Hace un par de días, en una conversación telefónica con un responsable educativo de una Comunidad en la que no trabajo (sí, tengo amiguetes/conocidos allende de las fronteras territoriales ficticias), surgió la pregunta de cuántos docentes hay en Twitter. Cuántos docentes en nuestro país tienen cuenta en las redes sociales y, especialmente, cuántos están en la red del pajarillo azul.

La verdad es que no tengo ni idea de cuántos docentes hay en Twitter. Tengo claro que hay tropocientas cuentas creadas en cursos del INTEF o determinadas titulaciones universitarias destinadas a alumnado de Magisterio pero, al final lo relevante es cuántos docentes están activos en Twitter. ¿Un centenar? ¿Un millar tirando largo? ¿Cuántos tuitean más de un tuit a la semana? ¿Cuántos tienen incontinencia de 280 caracteres? ¿Cuántos son adictos al pajarito? ¿Cuántos lo hacen por devoción más que por obligación o necesidad de cash? Son preguntas para las que, por suerte o por desgracia, no hay respuesta.

Los docentes con más seguidores en nuestro país, tienen unos veinte mil. De esos descontemos los seguidores de otros países y los que, como he dicho antes, se hicieron una cuenta por “obligación”. Y también descontemos el porcentaje que no son docentes. Por tanto, ¿qué podríamos tener? ¿Unos 15000 docentes en activo con cuenta en Twitter? De esos, ¿cuántos lo usan activamente? ¿Un 10%? Un porcentaje que ya creo que es muy incrementado. Por tanto, ¿tenemos de 1000 a 2000 docentes activos que tienen cuenta en Twitter y la usan de forma activa? Una minucia frente a los más de medio millón de docentes en nuestro país. Ergo, Twitter no es relevante para la educación. Un detalle, que no sea relevante para la educación de forma global, no implica que no pueda ser de utilidad para los docentes que están/estamos ahí.

Me da la sensación que, al menos a nivel de Twitter, estamos sobrevalorando su uso e importancia para la educación. En ocasiones veo que algunos están dando mucha importancia a las quejas de “cuatro gatos” o a lo que dicen “tres tipos, de los cuales medio trabaja a pico y pala”. Twitter es lo que es y, al igual que lo de los docentes 2.0 ha acabado siendo un bluf, junto con los portátiles que se repartieron alegremente por casi todo el territorio, la masa crítica de usuarios es muy baja. Ojalá no lo fuera, pero no es relevante. Al menos no es relevante para la educación en mayúsculas.

Otro tema muy diferente es la importancia que algunos dan a lo anterior porque, tan solo como ejemplo, desde que prescindí de la cuenta de Twitter con casi 18000 seguidores y me hice otra en la que tengo algo menos de un millar, las propuestas para dar charlas o cursos se han reducido drásticamente. Eso sí, sigo siendo el mismo, sé lo mismo y soy igual de bueno o malo a nivel profesional que antes. Es curioso el valor que algunos dan a Twitter y a los personajes que tienen/tenemos cuenta ahí 🙂

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Acerca del Autor

Jordi Martí

Simplemente soy alguien al que le gusta escribir. Y que disfruta haciéndolo.

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