El Club de la Comedia Pedagógica

Resulta que, en algún despacho iluminado con focos de bajo consumo y decorado con pósteres de Freire, unos personajes se han puesto a escribir un panfleto titulado “El ecosistema reaccionario en la batalla cultural educativa” (enlace). Lo han presentado con la solemnidad de quien anuncia que ha descubierto vida en Marte. Y al leerlo, lo único que puedes hacer es reír. Reírte mucho.

Según estos cronistas de la imaginación, existe un complot de fundaciones, think tanks y oscuros personajes de corbata que, coordinados como en una película de espías, tratan de destruir los pilares de la educación progresista. El guion es tan delirante que solo falta James Bond entrando en una asamblea de docentes para desactivar una bomba de “inclusión”.

Los autores hablan de un ecosistema reaccionario. Un ecosistema, ojo. Como si fuera un bosque tenebroso lleno de ultraderechistas escondidos detrás de árboles, esperando el momento de atacar la comprensión lectora. Y uno se los imagina dibujando organigramas en una servilleta. Fundación X conecta con Asociación Y y conspiran contra la coeducación mientras toman un café. La carcajada está asegurada.

Lo más divertido de esta novela de ciencia ficción es que lo que denuncian como reaccionario es… leer. Escribir. Exigir. Poner disciplina. Vamos, lo básico. Según estos iluminados, reclamar que un chaval sepa redactar sin destrozar la gramática es síntoma de fascismo pedagógico. Pedir silencio para trabajar es, según ellos, puro franquismo. Insistir en que la memorización existe… herejía de ultraderecha. Y claro, desde esa lógica delirante, cualquier profesor que no monte un circo en su aula es poco menos que miembro de un lobby oscuro.

A este paso, pronto dirán que Newton era reaccionario por obligar a aprender fórmulas, que Machado era ultraconservador por pedir métrica, o que Marie Curie era una infiltrada neoliberal por insistir en que había que estudiar ciencia en serio. Todo encaja en su película de terror.

Lo mejor es el tono solemne. Como si hubieran destapado el Watergate de la educación. Como si hubieran arriesgado la vida para sacar a la luz que, ¡atención!, hay docentes que creen en la disciplina. ¿Te lo puedes creer? Qué valientes. Qué descubrimiento. Solo falta la música de Expediente X de fondo.

Y, entre risas, queda claro que este texto no habla de educación. Habla de miedo. El miedo de quienes llevan años vendiendo humo y ven cómo hasta los gurús más brillantes empiezan a recoger cable. Que leer importa, que escribir importa, que el esfuerzo importa. Así que la solución es inventar un enemigo. Un ecosistema malvado que explique por qué su discurso suena cada vez más hueco.

La ironía máxima es que, mientras ellos se inventan conspiraciones pedagógicas, la realidad sigue ahí. Alumnos que llegan a Bachillerato sin saber redactar, chavales incapaces de concentrarse más de cinco minutos, profesores quemados de sostener espectáculos que no sirven. Y frente a eso, la alternativa de sus fantasías: pintar otro mural y culpar al “ecosistema reaccionario”.

Yo no sé si reír o llorar. Bueno, sí. Reír. Porque leer ese texto y no soltar carcajadas es imposible. Es como ver a alguien disfrazado de druida explicando que los males de la educación se deben a un conjuro ultraderechista. Y ojo, lo cuentan en serio. Con pie de página, con bibliografía de andar por casa, con la seguridad del iluminado.

Gracias por el entretenimiento. Gracias por demostrar que la mejor comedia educativa no está en TikTok, está en vuestros artículos. Seguid imaginando ecosistemas reaccionarios. Algunos, entre los que me incluyo, mientras tanto, seguiremos a lo nuestro: enseñar a leer, a escribir, a pensar. Que eso, aunque os ría la gracia, seguirá siendo más revolucionario que todos vuestros panfletos juntos.

Podéis descargaros mi último libro en formato digital, TORREZNO 3PO: un alien en educación, desde aquí.

Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.

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7 comentarios

  1. Buenos días Jordi. Soy profesor de la concertada desde hace 20 años. Sigo XARXA TIC desde el pasado curso. Para mí, un espacio divertido de realidad y sensatez dentro de la «locura digital» en la que se ha convertido el ámbito educativo.
    He leído con cierta extrañeza e incomprensión tu artículo del 19 de septiembre «El club de la comedia pedagógica». Tú enfado y crítica más ácida de lo habitual me hizo profundizar en el motivo, y, por supuesto, cliqué el enlace. Como no, de nuevo política y educación. Sin juzgar a nadie, y yendo ya al grano de mi comentario, te pregunto sobre una de las ideas que parece subyace leyendo el otro artículo.
    Es incompatible el rigor docente, la disciplina y el silencio, enseñar a leer y escribir de forma adecuada con la inclusión en las aulas?
    Por descontado que tengo opinión sobre esta cuestión. El pasado curso, y aunque parezca fuera de toda lógica y protocolo educativo, fui profesor y tutor de un aula de 2° ESO con un 60% de alumnado NEAE.

    1. La incompatibilidad se la han inventado los tipos de la lista negra. La falta de un ambiente muy estructurado es la peor forma de exclusión, pero los del Club de la Comedia dicen que eso es clasista y capacitista. Conviene informarse antes de opinar.

      1. Buenos días Jesús. Resulta que en mi comentario había una pregunta y no una afirmación. No necesito informarme sobre lo que ya he vivido. El pasado curso supuso para mí un tremendo esfuerzo y un gran desgaste personal. Muchas horas de dedicación a mi propio aprendizaje e incontables reuniones y charlas con alumnos/as, familias, profesionales, profesores/as y equipo directivo. Hubo éxitos y fracasos de los que me acordaré toda mi vida, momentos inolvidables, satisfacciones y frustraciones. Para mí supuso una experiencia enriquecedora como docente, pero con momentos difíciles, de los que te hacen cuestionar tu vocación. Lo tengo claro, INCLUSIÓN SÍ, PERO NO ASÍ.

  2. Profesores y padres son caladeros de votos, así que hay que crear relatos de buenos y malos para ellos. Pero el verdadero problema es que una vez una facción ocupa el poder (que es de lo que se trata), se limita a marcar objetivos que en abstracto puedes hasta ser deseables, pero sin tener nunca una hoja de ruta para llegar a ellos ni proporcionando los medios para alcanzarlos. Así vamos desde hace más de 30 años (los que yo he conocido).

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