El gran teatro pedagógico
Hay un momento -no sabría decir cuándo llega- en el que te das cuenta de que ya no estás explicando ideas. Estás recitando consignas. No porque no creas en ellas, sino porque las has tenido que defender tantas veces que han perdido frescura. Se han vuelto fórmulas matemáticas. Activan respuestas automáticas, como botones. Dices «competencias»…
