Septiembre 2023: vuelta a las aulas

Hoy es día uno de septiembre de 2023 y, como cada curso desde el año 1998, me toca volver al tajo después de mis trece meses de vacaciones. Y este curso, de nuevo, con cambios laborales al haber tomado la decisión de suprimirme de mi antiguo centro educativo, no adscribirme por defecto al que derivan las enseñanzas de ESO y Bachillerato y, después de muchos años, volver a un centro muy pequeño y de reciente construcción. Paso de un centro con nueve líneas de primero de ESO, 2400 alumnos y más de 200 profesores, a otro en el que hay dos líneas en primero de ESO y no se da ni Bachillerato, en el que seremos poco más de 20 compañeros. Lo sé, vuelvo a mis orígenes. Una decisión muy meditada.

Sigo estando nervioso como si fuera ayer el día que empecé por casualidad en esto. Mi vocación sigue en horas muy bajas, salvo cuando me llega ese mensaje mensual del banco en el que dice “su vocación ha sido ingresada”. Eso sí, este curso se juntan dos aspectos muy relevantes: me encuentro muy bien a nivel de salud (¡toquemos madera!) y profesional. Estoy profesionalmente en mi mejor época. Empiezo a saber algo de dar clase, sé usar múltiples herramientas y conozco perfectamente qué tengo que dar. Por eso, aparte de dar clase, este curso toca embarcarse en proyectos muy interesantes. Ya habéis visto que en los aspectos en los que me encuentro bien no he tocado el tema psicológico porque, como todos podréis intuir, en docencia nadie está bien del todo de la azotea. Está empíricamente demostrado.

Sé qué materias voy a dar. No me he preparado muchas cosas pero sí que, a lo largo de este verano, han ido surgiendo ideas que, a partir de hoy voy a plasmar en ese blog que voy a seguir usando para apoyar mis clases. Eso sí, lo que tengo claro es que voy a volver, al igual que lo he hecho con la tipología de centro, a mis orígenes. A cuando empezó esto de la Tecnología en la ESO. A trabajar mucho en el taller y exigir lo máximo a mi alumnado. A montar proyectos, más allá de lo que puedan visualmente venderse, que permitan aprender a mi futuro alumnado a trabajar la materia, alejándome de todos los cantos de sirena de la falsa innovación educativa. Además, por primera vez en mi vida voy a ser tutor. Algo que, aunque no os lo creáis, me apetece este curso. Bueno, siendo sinceros con los que os pasáis por aquí, apetecerme no me apetece una mierda, pero lo voy a hacer lo mejor que pueda y sepa. Al igual que en el aula impartiendo mi materia o echando una mano en lo que pueda en el centro.

Me hace ilusión. Además me lo tomo como un reto personal. Eso sí, espero que por Navidad caiga, al ser centro pequeño, como mínimo una cesta de productos imprescindibles para el docente. Que toca retomar las viejas costumbres. Bueno, lo máximo que me han regalado ha sido una camiseta y ya hace. Pero la esperanza es lo último que se pierde.

Tengo ganas de conocer a mis nuevos compañeros. A algunos ya les conozco porque trabajé con ellos. Creo que lo de la camiseta de AC/DC es lo mejor para ir el primer día. Quiero dar una buena impresión. Ya conozco algún bar para almorzar en la localidad donde voy a trabajar este curso. Y eso también es muy importante.

¡Qué demonios! Es una pena que se acaben las vacaciones pero, como siempre digo, ahora toca dar lo mejor de nosotros a nivel profesional. Algo que vamos a hacer la inmensa mayoría de los que nos incorporemos hoy, de los que se incorporarán en breve para cubrir determinadas plazas que no se han cubierto y los que, a lo largo del curso, van a suplir a compañeros que no puedan hacer su tarea profesional por enfermedad o motivos más ¿alegres? (una boda, por ejemplo).

En nada estamos ahí. En nada cogeremos la rutina. Y en nada, como bien sabéis, empieza el fin de semana. Es lo que tiene empezar en viernes.

Mucha suerte en vuestro primer día. Mucha suerte a los ya machuchos como yo, a los que os vais a jubilar, a los que dais clase por primera vez o es uno de vuestros primeros cursos y también a todos aquellos que, por diferentes motivos, habéis optado por cambiar la docencia por comisiones de servicio haciendo otras cosas. Y sí, también a los inspectores y a los que gestionáis la educación porque, al final, vamos todos en el mismo barco. O eso quiero creer.

¡A la ducha! Que esas legañas no se quitan solas. Un abrazo y ánimo.

Lo más importante del blog es que os paséis por aquí, pero si queréis colaborar en su mantenimiento…

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4 comentarios

    1. Cuando estudiaba en la Universidad hice el CAP (porque lo hacían en la que estudiaba) y me apunte a listas. Me llamaron para una sustitución y mis padres me dijeron que lo probara. Lo probé. Y aquí estoy. Un saludo.

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