Siete años de mentiras, humo y desprecio absoluto hacia el profesorado
Ahora que Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales y vuelve a sonar la orquesta del cinismo institucional, resulta imperativo hacer un ejercicio de memoria. Es hora de repasar lo que prometían, lo que han hecho y la montaña de basura propagandística con la que pretendieron engatusar al colectivo docente.
Retrocedamos al programa electoral del PSOE de 2023 (enlace). En el apartado dedicado a los docentes -titulado sin ningún tipo de vergüenza «Docentes motivados, formados y ampliamente reconocidos para alcanzar la excelencia educativa»- firmaron una batería de compromisos que hoy, tres años después, se leen como una burla sangrienta.
Que no vengan ahora sus voceros a vendernos la milonga de la falta de mayoría suficiente, la complejidad parlamentaria o la abstención de la oposición. No han cumplido NADA no por falta de votos, sino porque son unos mentirosos patológicos. Para colar Reales Decretos que destruyen el nivel académico, regalan aprobados generales y licuan los currículos sí han encontrado tiempo, boletines y socios. Para cumplir lo prometido al profesorado, solo han tenido desprecio.
Dejadme repasar la lista de la estafa firmada en Madrid en julio de 2023…
Prometían el Estatuto Docente y la carrera profesional. Dijeron que diseñarían la nueva carrera docente e implementarían el Estatuto. La realidad es que el profesorado sigue estancado en un sistema obsoleto, sin reconocimiento, sin carrera horizontal y con las mismas estructuras de hace tres décadas. CERO cumplimiento.
Prometían menos burocracia. Garantizaron simplificar documentos, evitar duplicidades y eliminar procesos innecesarios. Hay que tener la cara de cemento armado. Tras la implantación de la LOMLOE, los docentes dedican más tiempo a rellenar rúbricas kafkianas, evaluar competencias específicas ininteligibles y redactar memorias inservibles que a preparar sus clases. La burocracia no solo no ha bajado. Se ha multiplicado por diez.
Prometían la equiparación de cuerpos docentes. Promesa de escaparate para arañar votos en la enseñanza pública. Cero avances reales, cero calendario presupuestario y cero voluntad de dignificar los salarios frente a la inflación desbocada.
Prometían reformar la formación inicial y el Máster. Sigue siendo el mismo chiringuito inútil de teoría desconectada de la realidad del aula, donde no se enseña ni a gestionar un grupo, ni a imponer disciplina, ni a transmitir contenidos con rigor.
Prometían modificar los sistemas de acceso y selección. Decían que tras reducir la interinidad identificarían a los docentes «más idóneos». La realidad es que el sistema de oposiciones sigue siendo lo mismo que antes de que entraran ellos. Por cierto, esto ya lo habían prometido en otros programas electorales anteriores.
Prometían reconocer el desarrollo profesional y adecuar horarios. Decían que respaldarían el compromiso docente con mayor acceso a puestos específicos y una mejora de condiciones, con especial énfasis en la adecuación de horarios. Otra farsa ridícula. La carga lectiva y burocrática sigue ahogando al profesorado, la flexibilidad horaria es una entelequia y los supuestos puestos de desarrollo no son más que libre designación, dedazos y más carga de trabajo disfrazada de mérito.
Prometían reforzar la inversión en I+D educativo. Decían que la investigación educativa llegaría al profesorado para mejorar el aprendizaje del alumnado. La cruda realidad es que han sustituido la evidencia científica por la pseudopedagogía. El I+D del Ministerio ha sido imponer experimentos de laboratorio social, recetas Mr. Wonderful y marcos competenciales sin ningún rigor que han hundido la comprensión lectora y el nivel en matemáticas.
La estrategia del PSOE ha sido de una ruindad absoluta: usar al profesorado como atrezzo para sus fotos de progreso mientras nos ahogaban en papeleo y nos arrebataban la autoridad en la pizarra. Nos prometían dignidad y nos han entregado plastilina ideológica. Nos prometían menos burocracia y nos han convertido en administrativos a jornada completa que apenas tienen tiempo para enseñar.
Y lo peor no es la mentira en sí; lo peor es la convicción de que los docentes somos idiotas. Se creen que cuando vuelvan a imprimir el folleto con los mismos epígrafes bonitos sobre sostenibilidad, agenda 2030 y codocencia nos vamos a olvidar de siete años de estafa sistemática. Bueno, algunos son incapaces de verlo y van a seguir creyendo que van a cumplir lo que prometen.
Esto va para el Gobierno central que ha convocado elecciones, pero que nadie se despiste. Esto es solo el principio. Ahora que vienen las elecciones generales, dejo al desnudo al Ministerio y a Pedro Sánchez. Pero que no canten victoria en los gobiernos autonómicos, me da igual el color. Cuando lleguen las elecciones autonómicas, le va a tocar exactamente el mismo repaso quirúrgico al programa electoral del partido que gobierna en mi Comunidad Autónoma.
A la incompetencia y a la mentira no se les pide carné político. Se les pone el espejo delante y se les hunde en la miseria.
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