Atención Educativa: esa asignatura en la que no puedes hacer NADA

Tengo en mi horario lectivo una hora de Atención Educativa con alumnado de primero de ESO. Una hora para aquellos que, libremente, hayan decidido no cursar la asignatura de Religión Católica (es la única que se ofrece en mi centro). Una hora en la que legalmente no puedes hacer NADA. Sí, habéis leído bien. El alumnado de primero y tercero de ESO este curso (y de segundo y cuarto a partir del curso que viene, según la LOMLOE, si estos no pierden las elecciones) tienen una hora lectiva en su horario que es, simplemente, para que hagan deberes, lean o jueguen al parchís. Con un profesional delante suyo que cobra esa hora por hacer simplemente de guardería.

Lo que se puede hacer en esa hora de Atención Educativa, elegida en mi centro por más del 95% del alumnado de primero de ESO, es lo que marca, en mi Comunidad, el Decreto 107/2022, de 5 de agosto, del Consell, por el que se establece la ordenación y el currículo de Educación
Secundaria Obligatoria, donde se dice lo siguiente:

Fuente: https://dogv.gva.es/datos/2022/08/11/pdf/2022_7573.pdf

No puedes crear una asignatura para ellos. No puedes hacer que aprendan. No puedes hacer nada más que reforzarles, en una hora en la que no puedes hacer nada, su autoestima. Es que, sinceramente, si no fuera tal el despropósito, tanto a nivel educativo como económico, no podrías menos que reírte.

Y alguno diréis que al final es la clase de uno y puede hacer lo que quiera. Pues va a ser que no porque, curiosamente, los profesores de Religión de la mayoría de centros educativos son preguntados por el arzobispado al que pertenecen acerca de qué se está haciendo en esas horas para denunciar a los centros o profesores que incumplan lo anterior y osen… ¡dar clase! Hay denuncias en los juzgados del período LOGSE donde esta asignatura ya existía.

Por cierto, ¿sabéis cuánto dinero cuesta tener este profesor espejo cuando esté totalmente desplegada la LOMLOE en todas las etapas educativas y cursos? Pues sí. El mismo dinero que cuesta todo el profesorado de Religión (según fuentes del propia Conferencia Episcopal y recogido por varios medios de comunicación hay más de 30.000 ). Eso significa que, aproximadamente, hay un gasto de 700 millones de euros al año en profesorado de Religión. Y haciendo unos números fáciles, suponiendo que debe haber esa “asignatura para no hacer NADA” en todas las horas que se imparte Religión, estamos diciendo que el coste de eso supone que tenemos un gasto, aparte de los 700 millones de profesorado de Religión, de 700 millones más para tener docentes haciendo de guardería de su alumnado. Por tanto, mantener la Religión en los centros educativos nos cuesta al año 1400 millones de euros. Nada. Unos eurillos.

Puedo entender que no se atrevan a cargarse el Concordato. Puedo entender que haya presiones por parte de organizaciones religiosas y de la propia Iglesia, especialmente la católica, para mantener esa enseñanza en horario lectivo. Pero, por favor, no ahondemos más en la miseria curricular manteniendo encerrados en un aula al alumnado que no quiera hacer Religión. Es que, tanto para el profesorado que imparte esas horas de Atención Educativa como para el alumnado es una pérdida de tiempo. Y va en contra, tanto del sentido común como de la necesidad de reducir de forma efectiva el horario lectivo de nuestro alumnado.

Ayer tuve mi primera hora de NO HACER NADA. Por suerte solo tengo una hora de Atención Educativa a la semana, pero conozco el caso de una compañera de otro centro que tiene casi todo su horario para hacer de guardería en primero y tercero de ESO. Y eso es una auténtica lástima porque, haces perder una hora de su aprendizaje al alumnado (después nos quejamos de las vacaciones y nadie dice ni mu de esto) y desmotivas profesionalmente al profesorado al que han metido ahí.

¿Os imagináis que en vuestra empresa os obligaran a estar en el trabajo mirando como vuestro compañero de curro se está sacando un cierto producto de la nariz? ¿Os imagináis que, en vuestra vida diaria os dijeran que debéis estar una hora sin moveros mirando al cielo porque así sois iguales a los que también lo miran y les dicen que hay cosas fantásticas ahí? Es que, sinceramente, no hay por dónde cogerlo.

Ya llega un momento en el que me la trae al pairo si se imparte o no Religión en los centros educativos. Lo que pido es que, como mínimo, no se perjudique al alumnado que no quiera cursarla y tampoco se tire dinero usando a docentes, especialistas en dar clase, para que hagan de monitores de guardería de ellos. Porque, no lo olvidemos, en nuestro horario esto cuenta como una hora lectiva y, esta hora que yo tengo de Atención Educativa es una hora en la que no puedo impartir Tecnología.

Aquí mucho quemar las redes con competencias, saberes básicos, situaciones de aprendizaje o hablando del coste de la vuelta al cole. Y ya no digamos los que alegan que repetir curso supone un alto coste para las arcas públicas cuando, ¡oh, qué curioso! cuesta lo mismo esta asignatura para no hacer NADA que el coste de la repetición en nuestro país (fuente).

Pero bueno, como todos sabéis, el tema de esta asignatura espejo de Religión “para no hacer NADA” jamás va a salir en los medios porque no interesa. Y siempre es bueno derivar la atención de lo que sí que afecta realmente, tanto a la mejora educativa como a la mejora de gestión de recursos públicos.

Por fin es miércoles. Hoy empiezo mi jornada laboral impartiendo otra de esas asignaturas inventadas por la LOMLOE. En este caso, específica de mi Comunidad: un Proyecto de Investigación, de cuatro horas semanales, sin currículo, inventada en una de esas noches de sujétame el cubata (enlace). Es que era difícil hacerlo peor pero, (no solo) en educación, ¡sí se puede!

Como estoy haciendo en los últimos artículos, os recomiendo mi nuevo libro sobre educación para mayores de dieciocho, “Educación 6.9: fábrica de gurús”. Lo podéis adquirir aquí (en versión digital o papel) o en ese pop-up tan molesto que os sale. Y sí, me haría mucha ilusión que fuera uno de los diez libros más vendidos sobre educación este curso. 😉

  • Dedicar esa hora a desarrollar proyectos de ODS parece que sería completamente legal. Por ejemplo, estudiar los niveles de pobreza energética, o el despilfarro de agua en el centro, etc.

    • Para estudiar los niveles de pobreza energética o el despilfarro del agua se debería, si se quiere hacer bien, explicar los conocimientos necesarios para poder abordar esas investigaciones. Y ello ya implica dar contenido curricular. Salvo, claro está, que entendamos, como entienden muchos, especialmente sus defensores o los que viven de dar cursos sobre el tema, los ODS como algo que surge de la nada. Es todo mucho más complejo. Un saludo.

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