La Colectividad y el enemigo necesario
La Colectividad siempre necesitó un enemigo, aunque jamás lo reconociera en esos términos. No por una cuestión ideológica, sino por pura ingeniería interna. Un grupo sin enemigo se vuelve inestable: aparecen matices, dudas, comparaciones incómodas. El enemigo no se elige por lo que hace, sino por lo que encarna. Y lo que encarnaba aquel docente…
