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El menú halal en los comedores escolares o cuando el laicismo se vuelve selectivo

Ayer dejé en mi cuenta de X una reflexión que ha levantado las ampollas de la parroquia buenista de siempre.


La reacción de los defensores de la ortodoxia ideológica no se ha hecho esperar, y la gimnasia mental que están desplegando para justificar su doble rasero es digna de medalla olímpica. Resulta que algunos de los que llevan décadas exigiendo la salida de los crucifijos, de los curas y de la asignatura de Religión de escuela para garantizar la laicidad del sistema, de repente sufren un ataque de amnesia selectiva cuando la religión entra por la puerta de la cocina.

El debate no ha saltado a la palestra por casualidad. Viene a cuento de la reciente normativa en la Comunitat Valenciana que elimina los menús por motivos religiosos en los comedores escolares y establece una regla tan sencilla como revolucionaria. Establece un menú único, saludable, equilibrado y con productos de proximidad para todo el mundo. Las únicas excepciones admitidas son, como es de puro sentido común, las razones médicas acreditadas como alergias, intolerancias o celiaquía.

Pues bien, pedir que la escuela sirva la misma comida saludable a todos los niños sin atender a preceptos religiosos o ritos de sacrificio se ha convertido, por lo visto, en una medida extremista y facha. Flipante.

Hay una arista en este asunto que retrata de forma descarnada la hipocresía de quienes defienden estas prácticas. Nos hemos pasado décadas aprobando normativas estrictas de bienestar animal -hasta el punto de prohibir la tradicional matanza que se hacía en los pueblos para evitar el dolor innecesario-, pero miramos hacia otro lado cuando el dogma religioso entra en escena.

La legislación europea (Reglamento CE 1099/2009) y la española obligan a aturdir a los animales antes de sacrificarlos para evitar el dolor. Sin embargo, la ley contempla una excepción por libertad religiosa que permite realizar sacrificios por rito halal (o kosher) sin aturdimiento previo, siempre que se ejecute en mataderos autorizados y bajo control de veterinarios oficiales. En la práctica, una gran parte de la carne halal producida en mataderos españoles sí emplea aturdimiento previo reversible (técnicas de bajo voltaje o descarga neumática que no matan al animal, respetando los preceptos islámicos de que el animal esté vivo al momento del degüello). Sin embargo, también se autoriza el sacrificio sin aturdimiento o con aturdimiento posterior al corte.

Resulta incomprensible el espectáculo de quienes se manifiestan con furia contra las corridas de toros por el sufrimiento del animal en la plaza pero, al mismo tiempo, defienden con uñas y dientes la presencia del menú halal en las escuelas.

Parece ser que el dolor del animal solo indigna según quién sostenga la navaja o bajo qué pretexto ideológico se ejecute. Prohibimos el sacrificio tradicional de pueblo por considerarlo cruento y denunciamos el maltrato animal en la tauromaquia, pero homologamos, protegemos y amparamos con dinero público un método de degüello en vivo si viene envuelto en la bandera del multiculticulturalismo. Ese sufrimiento animal selectivo no hay por dónde sostenerlo.

Para defender el mantenimiento del menú halal en los colegios, la batería de argumentos que he tenido que leer como respuesta a mi tuit de ayer roza el esperpento:

  1. Mientras haya Religión en las aulas, debe haber menú halal. El argumento del chantaje. Como el sistema no es 100% laico en el currículo, la solución según ellos no es avanzar en laicidad, sino financiar preceptos religiosos en la bandeja del comedor. Si mañana una fe exige que los platos se bendigan con agua bendita, habrá que contratar a un párroco para la cocina.
  2. La equiparación con la celiaquía. Esta es, directamente, una falta de respeto a la ciencia y a la salud. Comparar una enfermedad autoinmune como la celiaquía o una alergia alimentaria grave -donde la ingesta de un alérgeno puede mandar a un niño al hospital- con un dogma religioso sobre cómo debe ser sacrificado un animal es de una indigencia intelectual supina. La alergia es una condición médica; la dieta halal es una elección ideológico-religiosa.
  3. Menú halal para todos y así no se discrimina. La propuesta estrella de los más radicalizados. Dicen, sin despeinarse, que la mejor forma de no discriminar es que toda la escuela coma bajo los estándares de una religión concreta. La laicidad entendida como la imposición de la norma religiosa de una minoría al conjunto del alumnado. Un plan sin fisuras.

Conviene recordar lo obvio antes de que la demagogia siga contaminando el debate. Y lo obvio es que el servicio de comedor escolar es voluntario. Ninguna familia está obligada a dejar a sus hijos a comer en el centro educativo.

La escuela está para formar, incluir y garantizar la igualdad mediante un marco común. No para convertirse en un restaurante a la carta que satisfaga los preceptos de cada confesión religiosa. Si las reglas del comedor pasan por ofrecer un menú único, de proximidad y nutricionalmente supervisado, esas son las reglas del juego.

Si a alguna familia no le parece bien que su hijo coma la misma comida saludable que sus compañeros porque no cumple con un rito religioso específico, la solución es muy sencilla… no hace falta que se queden al comedor. Se pueden llevar al chaval a comer a su casa o, si el centro lo contempla, traerse el menú en un túper desde su hogar preparado según sus creencias particulares. Lo que no es de recibo es exigir que con el dinero de los impuestos de todos se financien y certifiquen dictámenes religiosos en las cocinas de los comedores escolares.

Finalmente deciros que, si lo que buscáis algunos es un debate acerca de quién ha promulgado esta norma o quitado el menú halal de los centros valencianos, tan solo deciros que, a mí al igual que a vosotros, debería de daros igual quién propone qué. Lo importante, como siempre, es el qué. Y, en este caso, optar en los comedores escolares por un menú único, atendiendo a alergias e intolerancias, con productos de proximidad y saludable, es algo que deberíamos defender todos porque es algo que beneficia al alumnado en su salud y hace más eficiente, a nivel económico, el gasto público en esta partida.

Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.

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Un comentario

  1. Magnífico análisis y argumentación.
    Mira que me gustan tus artículos, pero hoy es tan impecable y está tan bien construido que debería usarse en todas las aulas como modelo de coherencia, textual y moral.
    Enhorabuena, Jordi.:

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