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Llevo mucho tiempo cuestionando la forma en que Google se ha introducido en muchas aulas de nuestro país y, ya no digamos, la cantidad de fans, entre los docentes, que han generado sus herramientas. Ahora, saltando de talibán pro Google a talibán pro Google, puedes cruzarte todo el país. No hay escuela sin su defensor a ultranza de sus herramientas. No hay día en el que, por algún medio, no te llegue publicidad de forma directa o indirecta de lo maravillosa que es la empresa, o lo altruista y lo respetuosa que es con la privacidad del alumnado. Es que, sinceramente, usar las herramientas de esta multinacional, para más de uno se ha convertido en una religión.

Fuente: Desconocida

Así que, harto de ver como siempre me saltan con los mismos argumentos para justificar el uso de herramientas de Google, escribo este post al que voy a dirigir a cualquiera que, a partir de ahora, me siga argumentando ciertas cosas.

El argumento más manido para defender el uso de Google es que las administraciones no ofrecen un producto de igual calidad. Pues compro el argumento pero, por desgracia, tiene un pequeño problema. Y el problema viene por existir alternativas, a nivel técnico y de usabilidad, bastante mejores. Ergo, si la administración ofrece malas herramientas, ¿por qué su alternativa tiene que ser Google? Classroom y Meet están a años luz por debajo de Edmodo y Jisi. Sí, claro que la primera se pasa por el forro la privacidad de los datos del alumnado, pero también lo hace Google y al mismo nivel. Así que, ¿por qué justificar bajo criterios de calidad la elección de una herramienta de Google?

Otro argumento hace referencia a la privacidad de los datos. Se habla de que los datos en Google (especialmente en sus cuentas destinadas a educación -Google for Education-) se tratan con una especial sensibilidad. Pues va a ser que, según datos de investigadores independientes, esos datos “tan privados que tiene Google” son menos privados de lo que parece y se estarían usando para obtener perfiles de alumnado. Por cierto, añado a este argumento de la privacidad el tema de que en casa el alumnado ya tiene móvil con Android y, por tanto, si su familia se lo permite, no pasa nada porque lo haga un docente. A ver, si a un alumno le dejan fumar porros en casa no por ello debe dejar que los fume en el instituto. Es que no es tan difícil de entender. Además, por si alguno aún no se ha enterado, los datos del alumnado no son de los docentes. Ni tan siquiera de sus centros educativos. Lo único que justificaría su uso con el alumnado, a nivel legal, sería si la administración ha firmado un contrato con la multinacional.

Seguimos con el argumentario acerca de que, como el alumnado ya está acostumbrado a usar las herramientas de Google, mejor que no se mueva de su zona de confort. Y además dicho por los mismos que defienden que los docentes deberíamos salir de nuestra zona de confort. Pues va a ser que no cuela. Que algo sea usado por el alumnado, no significa que deba ser usado en el aula. No todo sirve para cualquier contexto y, en ocasiones, hay decisiones educativas que, quizás no sean de copia social y sí de modificación de esa sociedad.

Y, finalmente, me gustaría finalizar con un doble corolario. El de que las herramientas de Google son gratuitas y que no hace falta salir de ellas -del ecosistema de Google- para gestionar todo el mecanismo de virtualidad (complementario, aunque ahora por circunstancias, único). Como he dicho en más de una ocasión, si una empresa no gana dinero por sus productos es que el dinero eres tú (o sea, tus datos y hábitos de navegación). En el caso de que no hace falta salir del ecosistema de Google, ¿nadie se plantea los peligros futuros de conocer solo una determinada herramienta y lo que supone lo anterior para la sociedad? Joder, es que sería como dejar que todos los respiradores los elaborara una sola empresa y encontrarse ahora con la pandemia.

No tengo una especial fobia por Google (de hecho uso su ecosistema para temas personales y, antes de ver los problemas de su uso, lo usé con alumnado) pero, de todas las multinacionales tecnológicas, es la compañía a la que, en los últimos tiempos, más veces han pillado con el carrito del helado. La última ya cuando ha publicado, sin ningún rubor, la geolocalización de todos los usuarios de sus aplicaciones móviles.

Si me dejo algún argumento en el tintero, no dudéis aportarlo en los comentarios. Es que, al final, he puesto con los que más me taladran algunos. Otros, sabiendo que hacen mal siendo publicistas de Google y con bastante inteligencia, saben que están haciendo mal pero prefieren no responder a nadie que cuestione su Biblia.

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Una de las cosas que voy a añadir esta semana, aún no sé exactamente si como página o como subdominio, en  el blog es un “taller práctico de competencia digital básica”. No voy a dedicarme a elaborar materiales, ni hacer vídeos, ni nada que suponga hacer cosas que ya existen en otros lugares de la red. Lo que sí voy a hacer va a ser enlazar recursos útiles para cada uno de los apartados que vaya introduciendo ahí.

Estos últimos días he publicado tres posts destinados a daros a conocer el uso de Telegram, herramientas para hacer videoconferencias y para crear pizarras digitales. Ahora voy a empezar por cuestiones más básicas, como pueden ser realizar búsquedas en Google, configurar un gestor de correo, colaborar en un mismo documento, gestionar un canal de YouTube, etc. Todo basándome en lo poco que conozco y en lo que he hecho. Además, reitero que poco voy a incorporar de materiales nuevos ya que, como os he dicho antes, TODO está disponible por la red. Simplemente voy a intentar centralizarlo un poco y redactarlo en forma de artículo.

Fuente: https://www.google.com/

Hoy empiezo con el tema de las búsquedas en Google. Algo que, seguramente todos conocéis pero que, con unas pequeñas “cosillas” podemos refinar mejor las búsquedas y hacerlas más exactas. Ya sabéis que, a veces nos ponemos a buscar y salen resultados como si no hubiera un mañana. Por cierto, si sois unos fanáticos de la privacidad, os recomiendo que le deis una oportunidad a DuckDuckGo. Cualquier otro buscador es, simplemente, infumable.

¿Sabíais que en Google podemos buscar por texto o por imágenes? Es una opción que, en muchos casos desconoce mucha gente pero que, en el ámbito educativo nos puede ir muy bien (por ejemplo saber quién es el autor de un cuadro, buscar dónde se halla un determinado monumento, qué tipo de flor o árbol es uno del que tenemos la imagen, etc.). Pues para buscar por imágenes solo debéis ir a la parte superior derecha de la pantalla y darle a “Imágenes”.

Cuando le dais ahí, se cambia el buscador y os aparecerá una cámara de fotos.

Si le dais a esa cámara de fotos, podréis introducir una URL de la imagen o simplemente subirla desde vuestro ordenador.

Recordar que en vuestro teléfono móvil también podéis realizar las búsquedas en Google por voz ya que, al lado de la caja del buscador os aparecerá un micrófono.

Los trucos más importantes para buscar en Google son los que os expongo en la siguiente imagen donde se ve cómo buscar palabra o palabras exactas, excluir palabras, búsqueda de sinónimos, buscar en una web, rangos, etc.

Fuente: Pinterest

Pero, como las posibilidades del buscador son mucho más amplias, también podemos realizar otro tipo de búsquedas. Dentro de ellas, las más comunes y usadas (o que más pueden interesarnos) son las siguientes:

Fuente: https://support.google.com/

Un breve post que espero os sirva para que vuestras búsquedas en Google no sean un infierno. Por cierto, aunque no lo he dicho, os recomiendo que cuando busquéis lo hagáis en “modo incógnito” o previamente limpiéis la caché porque, como todos sabéis -o deberíais saber- las cookies de Google tienen una memoria cuasi infinita y, si buscas con búsquedas previas realizadas, su algoritmo hace que no sea del todo fiable la obtención de algunas respuestas.

Yo desconozco el algoritmo de Google pero, sinceramente, me sorprende ver cómo salen determinadas páginas (y no estoy hablando de las publicitadas/promocionadas) en los primeros lugares que, en ocasiones, son irrelevantes o poco interesantes para determinadas búsquedas.

Espero que os sirva. Y si alguno queréis añadir otro “truco”, me queréis decir cómo creéis que debería gestionar ese “taller de competencia básica digital”, me lo dejáis en los comentarios, me silbáis por Twitter, me enviáis un correo, o usáis cualquiera de los otros medios que tengo para que os comuniquéis conmigo. Gracias a todos los que habían realizado la infografía que os he puesto en el post y a los cientos de docentes (amén de otros profesionales) que comparten sus materiales en la red. Y, como os digo siempre en esta “crisis”, de ésta salimos 😉

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Ya sé que mi opinión no es relevante porque, por lo que llevo viendo en las redes sociales, sabiendo de algunos docentes y/o centros educativos (e, incluso de algunas administraciones educativas, como la catalana, que se han “plegado” a firmar un contrato con Google que obliga a todos sus docentes a usar su ecosistema -tanto en acceso a diferentes servicios, incluyendo la gestión de calificaciones) que están usando, herramientas de dicha multinacional, sé que lo que llevo diciendo acerca de Google en los últimos tiempos no es una opinión popular. Además, debo reconocer que la campaña de publicidad de Google for Education, con el apoyo de cientos y cientos de docentes, que se pegan por conseguir ser “certificados por Google” o que, simplemente, te van a defender la multinacional a muerte, ha sido todo un éxito.

Fuente: ShutterStock

Google lleva años espiando a los alumnos españoles que están usando Google for Education. Eso que, según algunos, no hace porque lo dice en su política de privacidad. La verdad es que es ser muy iluso para pensar que una multinacional va a reconocer que espía, captura y gestiona los hábitos de navegación y de uso que hacen sus usuarios. Más aún si el producto es gratuito. Hace falta ser, o bien muy estúpido, muy abducido o, simplemente, tener intereses económicos detrás, para creer que algo es gratis. No hay nada gratis en esta vida y el altruismo empresarial en el que algunos creen, va en contra de cualquier tipo de sentido común. El objetivo de una empresa es hacer negocio. Y claro que puede hacerlo más o menos éticamente, pero siempre va a tener como objetivo aumentar la cuenta de beneficios. Y si el cliente no paga por el producto es que paga con sus datos. No es tan difícil de entender.

En el año 2015 ya se empezaron a publicar determinadas investigaciones (fuente) que hacían intuir que el uso de herramientas de Google no era “tan maravilloso”, exponiendo tres violaciones que efectuaba la empresa y que afectaban a la protección de datos de nuestro alumnado:

  • Una primera en el que habla del momento en el que un alumno entra con su cuenta de Google Apps y, mediante dicha autorización permite a Google capturar sus datos que, no están sujetos exclusivamente al uso en el ámbito educativo y que, por tanto, no entraría dentro de los permisos que se otorgan con el uso de Google Apps. Por tanto, habría una infracción del uso de datos por parte de Google.
  • Una segunda que habla del uso por defecto del navegador Chrome en los Chromebooks y en el rastreo que hace de los hábitos de navegación de los alumnos. Datos que pueden usarse indiscriminadamente por parte de la empresa en acciones externas a las puramente educativas.
  • Una tercera en la que incurren automáticamente los administradores de los permisos del uso de las herramientas integradas en Google Apps ya que son ellos -y no la empresa- quiénes deciden qué datos van a compartirse con Google sin recabar el necesario permiso individual de los alumnos para cada una de dichas aceptaciones.

Aún a pesar de cada vez más pruebas irrefutables, muchos docentes seguían y siguen mirando a otro lado. Hay, por cierto, alternativas mucho mejores a Google Classroom (incluso algunas que, siendo igual de nocivas con la protección de los datos de los alumnos, son técnicamente mucho más potentes y “usables”). Pero, lo importante es entender que los datos de los alumnos son sensibles y deberían ser sagrados.

Finalmente me gustaría aclarar que, en ningún momento discuto las potencialidades de las herramientas que nos ofrece, como un caramelo envenenado, Google. Lo que estoy cuestionando y denunciando es que, usarlas va en contra de la legislación vigente (los datos de los alumnos NO son de los docentes), va en contra de la privacidad de nuestro alumnado, permite obtener datos muy sensibles de navegación/uso y, lo que es más importante, pueden tener consecuencias futuras muy graves. ¿Os imagináis el poder de una empresa que sepa, desde la más tierna infancia qué hábitos tiene la juventud de un determinado país? ¿Nadie se ha escandalizado por todo el tema de Facebook y Cambridge Analytica que, por lo que se ve, puede montar y desmontar gobiernos? ¿Nadie es capaz de atisbar esas consecuencias?

Un docente puede decidir libremente mirar hacia otro lado, justificar que él cree lo que le dicen los de Google acerca de la privacidad de sus productos (incluso que haya informes independientes -y cada vez más- que dicen lo contrario), irse a certificar por la multinacional, ceder los datos de sus alumnos justificándolo con la excusa “de que todos tienen una cuenta en Google y ya los ceden” o “para qué poner puertas al campo”. E, incluso algunos creen que van a poder usar la herramienta de forma crítica. Es que hay qué joderse pero, todos sabemos que hay personas capaces de justificarlo todo.

Yo simplemente voy a pediros, tal y como hice hace unos meses, que no uséis herramientas de Google con vuestros alumnos. Que les respetéis la privacidad. Que hay motivos para que los padres, compañeros o administración os denuncie y, más motivos aún para que se os caiga el pelo. No podemos jugar con los datos de los chavales. Hace unos años, antes de que empezarán a publicarse todos estos informes que hablan de lo que hace Google con los datos de nuestros alumnos, yo también usé esas herramientas. A día de hoy, la verdad es que es totalmente injustificable hacerlo. Hay alternativas (quizás no tan molonas) que respetan los datos de vuestros alumnos. ¿Vale la pena seguir usando herramientas de Google? ¿Os compensa el supuesto beneficio que justificáis con ceder la privacidad y los datos de vuestros alumnos? ¿Os justifica el riesgo? Porque, al final, va a haber consecuencias. A corto-medio plazo para vosotros y a medio-largo para el alumnado al que, siempre justificándolo, estáis perjudicando permitiendo su trazabilidad por parte de una multinacional.

No es tan difícil plantear una educación sin Google. Además, se debe y se puede. Ahora sois vosotros (los que usáis esas herramientas con vuestros alumnos) los que tenéis que tomar una decisión. La responsabilidad es toda vuestra. Sí, incluso que deis clase en una de esas Comunidades cuya administración educativa se ha vendido a Google.

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Lo de la hipocresía de algunos ya roza el esperpento. Hay cosas que, ni son defendibles ni se pueden entender por nadie que tenga un poco de sentido común. Hoy, otro caso más de hipocresía docente por parte de algunos “Google fanboys” (algunos certified y otros no) ante la decisión de la Junta de Andalucía de comprar licencias de Microsoft bajo la excusa, entre otras, de la interoperabilidad del formato Excel que no tiene su alternativa libre (fuente).

Fuente: Desconocida

Primero, si me permitís, voy a hablar de las falsedades de la excusa para comprar licencias de Microsoft para centrarme, a continuación en determinados hipócritas cum laude. Ya si eso, me dejo lo más jugoso para el final ya que, si no es así, seguro que algunos ya atraídos por el título vais a buscar la carnaza antes de la cuenta. Y lo bueno, si es al final, obliga a tragarse determinadas cosas y leer determinadas cuestiones que, para mí son lo realmente relevante de este artículo.

No es cierto que la alternativa a Excel, o sea Calc (la “hoja de cálculo” -qué pena de redactores y de nulos conocimientos informáticos- que viene integrada dentro del paquete LibreOffice), no permita exportar sus resultados a formatos que permiten tener esa “interoperabilidad”. Calc permite realizar la exportación de los datos en cualquier formato, incluso en los mismos formatos que puede sacar una hoja en Excel. No lo digo yo, lo sabe cualquiera que se haya destinado a revisar el tema de “guardar como” una vez realizada esa hoja de cálculo. Hablo en un lenguaje bastante llano porque, al final, tengo muy claro que la informática o se explica claramente o, simplemente, sirve para crear una brecha entre la gente que sabe algo, la que sabe mucho y la que no sabe nada. El lenguaje y el acercamiento del mismo al usuario es la clave. Y, en este post afirmo que en Calc tienes las mismas funcionalidades que Excel. Incluso, desde la última versión, alguna más. Alguna más que jamás va a necesitar un usario medio en etapas obligatorias (sea docente o alumno). Así que, que alguien me explique el sentido o la justificación para comprar licencias de Microsoft como no sea algo que no aparezca en el propio contrato. Otro detalle importante es que los requisitos de determinados programas de Microsoft no van a ser soportados por la mayoría de la flotilla de equipos informáticos de la Junta de Andalucía pero, por lo visto en la noticia, creo que tampoco interesa hablar de ello. Es lo que tiene la apuesta de determinados medios por defender una visión completamente neoliberal de la educación.

Tengo también muy claro que Excel gana por goleada en el mundo corporativo donde la productividad es la clave, porque el dinero fluye y no hay tiempo para pensar en nada más que en trabajar, ser más productivo y, obtener mayores beneficios. Pero es que estamos hablando de un aula, de un centro educativo donde los planteamientos del uso de una herramienta tecnológica deben ser muy diferentes. Además, LibreOffice y sus aplicaciones integradas -entre ellas Calc-, no tienen nada que envidiar a la herramienta de Microsoft.

Ahora sí que voy a pasarme al tema de la hipocresía. De esos hipócritas que hoy, criticando la noticia porque dicen “que cómo va a dejarse caer Guadalinex y el software libre”, después dicen a los pocos minutos que “por qué no se apuesta por Google”. Se ha de ser muy hipócrita top para, por un lado decir que es malo que Microsoft se cargue la apuesta por el software libre de la Junta y, a continuación decir que debería apostar por Google y por los Chromebooks. Vaya panda. Vaya tropa de vendedores de Google que, en su tiempo libre dan clase.

Añado a este artículo un detalle que, quizás algunos que desconocen el modelo de funcionamiento de las diferentes multinacionales tecnológicas no saben: Microsoft está a años luz de Google en aplicaciones ofimáticas y sistema operativo. Así que, por favor, que algunos dejen de hacer el vergonzoso espectáculo de llorar amargamente por la eliminación del software libre de los centros educativos andaluces mientras, de paso, usan lo anterior para promocionar su maravilloso y orgásmico Google.

No es un artículo crítico hacia nadie. Sí que pretendo decir en el mismo que lo de comprar licencias de Microsoft por cuestiones técnicas o de funcionalidad no cuela (al menos en etapas de educación obligatoria) y que, lamentablemente, hay mucho vendedor de Google suelto en las redes sociales que, un día sí y al otro también, enseñan la patita y lo incoherentes que pueden llegar a ser mientras están haciendo de visitadores de esa multinacional. Y sin ningún tipo de argumentos técnicos porque, curiosamente, la mayoría de esos vendedores tampoco tienen ni pajolera idea, a nivel técnico, de lo que están vendiendo.

En los últimos años ha habido más denuncias y sanciones a Google por temas de protección de datos que a Microsoft. Y más a Microsoft, que a cualquier aplicación de software libre ;)

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Los datos de los alumnos no son de los docentes que les dan clase. Las calificaciones que los alumnos sacan, son calificaciones que son de los alumnos y, como mucho al ser menores de edad, de sus familias. Los datos de la evolución del aprendizaje, ejercicios que se entregan o, simplemente, las dudas que pueden tener acerca de una determinada asignatura, jamás pueden cederse a nadie más que a la propia administración. Una administración que siempre va a hacer un uso limitado de las mismas. Según normativa, hay un determinado período de tiempo en los que debe conservarse esa documentación (sea en formato analógico o digital) y un momento en el que, dicha documentación, deja de ser relevante obligando a que sea destruida.

Fuente: Desconocida

Por eso os pido que si tenéis una ligera -tan solo una ligera- preocupación por los datos y la privacidad de vuestros alumnos, no uséis determinadas herramientas de Google. Especialmente aquellas que obligan a identificar al alumnado porque, aunque según su política de privacidad en las aplicaciones de Google Suite for Education “no vendan datos a terceros ni usen los mismos para mostrar publicidad”, la verdad es que sí que están usando los datos de vuestros alumnos. Lo de la filantropía no cuela. Aún menos que nadie no intuya que los datos de los alumnos, que jamás van a ser borrados totalmente de los servidores de Google (situados, normalmente en zonas donde no accede la protección de la UE), son usados para determinados análisis estadísticos que Google con los que Google sí va a poder jugar. No es lo mismo vender los datos en bruto que los datos elaborados. Y los datos elaborados valen muchísimo dinero. Mucho más que miles de licencias de una determinada herramienta.

¿Qué herramientas son las que deberían eliminarse de la práctica docente? La más peligrosa es Google Classroom, donde muchos docentes gestionaron o van a gestionar datos de evolución académica de sus alumnos. Una que se añade al propio correo de Google, que permite ser creado en Google for Education por parte del gestor de identidades del propio centro educativo (o la administración que haya apostado por ello), con independencia de la edad que tengan los alumnos. Correo que también sirve para identificar a los alumnos. Ya rizando el rizo, hay una Comunidad que permite el acceso de sus docentes a su herramienta de gestión de centros y notas con el correo de Gmail (amparándose en que, según ellos, todo lo de Google es maravilloso y que los datos no estén en servidores de la Conselleria no implica ninguna brecha de seguridad).

También me preocupa el uso de Google Sites por los alumnos porque, a veces, lo usan algunos docentes para que se creen páginas web y hacer una especie de portfolio de aprendizaje. Ahí también existen datos de la evolución académica de los alumnos e, incluso, en ocasiones se piden redacciones acerca “de hobbies, qué se ha hecho en vacaciones o cómo es tu familia” que permiten obtener unos datos muy jugosos para ser analizados. Creo que estoy explicando bastante bien a qué me refiero.

Relacionado con lo anterior también resulta preocupante que haya centros que usen canales de YouTube para exponer a sus alumnos. Lo de la imagen de los alumnos y la ley de protección de datos necesita una formación urgente a los docentes.

Por cierto, yo también he publicado cosas de mis alumnos en el pasado y he usado herramientas tan nocivas como las de Google (léase Edmodo, que ha vendido sus activos a una multinacional dedicada al juego online) para la privacidad de mis alumnos. Y ahora he visto que lo anterior debería haberme preocupado bastante más porque, al final, la privacidad de los chavales en un contexto digital, es algo que como docentes deberíamos de proteger. Mucho más importante que los dimes y diretes acerca de otras cuestiones que, quizás, no son tan graves como esta cesión de datos a una gran multinacional.

Aprovecho para deciros que hay alternativas libres a los servicios anteriores. También para hacer un poco de publicidad (no me pagan por ello, ni me reducen horario laboral) de “Aules”, el nuevo moodle vitaminado que va a poner a disposición de los centros educativos y los docentes la Conselleria de Educación donde trabajo (enlace a la noticia). Unes “Aules” que ya he probado y salvo el color que propuse -que no me han hecho ni caso- está bastante bien 😉

Solo por la simple posibilidad de que Google pueda usar determinadas herramientas de Google (más aún, después de las noticias que estamos leyendo en los últimos tiempos), ya deberíamos prescindir de ellas. Simplemente para curarnos en salud. Nuestros alumnos se lo merecen.

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