Torreznos, bravas y un mapache: la tríada educativa
Hay días en los que uno se sienta en una terraza cualquiera, pide una caña bien tirada, unos torreznos y unas bravas, y contempla el desastre educativo patrio con la misma resignación con la que se acepta que la salsa brava viene en sobre. Todo mal, pero uno sigue comiendo. Mientras saboreo esa grasa deliciosa…
