|

Un alien en la Facultad de Pedagogía XVIII: la evaluación en Infantil

TORREZNO 3PO creyó que nada lo sorprendería ya. Había sobrevivido a claustros, inspecciones, simulacros y cosas todavía más extrañas.

Pero ese día le dijeron:

-Te toca venir a la evaluación de Infantil.
-¿Qué se evalúa en Infantil?
-Todo. Pero sin cifras.
-¿Y con qué se mide?
-Con tacto.

La reunión empezó con una mesa circular, velas aromáticas, galletas caseras y una lista con los nombres de los 18 alumnos del aula de 4 años.

La tutora sacó un dosier enorme. Tenía dibujos, fotos, anécdotas escritas a mano, y una piedra decorada con purpurina.

-Esta es la piedra del aula. La usamos para hablar desde el respeto.

TORREZNO 3PO no entendió si era simbólica o legalmente vinculante.

La tutora comenzó:

-Bueno, empecemos por Martina. Ha conectado mucho con el espacio emocional del grupo, pero todavía necesita acompañamiento en la gestión de las transiciones.
-¿Ha mordido menos? —preguntó alguien.
-Bastante menos. Solo dos veces este mes. Y sin dejar marca.

Le siguió Leo.

-Está en un momento muy expresivo. Ha redescubierto el círculo como forma artística.
-¿Y el control de esfínteres?
-En fase lunar variable.

Y así fueron pasando uno por uno:

Álvaro estaba profundizando vínculos desde el juego libre.
Paula había incorporado el concepto de espera como regalo.
Y Samuel, que antes lanzaba bloques de madera, ahora los ofrecía con una reverencia.

TORREZNO 3PO anotaba, fascinado: “Evaluación sin juicio, pero con metáforas. Educación como haiku pedagógico.”

Llegaron a Noah.

-¿Qué tal? —preguntó la orientadora.
-Sigue lamiendo las ventanas cuando está contento. Pero ya lo verbaliza.
-¿Y lo que verbaliza tiene sentido?
-Depende del cristal.

Luego hablaron de los materiales.

-La plastilina de los miércoles genera conflicto. Proponemos pasarla a jueves.
-¿Y las construcciones?
-Hay que revisar la disponibilidad del rincón, que últimamente se coloniza emocionalmente con demasiada rapidez.

Hubo un debate serio sobre si los disfraces debían estar accesibles durante todo el horario o solo después del almuerzo.

Una profesora argumentó:

-Si el dragón aparece a las diez, no le vamos a decir que vuelva a las doce.

La jefa de estudios, que venía del pasillo y no había dado nunca clase en Infantil, escuchó y solo dijo:

-No tengo ni idea de qué estáis hablando. Pero me parece coherente.

Ya al final, sacaron un mural que el grupo había hecho sobre “cómo nos sentimos cuando alguien no comparte la goma de borrar”.

Era abstracto. Intenso.

Uno de los dibujos representaba un volcán llorando.

-Esto es oro -dijo una maestra, emocionada. Aquí hay más evaluación que en tres rúbricas de Secundaria.

TORREZNO 3PO no se rió. Solo asentía. En silencio. Casi con devoción.

Ya en su nave, escribió: “La evaluación en Infantil no es medición. Es traducción. Lo que hacen los docentes aquí no cabe en un boletín. Y sin embargo, está todo: el vínculo, la emoción, la espera, la paciencia invisible. Recomiendo no tocar nada. Solo mirar. Y aprender.”

Y cerró el informe con una frase sencilla, sin metáfora, sin ironía: “Si este fuera el modelo, quizá nadie temería ser evaluado.”

Podéis encontrar todos los capítulos de TORREZNO 3PO en la siguiente página. Espero que lo estéis disfrutando. Gracias por acompañarme en sus aventuras.

¿Te ha gustado el artículo? Apoya mi trabajo invitándome a un café.

Support me on Ko-fi

Descubre más desde XarxaTIC

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Publicaciones Similares

2 comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *