso (aquí). Más allá de lo anterior, o algunos se sientan en el Consejo de Ministros y han podido acceder a dicha normativa o, simplemente, hablan de ello sin haberse leído la normativa o sin saber, más allá de qué pone en ese comunicado del que os he hablado antes (enlace), cómo van a ser los cambios. Y esto, por desgracia, es habitual (no solo) en el ámbito educativo: opinar sin saber.

Estos días también he leído por un grupo en las redes sociales de un sindicato, la petición de algunos de sus afiliados para que cambiaran una nota de prensa en la web del mismo porque, por lo visto, decía cosas positivas de una medida tomada por la administración educativa y eso no podía ser. A ver si se quedaban sin argumentos y como saben bien, al final casi nadie va a leerse las propuestas o la normativa, y así pueden perpetuar sus “interpretaciones”. Eso me parece una pena pero, como en el caso de las nuevas pruebas de acceso a la universidad, lo importante es jugar a opinar o manipular ante la gran mayoría que no van a leerse nada más allá del resumen cocinado que les entreguen. Por cierto, cambiaron la nota de prensa.

Lo anterior son solo dos ejemplos acerca de la gran cantidad de opinólogos educativos que existen. Opinólogos que, curiosamente, van a sesgar la información en función del interés que tengan en difundir una noticia de una u otra forma. Y, por desgracia, va a colar porque la gente, o no tiene tiempo o no tiene ganas (¡es una pena!) de leer de la fuente original más allá de lo que les cuenten “los suyos”.

Esto de la educación es un páramo plagado de tipos con carretas y megáfono en los que, de forma cada vez más habitual, se juntan al lado de las carretas los que quieren oír un determinado discurso. Por eso hay algunos que siempre intentan hacer creer que la verdad es lo que ellos dicen. Por eso es tan difícil encontrar a alguien que publique los enlaces a la normativa o a las investigaciones/evidencias que validen ciertas cosas. Por eso, al final, es tan sencillo vender ciertas cosas. Tan solo hace falta ver cómo algunos, antes de leerse nada, le dan me gusta o comparten ciertas cosas que tan poco tienen que ver con la realidad que está sucediendo.

Lo triste no es ver cómo algunos hablan sin saber. Lo preocupante es ver cuanta gente compra ese discurso, vacío y falso, porque son incapaces de tener pensamiento crítico antes de comprarlo.

Nada. No me hagáis mucho caso. Seguro que es mucho mejor hablar y opinar sin saber que ponerse a cuestionar a vuestros “gurús” y medios de cabecera. A ver si, por cuestionar a esos personajes y lo que se dice en las redes sociales o en los medios, vais a ser etiquetados como personajes peligrosos. Con lo bonito que es no cuestionarse nada. Con lo fácil que es la vida para uno sabiendo que otro piensa, toma las decisiones y le dicta en qué tiene que creer.

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