Las siguientes 20 propuestas de un docente facha para salvar la escuela pública (21 a 40)
Si la primera entrega de ayer (enlace) sirvió para algo, fue para destapar la enorme grieta que separa la realidad del aula del discurso de algunos. Mientras en redes sociales y grupos de WhatsApp las respuestas se han contado por miles -entre el alivio de cientos de personas hartas de la ficción pedagógica y las habituales rasgaduras de vestiduras de los inquisidores de siempre-, el diagnóstico ha quedado claro. Pedir rigor, contenidos y autoridad escuece porque pone a la administración y a sus adláteres frente a su propio fracaso.
A los que me habéis escrito -o respondido al hilo en X- pidiéndome que aborde temas concretos como la FP, la atención a la diversidad, las ratios o el negocio de la formación continua, tranquilidad. Hoy publico las siguientes veinte propuestas, pero esto es solo el segundo bloque de una batería de 100. Todavía quedan sesenta medidas por salir a la luz, así que tened por seguro que no me voy a dejar absolutamente nada en el tintero.
Aquí van las propuestas de la 21 a la 40 para rescatar la enseñanza pública de la mediocridad consentida.Misma neutralidad, ningún tipo de miedo a la cancelación y cero disculpas. Vamos a ello…
- Supresión inmediata de la promoción automática por imperativo legal. Se acabó la mentira de que un alumno pase de curso con un saco de suspensas porque la norma impida que vuelva a repetir. El progreso académico responde al conocimiento demostrado, no al simple paso del tiempo o a la caducidad del calendario. Pasar de año sin saber es una estafa con sello oficial.
- Prohibición del uso del recreo o de tiempos fuera del horario escolar como castigo. El descanso es un derecho del alumnado y del profesorado. La disciplina y las consecuencias a la indisciplina se gestionan dentro del horario escolar mediante medidas correctoras reales, no quitando el bocadillo ni encerrando a los chavales en el aula mientras los demás salen al patio.
- Auditoría pedagógica y cierre de chiringuitos de formación continua. Reestructuración total del modelo de formación continua del profesorado. Se eliminan de un plumazo los cursos sobre «biodanza aplicada a la física», «neuromitos», «coaching emocional» y demás milongas para centrar la formación pública exclusivamente en la actualización científica, histórica y didáctica de las materias. Y siempre, la propuesta de asesores de formación, debe ir ceñida a las necesidades reales y no a la necesidad de que, políticamente, deba haber centros de formación del profesorado en determinadas localidades con un determinado número de asesores.
- Examen de ingreso y nivel académico estricto para acceder a Magisterio. No puede formar a las futuras generaciones cualquiera que pase por allí para subir nota. Se exigirá una prueba específica de competencia lingüística, matemática y cultural previa a la universidad. Quien no sepa redactar sin faltas o resolver problemas básicos no puede ser maestro de nadie. Por cierto, en el momento en el que la propuesta de no aprobar por decreto y existan las evaluaciones externas exhaustivas para la obtención de cualquier título previo, ya estén en marcha, se supone que el nivel ya será el adecuado de todos los que quieran acceder.
- Fijación de ratios máximas reales a 20 alumnos por aula en todos los niveles. Sin trampas estadísticas ni medias aritméticas manipuladas por la Consejería. Reducir la ratio no es una postura ideológica; es la única condición física indispensable para poder enseñar con rigor y atender a la diversidad real sin destrozar la salud mental de la plantilla.
- Eliminación de las situaciones de aprendizaje como plantilla documental obligatoria. Cada docente estructurará sus unidades según la lógica interna de su disciplina científica, no bajo la tiranía de formatos burocráticos impuestos por algunos que llevan lustros sin pisar un aula ordinaria un viernes a última hora.
- Restablecimiento de la prueba extraordinaria de recuperación en septiembre en todos los cursos y enseñanzas. Dar una segunda oportunidad real de estudio acumulativo durante el verano. La eliminación de los exámenes extraordinarios solo ha servido para devaluar el esfuerzo y concentrar el fracaso en el último mes de curso para maquillar las cifras.
- Incompatibilidad entre la docencia ordinaria y el cobro de comisiones de editoriales o empresas tecnológicas. Ningún docente o equipo directivo podrá recibir gratificaciones, dispositivos de regalo o viajes de representación por parte de multinacionales tecnológicas o editoriales a cambio de imponer sus licencias digitales o sus libros en el centro.
- Potenciar la lección magistral como pilar vertebrador del aprendizaje. La explicación directa del docente a pie de pizarra no es educación arcaica. Es el método más eficaz comprobado por la ciencia para estructurar el conocimiento de forma sólida. Las actividades prácticas son el complemento, jamás el sustituto del docente enseñando.
- Protección absoluta e intocable de la Filosofía y las Lenguas Clásicas. Las disciplinas clásicas no son asignaturas prescindibles ni «marías» a expensas del mercado. Son la base sobre la que se asienta el pensamiento crítico, la riqueza del lenguaje y la civilización. Su presencia en la ESO y Bachillerato no se negocia. Ni tampoco se negocia la necesidad de que se cursen por parte de todo el alumnado, con independencia de su procedencia. Relacionado con esto, estaría la necesidad de eliminar las orientaciones en Bachillerato y hacer un Bachillerato único, con el mismo currículo, para todo el alumnado. Pero eso es algo que debería articularse muy bien.
- Prohibición de los deberes abusivos en la etapa de Primaria. El trabajo académico denso se realiza en la clase bajo la supervisión del maestro. Inundar las tardes de tareas a niños de ocho años solo sirve para aumentar la brecha social entre las familias que pueden ayudarles (o pagar clases particulares) y las que no.
- Regulación estricta de las salidas y actividades complementarias. Se acaban las excursiones semanales sin contenido pedagógico real que solo sirven para perder horas lectivas de materias fundamentales. Toda actividad fuera del centro debe estar justificadamente integrada en el temario de la asignatura que la promueve. No se realizan actividades lúdicas por parte de los docentes fuera de los centros y las mismas se gestionan por sus especialistas… los monitores de tiempo libre.
- Tratamiento penal automático a agresiones o amenazas de familias. Tolerancia cero con los progenitores que acuden al centro a amedrentar, insultar o coaccionar al profesorado o a los equipos directivos. La agresión verbal o física a un docente se tramitará directamente por la vía penal como delito de atentado contra la autoridad.
- Garantía de gratuidad real del material escolar básico en la escuela pública. Si la enseñanza es obligatoria, la administración debe proveer los libros de texto en papel y el material básico a todas las familias mediante un sistema de banco de libros transparente, evitando la mercantilización del acceso a la cultura. No vale tampoco el copago de ese material para el alumnado no becado, ya que este sistema es muy dañino socialmente.
- Prohibición de presionar a los docentes y centros educativos para subir tasas de aprobado. Se prohíbe exigir o insinuar a los docentes que relajen la exigencia para maquillar las estadísticas de la Consejería ante los medios. La evaluación debe reflejar la realidad del aprendizaje, no la necesidad política del gobierno de turno.
- Derivación de los trastornos mentales graves al sistema sanitario público. Los departamentos de orientación deben centrarse en el asesoramiento académico y la detección de necesidades de aprendizaje. La salud mental grave o los trastornos psicológicos complejos son competencia de psicólogos y psiquiatras en Sanidad, no una carga para el orientador del instituto. Esa derivación debe darse dotando al sistema sanitario de más profesionales.
- Prohibición de la publicidad comercial e institucional en los centros. Ni marcas privadas patrocinando eventos escolares, ni campañas de autobombo político del Ayuntamiento o la Consejería ocupando las paredes del centro público. El instituto no es un tablón de anuncios.
- Exigencia de un nivel C2 (real) en la lengua de impartición para todo el profesorado. Quien enseña debe dominar el idioma de instrucción con una corrección sintáctica, ortográfica y léxica impecable. La mediocridad lingüística del docente se traduce de inmediato en la pobreza expresiva del alumnado. En Comunidades con lenguas cooficiales se exigirá el C2 en todas las lenguas cooficiales dando un margen de cinco años para sacárselo.
- Mentoría real de profesores veteranos a novatos dentro del aula. Los docentes de nuevo ingreso acompañarán a profesores experimentados a pie de aula, aprendiendo el oficio donde se aprende… gestionando un grupo real de adolescentes, no rellenando memorias infumables en una plataforma virtual.
- Tolerancia cero contra la picaresca y el absentismo docente de una minoría. Transparencia y rigor en el control de las bajas y la asistencia del propio profesorado. Defender la escuela pública exige también erradicar la irresponsabilidad de la minoría de quienes la desprestigian desde dentro faltando a sus obligaciones sin causa justificada.
Llegados a este punto, la prueba del algodón es demoledora. Ninguna de estas cuarenta medidas que llevo propuestas hasta ahora exige más recursos extravagantes ni experimentos de laboratorio. Solo requieren algo tan escaso como sentido común, rigor académico y respeto por el trabajo a pie de aula.
A los inquisidores que ya estarán preparando el exabrupto de turno en redes sociales para llamarme profesaurio o facha… ahorraos el viaje. A mí no me afecta y, sinceramente, los que quedáis retratados sois vosotros. Y para los cientos de compañeros que me preguntáis en privado o por redes si abordaré el desastre de la FP, la atención a la diversidad o el mamoneo de los interinajes, tan solo os pido tranquilidad. Esto solo acaba de empezar. Quedan sesenta medidas por delante y las voy a soltar todas, una a una y sin pedir perdón.
Sed críticos. Sedlo siempre. También con estas propuestas. Nos vemos mañana en el próximo bloque.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
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