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Seguimos en pandemia style. Y no, por mucho que se hable de vacunas, medicaciones que hacen que la enfermedad se convierta en algo sin importancia o, simplemente, se pretenda obviar su existencia, el curso que viene no va a ser un curso normal. Lamentablemente, por urgencia o por falta de proyectos a medio-largo plazo, mucho tienen que cambiar las cosas para que, aparte de tomar medidas “porque no queda otra” se diseñe un plan realista y ajustado a las necesidades que va a tener la comunidad educativa (y no me refiero solo a alumnado y docentes, porque la educación también tiene afección sobre las familias y la sociedad en su conjunto).

Fuente: Desconocida

A lo largo de esta crisis sin precedentes, por mucho que queramos maquillarlo o, por un falso corporativismo, obviarlo, hay un porcentaje de docentes (no tan minoritario como me pensaba en un primer momento) que no han dado señales de vida. Estoy hablando de docentes que desaparecen por más de una semana, les enviaron una ristra de ejercicios infumables y nunca más se supo de ellos. Y, curiosamente, donde más ha desaparecido el profesorado es en la Universidad “presencial”. Ayer mismo un alumno me confesó que, aparte de encontrarse con que la práctica totalidad de sus docentes son incapaces de gestionar un entorno virtual de aprendizaje, más allá de enviarles tochos, solo había sabido de dos de sus ocho profesores. No es un caso aislado. Seguro que no son datos reales porque, como he dicho antes, estoy hablando de “haber preguntado a los chavales” en conversaciones informales, no de una encuesta seria y bien diseñada.

En lo anterior se mezclan un batiburrillo de situaciones: desde docentes que no disponen de equipamiento en sus casas (haberlos haylos), hasta llegar a aquellos que son incapaces de lidiar con lo telemático. He de reconocer que, algunos, mejor que no se hubieran puesto a hacer ciertas cosas. Pero eso es un tema personal. No nos olvidemos que, antes de la crisis, en los centros educativos ya había, al igual que en cualquier otra profesión, un 5-10% de docentes que ya se escaqueaban.

Hay, eso sí, el otro lado de la moneda. Docentes sin horarios que intentan trasladar, con mayor o menor éxito, el proceso de enseñanza mediado por las pantallas. Un proceso que, lamentablemente para algunos, solo funciona si se usan las mismas estrategias que una clase presencial unidireccional. Y eso de que funcionan lo podríamos poner en barbecho. En barbecho por más de un par de ciclos de recolección.

Visto lo visto y sabiendo que es muy difícil que el curso empiece con normalidad, voy a poner cosas que haría si pintara algo. Como no pinto nada y escribir es libre, voy a ponerlo aquí.

En primer lugar se ha visto que el modelo de formación del profesorado no funcionaba porque, al menos en la parte digital, la mayoría de docentes han naufragado por tener que partir de cero (ni conocían las herramientas de la administración, ni sabían usarlas, ni tan solo había una capacitación básica en lo más sencillo del mundo como puede ser saber enviar un correo electrónico con destinatarios ocultos) . Lo lógico sería reformular todo el proceso de formación del profesorado, cambiar la existencia de “lugares zonificados” por algo más centralizado y, desde allí, proceder a contactar con profesionales para que diseñen los cursos de formación, siguiendo un itinerario lógico. Y no, aunque pique por motivos que todos sabemos a algunos, la formación -no solo en competencias digitales- debería ser obligatoria. Exigiendo, claro está, que los que van a diseñar esa formación la tuvieran. E iré más lejos, creo que esa formación debería realizarse desde un único lugar (léase el INTEF, con todos los cambios que hubiera de hacerse en él) y expandirse en cascada por centros de profesorado centralizados. Pero ya sé que es una utopía porque, al final, todas las Comunidades están optando por el mismo modelo formativo. Quizás es que esté funcionando y yo no lo sepa ver pero, con la cantidad de recursos que se han invertido en formación del profesorado en los últimos veinte años (salvo los recortes brutales en la crisis) no entiendo ciertas cosas.

El segundo punto del decálogo (va, retomo el tema decálogo) relacionado con el del diseño de un plan de competencia digital del profesorado, consistiría en dotar de un kit digital para docentes. Un kit digital que debería consistir en un equipo informático, conexión a internet y herramientas testadas para su uso en el aula. No puede ser que cada uno haga lo que le apetezca, busque las herramientas que le dé la gana y, al final, ponga en peligro los datos del alumnado. Ese kit digital debería ser único. Y vuelvo a repetirme, un diseño único de kit digital implica ahorro y más posibilidades de poder ser asimilado por la comunidad educativa como algo propio.

Añadiría a lo anterior la eliminación de posibilidad de elección de centro por parte de las familias y asignación automática de los mismos, siguiendo unos criterios transparentes con la finalidad de evitar centros gueto, entre todos los centros públicos y privados subvencionados con fondos públicos (léase concertados). Si hay concentración de un determinado tipo de alumnado en un centro, se debería poner todos los recursos (transporte y comedor gratuito) para que pudieran moverse los alumnos en la ciudad. Especialmente esta situación de segregación pasa en determinados barrios de determinadas ciudades. Algo que la elección de centro acrecienta.

Rediseño de un Bachillerato único en el que hubiera un bloque de asignaturas obligatorias y una franja de optatividad. Desaparición de las modalidades en Bachillerato y estructura del mismo basándose en la consulta a “expertos”. Y no me refiero a los que todos sabemos. Relacionado con esto y también dentro del decálogo, estaría la eliminación de la Selectividad (llámese de la manera que sea). ¿Cómo se puede eliminar la única prueba que iguala al alumnado con independencia de que en sus centros -no solo en privados- les inflen la nota? Pues muy fácil… creación de un equipo de docentes que, dentro de sus atribuciones esté la de organizar pruebas o establecer mecanismos de evaluación que, en períodos concretos del año, van a ir realizando “por sorpresa” en los centros educativos. Así también matamos el concepto de “estudiar para vomitar en el examen”. En caso de que los resultados de las evaluaciones no coincidan (o difieran en muchos puntos porcentuales) entre las notas que da el centro y las que se obtienen en estas evaluaciones, establecimiento de un proyecto intensivo de control y mejora en los centros en los que suceda lo anterior.

Relacionado con lo anterior, disminución de las ratios mediante la construcción de nuevas infraestructuras educativas. Como medida provisional existe siempre el tema de usar barracones pero, en un año, con inversión, se pueden construir muchos centros públicos. Además, con la crisis que ha acrecentado esta pandemia entre el sector de la construcción, ¿por qué en lugar de hacer segundas residencias no hacemos inversión pública en equipamientos educativos?

Reformulación del currículum en etapas obligatorias, desaparición de la especialización en los grados universitarios y resideño de los másters para convertirlos en no obligatorios. Volver a un modelo 3+2 se hace imprescindible. Bolonia ha sido un gran timo y, el rediseño de la Universidad es imprescindible. Agrupar títulos es algo más que necesario porque algunos, al final, en lo único que se diferencian es en muy pocas asignaturas. Añado a lo anterior la formación inicial del profesorado que debería hacerse en las Facultades de Magisterio, cuyo nombre debería reformularse a Facultad de enseñanzas, con modelos formativos diferenciados para docentes según etapas. Incluiría en esas enseñanzas también el acceso a ser profesorado universitario porque, por desgracia, se valora más la investigación que la docencia. No, que nadie se asuste. Los modelos formativos diferenciados estarían impartidos por profesionales con experiencia (o sin ella pero con un bagaje académico importante) en cada uno de los ámbitos: lo de que un maestro enseñe didáctica de las matemáticas a un profesor de Secundaria que va a dar clase en ESO y Bachillerato no tiene ningún sentido. Y a la inversa, tampoco.

Pero, lo que es más importante dentro del decálogo es la reconsideración del docente como parte fundamental de la educación, el establecer plataformas de comunicación con ellos y la reformulación del cuerpo de inspectores en dos modelos: uno más dedicado a cuestiones burocráticas/juristas y otro dedicado a la parte más pedagógica.

Hasta aquí mi decálogo de hoy. A pesar de todo lo que propongo, en el momento actual todos hemos podido observar varias cuestiones: el sistema educativo no se ha caído gracias al esfuerzo de muchos (docentes, alumnado y familias), el teletrabajo es mucho más exigente y, lo que es más curioso, hay algunos alumnos que se sienten más cómodos con este modelo que con el aula. Y eso es algo que también debería llevar a reflexionar.

Hace un tiempo me puse a redactar a bote pronto unas propuestas educativas que, en principio pensaba llegar a que fueran 60. Por motivos de tiempo y otros proyectos que han ido surgiendo por el camino, me quedé en un primer planteamiento (de 14), que pudisteis y podéis ver en el siguiente enlace. Unas propuestas tan buenas o malas como las que puede tener cualquiera que tiene algún tipo de relación con la educación.

Fuente: https://gumroad.com/l/edupropuestasI

¿Por qué os cuento esto ahora? Pues porque, de forma muy chapucera y porque a algunos les es más cómodo tener el documento en pdf, para poder imprimirlo o descargarlo y realizar anotaciones (en formato digital, con lápiz o con el fosfi de turno), lo he maquetado de manera muy “cutre” para que podáis hacerlo.

No es un libro de recetas mágicas. Ni tan solo pretende ser nada más que los desvaríos muy personales de alguien que, a día que pasa, tiene un nuevo concepto de lo que debería ser la educación. Eso sí, con las mismas posibilidades de cambiar algo que la mayoría (entre cero y ninguna). Eso sí, que lo anterior no impida proponer cosas.

Lo podéis encontrar en Gumroad, que es donde tengo mis dos libros. No es por una cuestión de conseguir dinero por las descargas (ya veréis que, como todos los libros que tengo, el documento se puede descargar a coste “0”). Es una cuestión de liberar presión sobre el servidor y así, mientras se usa un servicio de terceros, puede seguir funcionando bien la carga de determinadas cosas que estoy haciendo (algunas que veis y otras que, quizás no veréis nunca porque son “experimentos”).

Nada, sin más por si os queréis hacer con el documento, os pongo el enlace a continuación:

Propuestas educativas (volumen I)

Y como siempre os digo, TODO lo que escribo o hago está bajo licencia libre que permite ser compartido mientras que no haya ánimo de lucro y se mencione la autoría. Ya sé que lo segundo es bastante habitual que no suceda (me he encontrado a un montón de “piratas” en estos años que usan cosas que he escrito como si fueran propias de ellos) pero, lo que sí que me da rabia es que algunos estén usando cosas que hago para ganar dinero. Eso de que uno compre la comida, la cocine, sirva la mesa y, al final el listo de turno acabe cobrando a los comensales, es algo que no soporto. Y ya me he encontrado con algún caso.

Espero que lo disfrutéis. Eso sí, en cuarentena procurad leer cosas poco relacionadas con la educación. Es más sano y vuestro estado anímico os lo agradecerá. Es que si leéis demasiadas chorradas sobre temas educativos o participar en webinars como si no hubiera un mañana, vais a tener un problema 😉

Desde hace un tiempo siento me reconcome la idea de no estar haciéndolo bien con el modelo de distribución de EduNude. Sí, esas propuestas educativas que, tal vez en algún momento de mi vida, consiga finalizar, maquetar y hacer llegar a los responsables de la educación de este país. Por ahora ya son 14 las propuestas y unas cuantas decenas de “donantes” los que han accedido a las mismas. Y, por desgracia, he hecho algo de lo que llevo tiempo arrepintiéndome: el necesitar obligatoriamente una donación voluntaria para acceder a unas propuestas que, al final no dejan de ser cosas que ya he propuesto por activa y por pasiva en el blog. Con la única salvedad, si acaso, es de darles un formato algo más coherente.

Pues va a ser que no me gusta. No me gusta cuando pongo anuncios de Google en el blog para pagar los gastos de funcionamiento, ni me gusta obligar a nadie a que dé para leer cosas que, quizás no sean nada más que reflexiones en voz alta de ciertas ideas que pasan por mi cabeza. Hace mucho tiempo que decidí no “venderme” por dinero y hacer las cosas porque me apetece hacerlas. Además, en este caso y al ritmo que van las donaciones, va a ser imposible en un largo período de tiempo, proceder a elaborar el libro con esas propuestas para que sean enviadas de la forma que a mí me gustaría.

Por ello procedo a liberar, por ahora las propuestas que existen, y seguir publicando en abierto el resto de propuestas que vaya pergeñando. Así no me presiono de ninguna manera. Ya sé que nadie ha procedido a donar para leerlas y se ha donado porque querían colaborar económicamente con el mantenimiento del blog y, algunos proyectos altruistas en los que estoy embarcado. Os lo agradezco mucho. Os agradezco que hayáis o vayáis a donar porque, al final, es mucho más que el dinero: es ver que hay gente a la que le interesa, esté de acuerdo o no, lo que escribes. Y te anima. Gracias. Por cierto, gracias también a los que dejáis un comentario en el blog (aunque vaya retrasado en responderos -lo hago-) o comentáis lo que escribo en Twitter.

Nada, ya me he acabado enrollando para deciros que, si bien voy a seguir teniendo el botón de donaciones “buy a coffee” en cada uno de los posts y un apartado específico para hacerlo en la barra de menús del blog, vais a tener el libro en abierto.

Un detalle, he hecho un pdf con todos los capítulos que tengo publicados hasta ahora. Cuando acabe las 60 propuestas, también las vais a tener en todos los formatos digitales (pdf, mobi, epub y kindle) bastante mejor maquetado. Aquí lo tenéis…

edunude14

Las propuestas nuevas que vaya haciendo las podéis consultar en la página que os he enlazado al principio.

Sinceramente, me gusta mucho más el que alguien dé porque le apetezca, que el bloquear ciertas cosas del blog y pseudoobligar a ello. Es lo que tiene creer en otra manera de hacer las cosas, huir del negocio en el que se está convirtiendo la educación y, en definitiva, ser mucho más coherente con uno mismo.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Hace ya unos meses, junto con el inefable prologuista de mis libros, echó a andar un proyecto de libro colaborativo. Hoy ya puedo deciros que, al igual que otros proyectos que he intentando dinamizar, de forma individual o colectiva, se ha ido al garete. No es malo que un proyecto no salga. Y, sinceramente, tampoco lo es descubrir que proyectos que, quizás hace tan solo una década hubieran cuajado, hoy no lo hayan hecho. Las redes educativas han cambiado y han entrado en juego valores económicos, de ego y, por qué no decirlo, odios personales que hacen que algunos, por determinados motivos, decidan boicotear determinadas propuestas que hace uno al que tienen marcado y tachado en boli rojo. Bueno, tan solo que colabore en el proyecto ya lo hace un mal proyecto para ellos. Sí, y curiosamente son los primeros que hablan de la necesidad de colaborar, compartir y difundir qué se hace en las aulas. Es lo que tienen las contradicciones en un ambiente en el que cada vez son más los yoes y menos los nosotros.

Fuente: Fotolia CC

Pero no pasa nada, voy a seguir insistiendo. En este caso, aprovechando el fiasco del libro colaborativo y la inversión en dominio/hosting, voy a lanzar dos nuevos proyectos en fase beta. Podrían considerarse educativos pero, sinceramente, al igual que la innovación desenfrenada a base de palabrejas extrañas, dejo que cada uno los taxonomice a su libre albedrío. Además, ya informo desde ya que ninguno de los dos proyectos que voy a plantear tienen sentido sin que haya docentes o personas interesadas en la educación que colaboren. Y, como siempre digo, como lo menos importante son los nombres y las personalizaciones, me comprometo desde ya a dejar la idea en manos de cualquiera de esos que cuestionaron el libro colaborativo y que, tantas ganas tienen de meterse a hacer proyectos colaborativos. Por mí, lo importante son los proyectos y no las personas. Así que, ya sabéis. Si lo que os parece mal de los mismos es que forme parte de los mismos, no tengo ningún problema en echarme al lado. Los que me conocen saben que jamás me ha preocupado el figurar en nada. Pero, si no queréis arrimar el hombro, simplemente os pido que dejéis hacer. Tan fácil como eso.

El primer proyecto es algo que ya planteé sobre el papel a una determinada administración educativa. Además, en ese momento tenía un referente a nivel nacional que funcionaba muy bien. Me estoy refiriendo a una red colaborativa horizontal entre docentes inspirada en Internet en el Aula. Aquellos que vivimos ese momento de euforia sabíamos que la solución pasaba, no por establecer modelos verticales de aprendizaje y sí por la colaboración entre iguales. Por ello nacieron también todos aquellos encuentros informales que, a día de hoy, han ido esfumándose para convertirse en modelos excluyentes de castas. Y quiero retomar ese espíritu. Por ello la posibilidad de montar, en el espacio del libro colaborativo, un modelo basado en WordPress que permita integrar una red social donde puedan establecerse foros de discusión, se dinamicen, se presente el trabajo de nuestros compañeros y, en definitiva, sea un lugar de encuentro virtual del que puedan salir muchas cosas. Sin negocio detrás y sin nada más que la necesidad de tener un lugar donde acudir para ver qué se cuece y qué enriquece. Hay muchos docentes huérfanos de ese lugar. No, no me vale considerar Twitter, las páginas de Facebook o grupos de Telegram cerrados como esa posibilidad porque, por mucho que no queramos, hay unas reglas de juego que deben imperar. Por qué no devolver esa ilusión al compartir, a montar poryectos colaborativos, a sentirnos uno más dentro de un colectivo en el que pueden haber miles de ideas que uno puede coger y llevarse a su aula. Por qué no volver al todo en uno en el que los docentes puedan tener su espacio. Por qué no abrir de nuevo puertas más allá de lo mediático. No sé qué os parece o si, a día de hoy, ya no hay espacio para ello porque todo se lo ha comido la mercantilización y mediatización. Al menos yo creo que sí que aún sigue existiendo ese espacio. Por eso la primera propuesta.

La segunda propuesta es la creación de un medio digital donde se publique, por Comunidades, especialidades o proyectos, qué se va haciendo en nuestras aulas. Un diario de docentes para docentes, alejado del merchandising barato de los que existen y donde, más allá de lo más innovador, se publique todo lo que está sucediendo en educación de forma lo más objetiva posible. No es un diario de terceros para docentes. No es un medio digital patrocinado por terceros (aunque puedan, sin tener ningún derecho sobre cómo gestionar el contenido a anunciarse). No es un lugar para vender la aplicación de tal empresa o el método que nos proporciona la editorial de turno. Es un lugar donde se recogerían todas esas noticias que puedan ser interesantes. Lo de las secciones de educación de los medios pero alejándose del lado más empresarial. Y con un equipo de redacción totalmente divergente a nivel ideológico. No tiene ningún sentido dar un sesgo en una u otra dirección a lo que sucede en el ámbito educativo. Secciones de opinión, entrevistas, tecnología educativa, metodología, análisis filosófico, ficción educativa, libros, etc. Lo que yo he buscado en más de una ocasión por internet y no he podido encontrar.

No sé si me he explicado muy bien acerca de los proyectos que llevan tiempo rondándome por la cabeza. Para los anteriores no necesito que nadie invierta ni un euro porque, por suerte o por desgracia, de pobre no salgo pero tengo el espacio comprado para tiempo para cualquiera de los dos. A lo mejor toca hacer campaña de crowdfunding mínima o, simplemente, ir pillando un poco de dinero para los extras pero, sinceramente, se trata de dos proyectos que solo necesitan un par de cosas: ilusión y personas que tengan ganas de colaborar (o echar una mano dentro de sus posibilidades) en los mismos.

Por si a alguno le interesa, puede enviarme un mensaje privado por Twitter, contactar por el blog (en el correo o por el formulario de aquí) o como comentario a este post. No se buscan influencers, gurús o personas con ego: se busca gente con ganas de trabajar en un proyecto para todos de forma desinteresada. Tan fácil o tan difícil como eso.

Tenemos LOMCE para días. No lo digo yo, lo dice el propio Ministerio Educación que, después de haber prometido por activa y por pasiva paralizarla, ha decidido, después de entrevistas a personajes variopintos, la mayoría de los cuales nunca han pisado un aula de etapas obligatorias como docentes, en las que se planteaban determinadas propuestas educativas a golpe de la ideología política o el sesgo que cada uno quería aportar. Creo, como he dicho en algunas ocasiones, que antes de llegar a lo de ahora, pasando por una ley y sus variantes (léase LOGSE y LOE) que se plantearon como una cosa a nivel conceptual pero, mediante una determinada estrategia, acabaron siendo otra, no hacía falta tanto viaje. Ni tanto viaje, ni tanto gasto en alforjas que, al final, al único que no han beneficiado es al alumno.

Fuente: ShutterStock

Antes de la LOGSE teníamos una ley que podía haberse estrujado mucho más. Siempre me he preguntado qué hubiera pasado con la ley en la que estudié (la de Villar Palasí) si se hubiera destinado el dinero que, para implantar la LOGSE, se echó a chorro sobre el sistema educativo. ¿Alguien se imagina incorporar Infantil en todos los centros educativos, reducir ratios en Primaria, BUP y FP, además de dotar de equipamientos a todos los centros educativos? ¿Alguien se imagina qué hubiera supuesto, en el caso de BUP, clases con veintipocos alumnos, inversión en infraestructuras y mayor dotación en herramientas y profesorado? Yo sí que, en ocasiones, lo pienso y me preocupa haber gastado tanto dinero para llegar donde estamos casi 30 años después. Más aún después de ver qué se hizo con la FP y ver como se coartó, de un plumazo, la libertad educativa del profesorado, la libertad de los alumnos (lo de las puertas abiertas del centro era mucho más de lo que algunos quieren entender) y, cómo no, la reducción drástica de autonomía de los estudiantes, aumentando el control de los mismos hasta límites insospechados. No, lo de juntar alumnos de 12 años con alumnos de 18 no tiene ningún sentido. No lo digo yo, lo decimos la mayoría de docentes que vemos que, por culpa de lo anterior, nos vemos obligados a hacer un sinfín de normas infantiles para alumnos que ya deberían tener libertad para decidir muchas cosas. Bueno, también se ha extrapolado a los docentes y a su nula queja en situaciones que viven o, simplemente, en el desarrollo de los Claustros. Los docentes han perdido dignidad, han reducido al mínimo sus ganas de confrontación y, por desgracia, han optado en su mayoría por mirar a otro lado y dedicarse a dar clase. El único lugar que, por suerte, no ha cambiado. Y no me refiero a las prácticas que se están llevando a cabo, me refiero a la situación de contexto.

Seguro que alguien al llegar a estas alturas del artículo ya me habrá tildado de retrógrado, carca, tradicionalista o cualquier otro adjetivo que algunos usan, de foma descontrolada, para cuestionar que alguien prefiera tener alumnos críticos, centros donde la libertad y la elección sean claves y donde, el control, se reduzca a la mínima expresión por haber dotado de autonomía a los alumnos. Sé que es mucho más políticamente correcto vender sistemas de control absolutos, metodologías que obligan a la participación de padres en las mismas o, simplemente, acabar convirtiendo las etapas educativas en jardines de infancia. El problema es que, al final, todo se convierta en un jardín de infancia. Algo maravilloso pero que se aleja de una realidad tan compleja como la que ha sido siempre. Y eso es un lastre para determinadas visiones educativas.

Eso sí, volver a determinados modelos, no implica volver a la idiosincrasia de los mismos. Nadie discute la necesidad de reducir el currículum en Primaria, olvidarse de la lectura en Infantil y, plantear, un aumento de la cantidad de horas de asignaturas (llámese asignaturas o tramos horarios) más artísticas, manipulativas y de desarrollo personal. Tengo claro que, más allá de conocimientos básicos de lectoescritura, operaciones matemáticas básicas, competencias básicas en el uso de TIC e introducción de un modelo de debates para que el alumnado participe, debate y mejore su expresión oral, no debería haber nada más que un modelo de juegos, deportes, música y desarrollo artístico a partes iguales. Colaboración entre entidades deportivas, escuelas de música y un largo etcétera de entidades en esas etapas se hace imprescindible. Y mucha ayuda, tanto educativa como económica, para que nadie se quede por el camino. No debería repetirse en Primaria. Si se repite es porque algo se ha hecho mal y hay contextos sobre los que se debe actuar. Imprescindible, como no, colaboración con orientadores, educadores y trabajadores sociales. Tenemos que evitar el fracaso escolar y esto sólo se evita abocando recursos (y gestionándolos impecablemente) en las etapas iniciales del aprendizaje. ¿Qué hacemos con el alumnado con NEE? Pues dotarles de mucha ayuda e incluirlos, de verdad y no de boquilla, en el sistema.

Por cierto, hasta los 14 años no deberíamos plantearnos sacar a los alumnos de los colegios antes de llevarlos al siguiente nivel. Una doble vía profesionalizadora o académica que, en ningún caso, debería impedir las posibilidades futuras de incorporación a la Universidad. Recuperación de talleres de FP, contratación de profesionales con experiencia en el sector para el ámbito más práctico y, mantenimiento de ratios a 20-25 alumnos (desdoblados en horas de taller). Todo ello aderezado con la posibilidad de prácticas remuneradas en empresas (no es formación dual lo que propongo porque, al final, la formación dual tiene mucho de errores en su diseño) y, con becas para que todos los alumnos puedan estudiar y dedicar tiempo al estudio con independencia de su situación socioeconómica. Horarios de mañana y tarde para adaptarse al reciclaje de alumnado que ya está trabajando que quiere mejorar profesionalmente y posibilidad, dentro del sistema, de ofrecer permeabilidad “real” a aquellos alumnos que quieran pasarse de un modelo Bachillerato a FP o al revés. Lo anterior sin obviar la inversión en herramientas, novedades tecnológicas de las familias profesionales y reciclaje continuo del profesorado a coste cero para el bolsillo del mismo.

He empezado hablando de la FP porque creo que es una vía muy válida para los alumnos. Voy a seguir con el Bachillerato. Cuatro años de recorrido, con la eliminación de todas las asignaturas que adoctrinen (en sentido religioso o económico) y haciendo desaparecer la dualidad entre Ciencias y Letras. Los alumnos de Bachillerato deben acabar sus estudios siendo competentes dentro de un amplio abanico de saberes y, por ello, sigo creyendo que lo de permitir una doble vía es un error. Uno de los cambios que sí hubiera hecho en el modelo de Villar Palasí. Un cambio que, añadido a otro modelo de Selectividad, podría dar como resultado personas más críticas, mejor preparadas y con un enfoque más global. No es malo que un alumno haga Literatura por obligación ni que se forme en cuestiones tecnológicas incluso que se plantee ser, en el futuro, abogado. El interés de Bachillerato no debería ser perfilar alumnos; debería ser capacitar alumnos. ¿Itinerarios formativos? No. Ni son productivos, ni han permitido, a lo largo de estas décadas, una mejora social. Una de las claves de cualquier sistema educativo: la mejora de la sociedad y del contexto.

Puede ser también una buena alternativa para eliminar las repeticiones el establecimiento de diferentes caminos personalizando el aprendizaje de forma individual. Algo que también debe ir acompañado de una mentorización (que no tutorización) exhaustiva de cada alumno por parte de los docentes que, dentro de su horario deberían incluir. Si hay cuatrocientos alumnos en un centro educativo y cuarenta docentes (hablo en etapas posteriores a Primaria), cada uno lleva a diez alumnos hasta que acaben sus estudios. Se mejora la comunicación con las familias y las estrategias que se pueden tomar coordinadamente. Eso es tutoría y no lo de poner vídeos, dibujar palomitas o hacer murales. Pero parece que a algunos no les entre en la mollera esta medida, a coste cero, de beneficios incalculables.

No nos olvidemos tampoco de los centros de adultos, de la necesidad de potenciar los idiomas sin caer en el mal llamado bilingüismo y con medidas contextuales (no doblar las películas, introducir lecturas en las asignaturas, etc.), la competencia digital, la autonomía, la toma de decisiones de forma libre y crítica y de todo aquello que va a hacer que nuestros alumnos, al llegar a la madurez, lo hagan en las mejores condiciones posibles.

Me da la ligera sensación que hoy he sido más incoherente de lo habitual pero espero que entendáis qué he querido decir. Todo, como ya sabéis, totalmente matizable, cuestionable y criticable.

Dedicado a todos aquellos que siempre me critican por no ofrecer "propuestas" :)