Confieso que soy el responsable de la fachosfera educativa
Lo admito. Se acabó el disimulo y el teatro. Ya no puedo seguir sosteniendo esta cuidada doble vida por más tiempo.
Tras las últimas entradas en las que se me ha ocurrido la imprudencia de analizar con datos la ruina de estos siete años de gestión ministerial, la devaluación sistemática de los títulos oficiales y el espectáculo bochornoso de la evaluación invertida, los sabuesos del servilismo ideológico me han desenmascarado. En las redes, en los comentarios del blog y en los foros del régimen se ha levantado la alfombra. No soy un profesional preocupado por el naufragio cultural de las nuevas generaciones ni un analista independiente que escribe sin pedirle permiso al departamento de comunicación de Moncloa. Qué va. Soy, en realidad, el cerebro en la sombra de la fachosfera educativa.
Es un alivio quitárselo de encima. Se redacta con muchísima más soltura sin la careta.
Cada mañana, antes de encender la pantalla, me conecto a la centralita del comando reaccionario para coordinar la gran conspiración contra el progreso pedagogista. Todo fríamente calculado, articulado y financiado desde el búnker de la extrema derecha mediática.
Hoy he decidido tirar de la manta, colaborar alegremente con los comisarios políticos de turno y confesar todos los crímenes de alta traición de los que se me acusa en las redes.
Para que los sabuesos del carné entre los dientes puedan tramitar mi expediente de censura e inhabilitación mediática con la celeridad que exige la causa, dejo aquí la relación de algunas de mis desviaciones ideológicas…
En primer lugar defiendo detectar las faltas de ortografía y pretender que bajen nota. Un acto de fascismo puro. En lugar de aplaudir la expresividad inclusiva y la libertad sintáctica de un chaval de dieciséis años que escribe haber separado y con v, me atrevo a sostener la locura de que la norma lingüística existe. Defiendo ese trazo rojo en el papel que atenta directamente contra la salud emocional del alumnado y su derecho sagrado a la ignorancia feliz. Eso sí, rojo pero rojo diferente.
También pienso que el que estudia debe aprobar y el que no pega un palo al agua debe suspender. Mi mayor atentado contra la LOMLOE. Sostener la aberración extremista de que las acciones tienen consecuencias y que el mérito personal es la única regla de juego justa es una tesis tan reaccionaria que hace temblar a los que, desde su chalet, envían a sus hijos a esa privada que dicen que no ha de existir.
El colmo de mi alegato como príncipe de la fachosfera es defender que a la escuela se va a aprender Mates, Lengua e Historia y no a hacer dinámicas de plastilina. Una monstruosidad. Repudiar la tiranía de los talleres de autoayuda, el postureo de la sonrisa obligatoria y las situaciones de aprendizaje para defender que los hijos de la clase trabajadora necesitan contenidos sólidos es, sin duda, la prueba definitiva de mi vinculación con la extrema derecha. Creo que incluso voy más allá ya que ni la extrema derecha se atreve a tanto.
Y, finalmente, entre otras cosas que se quedan en el tintero de mi lugar financiado por gente muy a la derecha del partido que os pensáis y avalado por determinados regímenes, amén de mi amigo Elon, estaría el considerar que entregar títulos que no valen ni para envolver el bocadillo del almuerzo es una traición criminal a los más humildes… ¡Eso sí que es elitismo! Lo progresista, según la doctrina oficial del régimen, es disfrazar el fracaso escolar por decreto para que la estadística de Bruselas quede bonita en las ruedas de prensa del Gobierno.
Es fascinante observar la arquitectura mental del sectario. Para el militante de carné y el predicador de turno es completamente imposible que alguien mire las estadísticas de comprensión lectora, constate la autoridad pedagógica triturada por la burocracia infame y sienta una indignación genuina.
No. Eso no puede ser. La psicología del siervo no admite la independencia de criterio.
Si denuncias los Reales Decretos que prohíben el suspenso, si recuerdas que la arquitectura de la concertada la blindó el PSOE con la LODE de Maravall, o si te atreves a insinuar que el Rey está desnudo después de siete años de propaganda ministerial, no es porque tengas datos en la mano e higiene intelectual. Es porque estás a sueldo de una trama oscura, coordinada desde la cueva de la fachosfera, diseñada para desestabilizar la paz social de Moncloa. Pues sí. Es eso.
Se ha alcanzado una cima de indigencia intelectual verdaderamente prodigiosa. Reclamar rigor, exigir trabajo y pedir respeto por el conocimiento te convierte automáticamente en un elemento sospechoso de extrema derecha. Claro que lo es. Lo que me sorprende es que se haya tardado tanto en detectar esa relación.
Siento decepcionar a la jauría que venía buscando hoy mi cabeza en una bandeja. La verdadera conspiración contra la escuela pública no la dirijo yo desde este blog. La auténtica estafa a la enseñanza se firma con tinta oficial en los despachos del Ministerio de Educación cuando eliminan las evaluaciones extraordinarias. Se articula cuando imponen la promoción automática por decreto para tapar la falta de inversión. Se consolida cuando sepultan al profesorado bajo toneladas de papel mojado y algoritmos infames para que no le quede tiempo ni energía para enseñar. Y se remata cuando la izquierda de salón se llena la boca con la defensa de la pública mientras envía a sus hijos a estudiar a lugares bien lejos del desastre que ellos mismos han aprobado en el BOE.
Así que nada, aquí sigo al frente de mi teclado. Mañana volveré a cometer el acto más subversivo, extremista y peligroso que conoce la pedagogía oficialista. Analizar la realidad con datos, defender la cultura del esfuerzo y desmontar la propaganda sin pedirle permiso al comité de ningún partido.
Seguid agitando el espantapájaros de la fachosfera, seguid buscando mi ficha policial y seguid besando el suelo por donde pisa el líder. Yo me he destapado hoy como responsable educativo de la fachosfera pero, por desgracia para vosotros, cortar mi cabeza no implica que la fachosfera deje de actuar. Existe una red muy potente que, aunque determinados partidos, sindicatos, colectivos y medios intenten destruir, va a seguir luchando para defender el futuro de los alumnos de este país.
Muchas gracias al ataque de estos días por parte de algunos. Os debo poder ir por la calle sin necesidad de esconderme. Ahora solo debo vigilar que nadie, con un pin del DUA, se acerque lo suficiente para tirarme una situación de aprendizaje.
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