Veintidós cosas que una IA ya hace mejor que muchos pedagogos (y sí, también cumple la normativa)

La educación está llena de tópicos. Que si lo importante es el alumno, que si el profesor guía, que si la evaluación formativa es la panacea. Y mientras tanto, tú rellenando documentos que nadie lee por ser imposible leer cientos de miles de páginas que se hacen anualmente, diseñando actividades que acaban en la basura (porque no funcionan de ninguna forma) y cumpliendo normativas que, por desgracia, se contradicen entre sí.

Y ahora llega la inteligencia artificial. Y no, como dije en el artículo de anteayer (enlace) no viene a sustituirte. Que no venga a sustituirte no implica que no pueda dejarte en evidencia si haces algunas cosas como hace veinte años porque, curiosamente, sí que hay cosas que la IA hace mejor que tú. O al menos más rápido. Y no se queja de nada. Bueno, al ritmo que va, todo se andará.

Así que vamos a lo práctico. Nada de blablá sobre ética o “humanismo digital”. Aquí tienes 22 cosas que una IA puede hacer en el aula, en el claustro y hasta en tu despacho. Con ley en mano. O sin ella. Obviad la broma. Siempre siguiendo la normativa vigente, aunque ya sabéis que cuando me pongo a escribir, en ocasiones, se me va un poco la mano.

Además, os he de confesar que hacer una lista, a pesar de que no me guste nada, salvo aquellas que impliquen cuestiones gastronómicas, tiene siempre el problema de dejarse cosas o priorizar algunas que, quizás, si hubiera escrito este mismo artículo un par de horas más tarde, me hubiera dejado fuera de la misma. Con todas las precauciones, aquí va la lista. Y sí, no he podido dejar de ser como soy en su redactado. A estas alturas de mi vida uno ya no cambia en cuanto a la forma en la que escribe.

¿Te suena eso de “situaciones de aprendizaje contextualizadas competencialmente”? Pues lo entiende. Y lo escribe mejor que tú. Además, sí, se ajusta a la LOMLOE (o a cualquier otra normativa autonómica o futura). En definitiva, te redacta la programación didáctica.

Literalmente. Tú le dices: “Lengua, 2º de ESO, competencia en comunicación lingüística, diversidad cultural” y te escupe algo más decente que el ejemplo que está colgado en el Procomún. Las situaciones de aprendizaje generadas por la IA, si se lo sabes pedir bien (algo que nunca te enseñará a hacer un  gurú de esos que jamás ha dado clase en tus cursos), molan.

Alinea criterios, competencias y saberes sin perder la cabeza. Eso que tú haces con tres pantallas abiertas y jurando en arameo, la IA lo hace en segundos. Y encima te lo entrega en una tabla bonita totalmente maquetada. Bueno, eso va a depender si usas versiones gratuitas o pasas por caja. También de tu conocimiento de arameo. Algo que, al menos en mi caso, estoy intentando sacarme el B1 por libre.

Elabora rúbricas. Sin humo, sin mil ítems absurdos. Claro, directo y, si se lo pides, con la taxonomía de Bloom incluida. Eso sí, al final la utilidad de la rúbrica va a ser la que quieras darle. A ver si vas a decirle que elabore rúbricas y te las pasas por el forro. Recordad que cada petición a la IA hace que una palmera desaparezca. Bueno, no es exactamente así pero siempre queda bien para aquellos que viven del alarmismo continuo.

También te corrige pruebas escritas con más criterio que tú cuando estás hasta arriba de curro. Especialmente útil cuando tienes que corregir 120 redacciones un domingo a las 11 de la noche. Por cierto, ¿por qué mandas tantas redacciones? ¿Te has planteado alguna vez que te estás maltratando de forma innecesaria y, especialmente cuando sabes que si las mandas para casa, te las van a acabar haciendo la mayoría de tus alumnos por chatGPT?

Adapta contenidos a diferentes niveles. Sí, también para alumnado con NEE. No sustituye al orientador, pero te da una base que ni los materiales de una editorial. Y así podemos dedicar a que el orientador se dedique a lo que marca la normativa. O, simplemente, a ayudar a esa cantidad ingente de alumnado que necesita más ayuda que una charla de coaching emocional. Un coaching emocional fácilmente sustituible por irse a Port Aventura.

Te hace las UDIs. Y si no sabes qué son, peor me lo pones. La IA lo sabe y te lo escribe. Con objetivos, contenidos, y todo lo demás que pide el decreto de turno.

Nada de rellenar huecos. Hablamos de tareas reales, con contexto, que van más allá del “haz un PowerPoint”. Te prepara actividades competenciales con sentido. Salvo, claro está, que cuando se lo pidas no sepas qué le estás pidiendo y tengas en la cabeza que competencial es lo que te dice alguien muy poco competente.

Redacta los informes trimestrales. Puedes seguir tardando tres tardes, o puedes dejar que la IA lo haga en diez minutos. Tú eliges.

¿Tu alumnado falla siempre en lo mismo? Te lo detecta. Y te propone cómo abordarlo. Y sin pasarte un curso haciendo ABP. Sugiere mejoras metodológicas a partir de datos reales porque esos datos los estás recopilando a diario tú. No estoy hablando solo de datos cuantitativos, aunque los mismos sean imprescindibles.

¿Pones una actividad chulísima que luego no evalúa nada de lo que dices en tu programación? La IA te lo dice. Tú decides si te haces el loco o no. Hace de tu abogado de oficio. Bueno, no exactamente. Hace de tu suegra. Bueno, tampoco.

Te hace la memoria final de curso. Sí, esa que copias cada año cambiando cuatro frases. Ahora no hace falta ni eso. Copia ella. Un detalle importante… si copias o dejas que la IA te haga la memoria final de curso (¡y se que a las alturas que se pide es un marrón!), no te va a servir de nada. ¿Sabéis qué me funcionó a mí un curso? Seguro que fue casualidad pero por si os sirve… hice una memoria semanal. Y era algo bastante rápido de hacer. Eso sí, fue un año que tuve menos alumnado de lo habitual porque, por desgracia, el profesorado de Tecnología tenemos, por cuestiones curriculares, un porrón de alumnado cada curso.

¿Por qué ese alumno con 9 en todas las tareas ha suspendido? Pues la IA puede analizar las calificaciones y detectar incoherencias en tu forma de evaluar.

Plan de mejora, proyecto lingüístico, coordinación entre niveles… ¿En serio sigues haciéndolos a mano? La IA, si le das datos y le dices lo que has hecho, te puede hacer un primer borrador de todo. No se lo presentes en bruto a nadie. Se acaba notando mucho.

Crea presentaciones dignas en minutos Y sin Comic Sans. Ni fondos de colores que duelen a la vista. Además, te adapta los textos a lectura fácil, para alumnado con dificultades o de una manera sencilla para que el alumnado en su totalidad entienda de qué va el tema.

¿Un diálogo entre un filósofo griego y un político actual? ¿Un juicio histórico? Lo monta en un clic. Simula cualquier cosa que le pidas.

Te ayuda con la atención a la diversidad. No como palabra hueca, sino proponiendo tareas accesibles, escalables y diferenciadas.

Genera modelos de exámenes personalizados. Y si quieres que te haga diez versiones distintas, también.

¿Os suena la PGA? Pues la IA puede proponer medidas de mejora para la PGA Y las justifica. Mejor que tú, que copias lo del año pasado porque no te acuerdas de lo que hiciste.

¿Quieres practicar cómo defender tu programación? Hazlo con una IA que hace de tribunal. Te puede entrenar para entrevistas de oposición. Eso sí, si llevas ya tiempo suministrándole información y haces que la recuerde, te puedes encontrar que te conozca mejor que tú mismo y te acabe mintiendo, al igual que aquella persona que te quiere que te dice, cuando todavía hay amor, que esa camisa que te has comprado dos tallas más pequeñas de la necesaria, te sienta como un guante.

Detecta puntos débiles en tu práctica. ¿Te cuesta integrar la competencia digital? ¿O la educación emocional? La IA te lo dice. Tú decides si lo ignoras.

La IA no sustituye al docente. Sustituye al docente que no se adapta. O que se niega a aprender. O que sigue creyendo que la tecnología es una amenaza porque no la entiende. No hace falta abrazar el discurso Silicon Valley ni subirte a ninguna ola. Basta con dejar de hacer el trabajo duro que una máquina puede hacer mejor que tú.

Así puedes dedicarte a lo que sí importa: enseñar, escuchar e intentar hacer que tu alumnado aprenda. Porque eso JAMÁS va a poder automatizarse.

Finalmente me gustaría deciros un par de cosas de lo que habéis leído. Más que nada porque os conozco a algunos. Se trata de un artículo sin más valor que lo que es: un artículo en un blog. Lo importante es que, más allá de las formas (que me fallan o quizás hay gente que entiende lo que quiere entender con un apriorismo brutal), hay un mundo educativo ahí fuera, más allá de los prompts o de la IA, que debemos reformular. Un mundo para el que debemos ayudarnos con todo lo que tengamos disponible. Y no, no es una crítica a los pedagogos. Todos los que nos dedicamos a la docencia, en el fondo, lo somos (por eso el título). Otro tema es que haya algunos que se arroguen el título oficial como expertos en educación real y no como una parte más del engranaje educativo.

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2 comentarios

  1. La ironía se entiende muy mal en Internet. Nunca puedes saber con seguridad si es todo una broma, si el autor se cree lo que escribe, o si se lo ha pedido a ChatGPT y el tiempo que hay que dedicar a leerlo es el mismo que el autor ha dedicado a escribirlo 😉

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