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Hay dos claves para desarrollar proyectos educativos. Y ninguna de las dos tiene relación con la capacidad de uno de poder pensar en los mismos (aunque, si no se tienen en la cabeza, difícilmente van a poderse llevar a cabo). Tiene mucho que ver con dos parámetros que, no por obvios, dejan de tener su importancia. Me estoy refiriendo a la posibilidad de disponer de tiempo y dinero. Y sí, ambas van ligadas porque, al final, por mucho tiempo que tengas (o puedas dedicarle, detrayéndolo siempre de otras cosas, a un proyecto -o a varios-), si no dispones de recursos económicos para llevarlos a cabo, el proyecto se hace harto difícil de tirar para adelante.

Muchas veces me he planteado si vale la pena aceptar una pequeña dosis de “prostitución” para poder ingresar dinero que me permita, en un ámbito al que le tengo mucho cariño y quiero que funcione, con independencia de mi falta de vocacionalidad manifiesta, llevar a cabo determinados proyectos. Si vale la pena aceptar patrocinadores de servicios con los que no comulgo, retomar los anuncios o, simplemente, dejarme llevar por la manera de funcionar de algunos. En este caso sería para un fin supuestamente altruista pero, a mí me preocuparía “el a cambio de qué”. Me quiero mucho y prefiero que haya ciertas cosas que no tiren adelante que venderme a cualquier precio. Otra cuestión es que me apetezca el proyecto y trabajar en el mismo. Algo que voy a hacer con independencia de lo que pueda o no sacar. El dinero nunca ha sido la clave para aceptar ciertas cosas. Eso sí, sí que es uno de los ítems más importantes para llevar ciertas cosas a buen puerto.

Ya veis que hoy estoy hablando en clave muy personal y, dejando caer de forma nada críptica, que me gustaría llevar a cabo más cosas (incluso que no acaben funcionando) porque me gusta llevarlas a cabo. Ni por el ego, ni por la pasta, ni por otras cuestiones que otros puedan considerar, lícitamente, importantes. Soy más de hacer las cosas porque me apetecen y, en caso de que pueda, intentarlo. Vale para todo mi período “fuera de la oficina”. En el trabajo, al igual que todos, hago lo que me mandan. Es lo que tiene trabajar para terceros. Y, como estoy en un sitio en que los que mandan me dejan margen de maniobra y proponer cosillas, pues muy feliz. Eso sí, siempre con las limitaciones. Trabajar para la administración educativa tiene, lógicamente, al igual que en cualquier otro lugar, sus limitaciones.

Ahora estoy “enfangado” con tres proyectos (dos de los cuales han empezado en período de confinamiento). Un curso gratuito para alumnado de Magisterio que ya estoy llevando a cabo (con buena interacción, por ahora, con los que están matriculados), un futuro curso gratuito de Competencia Digital para docentes, dentro de un proyecto más amplio de formación para docentes, que empieza en mayo y, sin olvidar un foro TIC para poder encontrar manuales de uso de determinadas herramientas y establecer una comunidad horizontal donde se pueda preguntar y encontrar respuestas. Ya sabéis los que os pasáis habitualmente por aquí, que soy un gran defensor de la horizontalidad. Y no me apetece cambiar el único modelo que entiendo -o que mi ética, personal e intransferible, entiende- para poder financiar los proyectos que hacen runrún en mi cabeza. Sí, me estoy refiriendo al modelo de donaciones. Eso sí, sin renunciar a la posibilidad de aceptar “patrocinadores” siempre y cuando los mismos solo exijan poner el logotipo y jamás marquen la manera de hacer las cosas (ni en el blog, ni en la Academia, ni en el foro, ni en ninguno de los proyectos que ya rugen en mi cabeza).

Así pues aprovecho este post para comentaros cómo podéis ayudar a que lleve ciertas cosas a cabo. Agradezco a los que ya habéis donado e, incluso a aquellos que, aparte del “café” puntual, hacéis dicha donación en cafeína mensualmente. Se agradece. Ya sabéis y os repito que TODO va a proyectos. Y, además, para hacerlo más transparente, voy a empezar a comentaros en qué lo estoy invirtiendo. En el enlace anterior podréis ver cada proyecto que empiece.

Fuente: https://ko-fi.com/xarxatic

¿Y cómo podéis donar y ayudar a estos proyectos que intento/intentaré llevar a cabo? Pues muy fácil. Os pasáis por la siguiente página, marcáis la cantidad de “cafés” a los que me queréis invitar y le dais a “support xarxatic” que aparece en el botón amarillo (dorado según algunos).

Fuente: https://ko-fi.com/xarxatic

Podéis establecer una donación única (para la que no es necesario que os registréis), pudiendo dar más de 3 euros, o una donación mensual (para lo que sí que será necesario hacerlo aunque esos datos jamás se compartirán con nadie).

Fuente: https://ko-fi.com/xarxatic

Una vez marcado, por ejemplo “Pay as a Guest” o “Registrarte” os saldrá la siguiente pantalla donde podréis donar, o bien por vuestra cuenta de PayPal o mediante tarjeta bancaria. Con la misma seguridad, por cierto, que si comprarais en Amazon (no es coña, el certificado de seguridad de la transacción es el que tiene PayPal para todas sus compras).

Fuente: https://ko-fi.com/xarxatic

Si optáis por donar mensualmente, será necesario que os registréis mediante la siguiente pantalla. Y sí, podéis cancelar las donaciones periódicas cuando queráis.

Fuente: https://ko-fi.com/xarxatic

Os agradezco muchísimo a los que ya habéis donado y, aunque no pueda responderos personalmente, que sepáis que siempre os voy a dar las gracias (además lo hago hoy, de nuevo, en este post) porque, así ayudáis a que pueda llevar a cabo ciertas cosas que, en ocasiones, se quedarían en el tintero. No hace falta que os las comente si os pasáis por aquí pero, sí que me apetece deciros que “los libros que he publicado”, “el curso de Magisterio”, la “Academia”, “el foro”, etc. no hubieran sido posibles sin vuestras donaciones (tanto en la plataforma que os comento como cuando os descargáis mis libros marcando una cantidad a donar). Ya sé que las donaciones no cubren, ni de lejos, el dinero que estoy “palmando” (entiéndase la expresión) con cada uno de los proyectos que estoy poniendo sobre el tapete. Eso sí, cada donación tiene el efecto de incentivarme a seguir haciendo cosas. Algo que tiene más que ver con el hecho que con el dinero donado. Ergo, muchas gracias.

Finalmente, tan solo comentaros que, para la Academia y para el Foro ya son cerca de 400 euros los gastos en varias “cosillas”. Es que, al final, ya me harta el típico discurso de algunos que, en lugar de hacer, se dedican a decirme que gano pasta con lo que hago. Incluso escribí un post dando las cifras de los últimos diez años (enlace). Es que, al final toca enfadarse con algunos que, ni hacen ni tienen previsto hacer. Eso sí, siempre cuestionando a aquellos que, con mejor o peor fortuna, lo intentamos. Y la inmensa mayoría no lo hacemos por el dinero. Lo hacemos porque queremos y nos apetece porque, que yo sepa, nadie ha venido a ponerme una pistola en la cabeza para decir que monte ciertas cosas. Eso sí, si hubiera querido sacar dinero de lo que hago, también sería totalmente lícito.

En los últimos tiempos llevo viendo demasiadas incoherencias de algunos que, por la mañana se despiertan defendiendo la escuela pública, laica y no segregadora y, en su tiempo libre (o, incluso algunos docentes pidiéndose el día y dejando a sus alumnos con “el de guardia”) se dedican a dar charlas a centros que segregan por sexo, en salones de actos de centros privados plagados de cruces o, simplemente, hacen proyectos educativos para multinacionales que, al final, lo único que les importa es la cuenta de resultados.

Fuente: Pixabay

Es complicada la pureza ideológica. Os lo digo por experiencia. A pesar de ello, uno debe intentar ser lo más coherente posible con sus planteamientos e intentar huir, a menos que sea estrictamente necesario, de hacer ciertas cosas para ciertas organizaciones/empresas que se alejan de los planteamientos éticos de uno. O, al menos en caso que se haga lo anterior, dejar de decir una cosa por la mañana y hacer otra por la tarde. Es muy complicado renunciar al negocio o al ego por parte de algunos pero, ¿vale la pena dejar de lado tus creencias/ideología para ganar unos euros extra o salir en la foto? Ahí cada cual es libre de tomar sus decisiones. Incluso, como he dicho antes, yo también he perdido en ocasiones esa “pureza”. Aún así he procurado rectificar siempre que he podido. E incluso me he arrepentido públicamente de ciertas cosas.

El problema fundamental es que, al menos en la actualidad, hay muy pocos proyectos que puedan autofinanciarse. Es complicado si uno quiere montar algo relacionado con la educación, salvo que acuda a la administración (y no siempre consigue ayuda de la misma), que se libre de injerencias externas bajo el modelo de “patrocinadores”. Ya por el simple hecho de poner a determinadas empresas patrocinando lo que haces estás, a menos que seas capaz de desligar tu discurso de lo que te “obliga” ese patrocinio, pervirtiendo todo el sentido de lo que puedas decir. Eso sí, siempre que estés defendiendo el procomún. En caso de defender el neoliberalismo educativo y que todo tiene un precio, este post no va contigo. Algo que también es lícito de hacer. Nunca voy a cuestionar a nadie relacionado con la educación que diga que se mueve por dinero y que, al final, le interesa más eso que cualquier otra cosa. Eso se denomina libertad. Y debe defenderse.

Por tanto, para aquellos que aún se sientan mal haciendo ciertas cosas (que, seguramente, alguno habrá) o trabajando “para ciertas organizaciones/empresas”, cuyo objetivo básico es el sacar beneficio económico del asunto, voy a proponer algunas alternativas para poder llevar a cabo determinados proyectos. Son alternativas muy relacionadas con el procomún y la horizontalidad. Y sí, al igual que hay ciertos partidos políticos que no deben nada a ningún interés privado (léase banca o similares), se puede intentar montar ciertos proyectos al margen de la necesidad de ser esponsorizado por una empresa con ánimo de lucro. Sí, las Fundaciones (al menos la mayoría de las que aparecen en educación), también tienen ánimo de lucro (sea directo o indirecto).

En primer lugar, la opción más conocida para llevar a cabo un proyecto en educación, es el acudir a un crowdfunding. Uno puede montar, en alguna de las plataformas que existen en la actualidad, una recaudación de fondos, con aportaciones desinteresadas y sin intencionalidad, para llevar a cabo sus proyectos. Hay algunos proyectos educativos que han salido de esas recaudaciones de fondos. Eso sí, ojalá la administración educativa -ya sé que me repito- apostara por financiar ciertos proyectos. Además, en este caso, hay alguna plataforma de crowdfunding destinada específicamente a proyectos específicos (como puede ser la edición/distribución de libros relacionados con la educación). Las más conocidas y que funcionan mejor en nuestro país, además con espacios específicos para solicitar una recaudación de fondos para proyectos educativos, son: Verkami, Goteo, GoFundMe y KickStarter.

Se pueden financiar proyectos que podrían ir desde el típico huerto escolar, a material de robótica, organización de eventos educativos,… hasta llegar a todo lo que pueda ocurriros. Y siempre teniendo las manos libres para poder, simplemente, llevar a cabo el proyecto sin pensar más que en agradecer a todos aquellos que, desinteresadamente, han aportado.

También es bueno entrar en la participación social. En aquellas personas que, desinteresadamente, pueden ayudar a llevar a cabo nuestros proyectos. A veces no es solo cuestión de dinero. En este caso, la búsqueda de colaboradores para ello podría hacerse mediante blogs, redes sociales, etc.

Para cuestiones más a largo plazo que un proyecto puntual, también se puede añadir a las plataformas de crowdfunding un modelo donación a lo largo del tiempo (micromecenazgo). Las dos mejores plataformas que existen en la actualidad para ello (la segunda, que es la que uso en este blog, sí que permite donaciones puntuales y periódicas) son Patreon y Ko-fi. De la primera, poco más puedo que decir, salvo que es la más conocida y sirve, fundamentalmente para financiar a artistas. Algo que no implica que no pueda dedicarse para financiar jornadas educativas, cubrir los gastos de docentes cuando realizan determinadas ponencias (coste de traslados y comida) de forma altruista o, simplemente, a algo más básico como son la creación de apps educativas, mantenimiento de blogs,… y un largo etcétera de cosas que seguramente se os pueden ocurrir. Me gustaría añadir a las dos páginas que os he comentado la de Aixeta que, sinceramente, me parece visualmente muy atractiva. Eso sí, desconozco si funciona bien o no. Creo, por lo que he leído, que sí. Además, al ser mucho más pequeña que las anteriores, hay un mayor trato personal con sus creadores.

Finalmente un detalle… hay mucha gente interesada en colaborar para que se lleven a cabo cosas relacionadas con la educación y que, las mismas, no deban supeditarse a determinados intereses muy poco educativos. Por eso cada vez la gente está apostando más por ayudar a llevar a cabo determinados proyectos y que, de esta manera, puedan mantenerse al margen de un mercado demasiado parecido, salvando las diferencias, al IBEX. Y eso es un buen síntoma.

Nada, os dejo ya, simplemente recordándoos que para los proyectos que estoy llevando a cabo (este blog, por ejemplo), también tengo abierta la posibilidad de que donéis (al final de cada post y en una pestaña específica). En nada, nuevos proyectos porque, por desgracia, la cabeza me va demasiado rápida y el tiempo es cada vez más corto 😉

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

La mayoría de los que os pasáis por aquí sabéis que, lamentablemente para mi economía, soy una persona a la que no le gusta venderse. Me ha sabido mal cada vez que he puesto anuncios en el blog y, ya no digamos mis negativas o cambios de parecer, a la hora de aceptar ciertas propuestas de patrocinio o, simplemente, en la cuestión de los libros acerca de ¿educación? que llevo publicados hasta el momento.

Fuente: Ko-fi

Nunca he considerado el blog nada más que un hobby. Tampoco he necesitado, por suerte y gracias a que tengo un trabajo remunerado como docente que sirve para cubrir mis gastos y pequeños hobbies que me permito, dinero. Bueno, siendo sinceros, alguna vez he ido -e incluso, en ocasiones voy- justo de dinero pero, al igual que ha pasado por mi cabeza hacer ciertas cosas, jamás le he dado más de un par de segundos a la propuesta.

Este curso que viene voy a empezar proyectos muy interesantes que, al final, he acabado sufragando don mi dinero. Y no me da para todo el asunto. Hay muchos proyectos que tengo en mente que, por desgracia, jamás van a poderse llevar a cabo. Lo sé, no es solo por motivos económicos. Hay veces en los que uno no llega a todo pero, en ocasiones, te sabe mal no poderlos tirar adelante.

El 2020 va a ver la luz mi tercer libro. El primero que tendrá poco que ver con mi profesión. Bueno, algo sí porque, quieras o no, la inspiración te viene de tus experiencias. Y una profesión en la que llevo trabajando veintiún años te deja algo de impronta. Un libro que me ha prometido publicar una editorial. Un libro que no voy a publicar con esa editorial. Lo he decidido porque aún no había firmado nada y me causa mucha desazón que terceros gestionen lo que hago. Ya debo ceder en mi profesión; así que no me apetece ceder en ninguno de mis hobbies. Tampoco en ése. No puedo evitarlo. Ya soy mayor y, a estas alturas de la película, dudo que cambie mi manera de ser. O quizás sí. No lo discuto porque, al final, es hacer lo que me apetece en cada momento y, dentro de mis decisiones por impulsos, puedo estar diciendo una cosa hoy y haciendo otra mañana. Me refiero en estas cosas; no en mi configuración ideológica aunque vaya matizando con el tiempo.

Seguro que estaréis pensando a qué viene lo anterior. Pues a reflexionar acerca de todas las ideas que, en algún momento, he tenido para sacar ese dinero que necesito para proyectos. No puedo montar una campaña de crowdfunding porque, sinceramente, seguro que hay ideas que jamás ven la luz. No quiero vender libros porque, sinceramente, no escribo tan bien para hacerlo y me da la sensación que os estaría estafando. Además, seamos sinceros, ¿quién regula lo que vale lo que uno hace? ¿La mediatización del interfecto? ¿La calidad de lo que hace? ¿El que haya alguien que te caiga más o menos bien? Es algo muy complicado.

Esto nunca ha sido por dinero. Escribir libros jamás ha sido por dinero (os pondríais las manos en la cabeza si supierais la irrisoria cantidad que he sacado en donaciones -llega justo a pagar la edición en papel para amiguetes y medio tonel de horchata-). Los proyectos relacionados con mi profesión que he llevado, de forma más o menos visible, tampoco. Menos aún las colaboraciones que he ido realizando en los últimos tiempos salvo, creo recordar, un par de excepciones. Y ya no digamos el tema de cobrar por charlas. Creo que la última formación la cobré en 2005. Así que, imaginaos.

Ya sé que nunca ha sido por dinero pero, como siempre digo, hace ilusión saber que la gente te lee y le interesa lo que haces. Todos tenemos un poco de ego y nos gusta. Sé también que es mucho más cómodo coger gratis muchas cosas y ni tan solo dar las gracias (o dejar un comentario). Yo, en ocasiones, hago lo anterior. También, en muchas otras, doy lo que puedo para determinados proyectos (no solo educativos). Ojalá pudiera dar más o interactuar más con gente que está haciendo un gran trabajo. Ojalá. Lástima que el tiempo y mi economía no me da para más.

Mucho rollo para deciros que he vuelto a poner, después de tres años y haber recibido donaciones que pueden contarse con los dedos de media mano, un espacio para que podáis donar. Si os apetece pagarme la horchata, os ha hecho gracia descargaros mis libros, os apetece que siga haciendo proyectos educativos (o que, al menos lo intente) o, simplemente, os gusta lo que escribo y os apetece ayudar en el mantenimiento de este blog, ya sabéis. Eso sí, como siempre digo, sin ninguna obligación porque, al final, lo importante es que lo queráis hacer. No que nadie os obligue a nada porque, sinceramente, a mí también me molesta que la gente me insista en colaborar en ciertas cosas. Donar jamás puede/debe convertirse en una obligación.

Este año no tengo vacaciones ni en julio ni en agosto. Ya, es lo que tiene haber optado por ser un desertor de la tiza chusquero. Supongo que va por niveles y/o motivos personales que hacen que, en esa deserción optes por unos determinados días de vacaciones u otros. Y, en mi caso, salvo la insistencia de algunos profesionales de la sanidad para que entierre definitivamente cualquier relación laboral prefiero, por higiene mental, seguir trabajando mientras pueda. Bueno, más bien mientras me dejen 😉

Fuente: ShutterStock

Pero no iba a hablaros de mi situación laboral ni personal. Os iba a comentar dos proyectos que, por lo visto, tengo ganas de hacer para el curso que viene. Uno relacionado con la educación; otro mucho más mundano y destinado a satisfacer mis instintos más primarios de depravación, cinismo, humor y, con una alta dosis de eroticofestividad. Así pues, como siempre sucede, voy a anotar en esta moleskine particular que tengo los dos proyectos. Eso sí, siempre con doble intención. Bueno, más bien triple porque voy a aprovechar para intentar sacar para horchatas haciendo, como hago cada cierto tiempo, publicidad de dos panfletos demagógicos  y muy poco saludables a nivel pedagógico-innovador que llevo escritos hasta la fecha (¡Donad para horchata aquí, cohone!, que ya habéis cobrado la paga extra).

Vamos a ir por partes. Hay un proyecto que ya estoy perpetrando acerca de un nuevo libro. Nada que ver con los dos anteriores que os he enlazado en el párrafo anterior pidiéndoos pasta (bueno, también podéis descargarlos por la patilla). Me alejo completamente de cuestiones educativas. O quizás introduzco escenarios del mundillo educativo pero, sinceramente, os prometo que es porque la imaginación no me da para más. Una novela negra, más bien gris, que va a ver la luz en 2020. Sí, ya me he puesto fecha aunque le falten algunos de esos trazos y revisiones que tanto miedo me dan. Reconozco que escribo entre mal y peor pero si, por lo visto, uno de los libros más vendidos es el de algunos “negros” que escriben para personas de dudosa calidad intelectual, por qué no voy a petarlo con una novela “oscura”, libidinosa y cargada de incoherencias. Es que lo veo… el yate y el ferrari en nada. Además, en este caso tengo un doble modelo planteado: o paso por la editorial que se me ha ofrecido o hago, como tengo en mente hace tiempo, un crowdfunding a fondo perdido para los que les interese apoyar el despropósito. Eso sí, en el crowdfunding no voy a garantizar recompensas. Bueno, alguna foto de esas en bañador o tanga, puede ser que entren en el pack. Nada, no me hagáis caso que es muy pronto.

Pero lo que me interesaba contaros es que tengo “on mind” un proyecto para el que sí que necesito ayuda. Y no, en este caso no necesito dinero (porque, por suerte, puedo comprarme un alojamiento baratito para el proyecto). En este caso lo que necesito son nueve personas a las que les apetezca embarcarse en un nuevo proyecto editorial del que, por desgracia y salvo honrosas excepciones, estamos huérfanos los docentes: un medio de comunicación online independiente donde se hable de EDUCACIÓN. De proyectos educativos serios. De reflejar, más allá de cuestiones ideológicas, qué está sucediendo en la actualidad con la educación. De analizar causas, informes, investigaciones. De realizar entrevistas a los docentes menos mediáticos. De potenciar una educación sana, alejada del espectáculo y de lo espectacular. De encontrar una voz para aquellos hartos de los vendemotos, las noticias sesgadas, las estadísticas manipuladas y donde, al final, todo el mundo relacionado con la docencia (con independencia de su relación con la misma o de sus intereses) tuviera cabida. Hay muchos que demandan algo así. Muchos dicen que ojalá existiera algo alejado de lo que nos están vendiendo y con lo que nos están bombardeando. Artículos de opinión, entrevistas serias y bien diseñadas, luces y sombras del sistema educativo, política, gestión, propuestas de diseño (de unos y otros),… Y, lo que es más importante, sin censuras y con la necesidad de ser algo abierto, ubicuo, transparente y diferente. O igual. Lo importante es que se pueda encontrar lo que no sale en los medios ni en las revistas politizadas o que solo se dedican a “vender” milagros. No sé si me explico.

Me he enrollado mucho. Es lo que tiene escribir a las seis de la mañana, después de otra noche de insomnio y antes de ir al curro. Eso sí, supongo que entenderéis que espero me deis ideas acerca de lo primero y que haya nueve valientes que se atrevan, compartiendo o no mi ideario educativo (espero que no todos lo compartan porque una línea plural siempre es mucho más interesante), se atrevan a compartir ese proyecto. No me apetecía presionar a “amiguetes” para el proyecto. No soy tan malo ni me apetece, porque jamás me ha gustado que me lo hagan a mí, obligar a nadie a que colabore en esto. Si alguno se anima… hay una maravillosa pestaña de “contactar” en el blog. Usadla sin ningún reparo. Es gratis.

Puede que no salga el proyecto de la revista digital, pero hace mucho tiempo que le voy detrás. Creo que es algo que falta en el ámbito educativo. Al menos tal y como la tengo formulada en mi cabeza.

Hace ya unos meses, junto con el inefable prologuista de mis libros, echó a andar un proyecto de libro colaborativo. Hoy ya puedo deciros que, al igual que otros proyectos que he intentando dinamizar, de forma individual o colectiva, se ha ido al garete. No es malo que un proyecto no salga. Y, sinceramente, tampoco lo es descubrir que proyectos que, quizás hace tan solo una década hubieran cuajado, hoy no lo hayan hecho. Las redes educativas han cambiado y han entrado en juego valores económicos, de ego y, por qué no decirlo, odios personales que hacen que algunos, por determinados motivos, decidan boicotear determinadas propuestas que hace uno al que tienen marcado y tachado en boli rojo. Bueno, tan solo que colabore en el proyecto ya lo hace un mal proyecto para ellos. Sí, y curiosamente son los primeros que hablan de la necesidad de colaborar, compartir y difundir qué se hace en las aulas. Es lo que tienen las contradicciones en un ambiente en el que cada vez son más los yoes y menos los nosotros.

Fuente: Fotolia CC

Pero no pasa nada, voy a seguir insistiendo. En este caso, aprovechando el fiasco del libro colaborativo y la inversión en dominio/hosting, voy a lanzar dos nuevos proyectos en fase beta. Podrían considerarse educativos pero, sinceramente, al igual que la innovación desenfrenada a base de palabrejas extrañas, dejo que cada uno los taxonomice a su libre albedrío. Además, ya informo desde ya que ninguno de los dos proyectos que voy a plantear tienen sentido sin que haya docentes o personas interesadas en la educación que colaboren. Y, como siempre digo, como lo menos importante son los nombres y las personalizaciones, me comprometo desde ya a dejar la idea en manos de cualquiera de esos que cuestionaron el libro colaborativo y que, tantas ganas tienen de meterse a hacer proyectos colaborativos. Por mí, lo importante son los proyectos y no las personas. Así que, ya sabéis. Si lo que os parece mal de los mismos es que forme parte de los mismos, no tengo ningún problema en echarme al lado. Los que me conocen saben que jamás me ha preocupado el figurar en nada. Pero, si no queréis arrimar el hombro, simplemente os pido que dejéis hacer. Tan fácil como eso.

El primer proyecto es algo que ya planteé sobre el papel a una determinada administración educativa. Además, en ese momento tenía un referente a nivel nacional que funcionaba muy bien. Me estoy refiriendo a una red colaborativa horizontal entre docentes inspirada en Internet en el Aula. Aquellos que vivimos ese momento de euforia sabíamos que la solución pasaba, no por establecer modelos verticales de aprendizaje y sí por la colaboración entre iguales. Por ello nacieron también todos aquellos encuentros informales que, a día de hoy, han ido esfumándose para convertirse en modelos excluyentes de castas. Y quiero retomar ese espíritu. Por ello la posibilidad de montar, en el espacio del libro colaborativo, un modelo basado en WordPress que permita integrar una red social donde puedan establecerse foros de discusión, se dinamicen, se presente el trabajo de nuestros compañeros y, en definitiva, sea un lugar de encuentro virtual del que puedan salir muchas cosas. Sin negocio detrás y sin nada más que la necesidad de tener un lugar donde acudir para ver qué se cuece y qué enriquece. Hay muchos docentes huérfanos de ese lugar. No, no me vale considerar Twitter, las páginas de Facebook o grupos de Telegram cerrados como esa posibilidad porque, por mucho que no queramos, hay unas reglas de juego que deben imperar. Por qué no devolver esa ilusión al compartir, a montar poryectos colaborativos, a sentirnos uno más dentro de un colectivo en el que pueden haber miles de ideas que uno puede coger y llevarse a su aula. Por qué no volver al todo en uno en el que los docentes puedan tener su espacio. Por qué no abrir de nuevo puertas más allá de lo mediático. No sé qué os parece o si, a día de hoy, ya no hay espacio para ello porque todo se lo ha comido la mercantilización y mediatización. Al menos yo creo que sí que aún sigue existiendo ese espacio. Por eso la primera propuesta.

La segunda propuesta es la creación de un medio digital donde se publique, por Comunidades, especialidades o proyectos, qué se va haciendo en nuestras aulas. Un diario de docentes para docentes, alejado del merchandising barato de los que existen y donde, más allá de lo más innovador, se publique todo lo que está sucediendo en educación de forma lo más objetiva posible. No es un diario de terceros para docentes. No es un medio digital patrocinado por terceros (aunque puedan, sin tener ningún derecho sobre cómo gestionar el contenido a anunciarse). No es un lugar para vender la aplicación de tal empresa o el método que nos proporciona la editorial de turno. Es un lugar donde se recogerían todas esas noticias que puedan ser interesantes. Lo de las secciones de educación de los medios pero alejándose del lado más empresarial. Y con un equipo de redacción totalmente divergente a nivel ideológico. No tiene ningún sentido dar un sesgo en una u otra dirección a lo que sucede en el ámbito educativo. Secciones de opinión, entrevistas, tecnología educativa, metodología, análisis filosófico, ficción educativa, libros, etc. Lo que yo he buscado en más de una ocasión por internet y no he podido encontrar.

No sé si me he explicado muy bien acerca de los proyectos que llevan tiempo rondándome por la cabeza. Para los anteriores no necesito que nadie invierta ni un euro porque, por suerte o por desgracia, de pobre no salgo pero tengo el espacio comprado para tiempo para cualquiera de los dos. A lo mejor toca hacer campaña de crowdfunding mínima o, simplemente, ir pillando un poco de dinero para los extras pero, sinceramente, se trata de dos proyectos que solo necesitan un par de cosas: ilusión y personas que tengan ganas de colaborar (o echar una mano dentro de sus posibilidades) en los mismos.

Por si a alguno le interesa, puede enviarme un mensaje privado por Twitter, contactar por el blog (en el correo o por el formulario de aquí) o como comentario a este post. No se buscan influencers, gurús o personas con ego: se busca gente con ganas de trabajar en un proyecto para todos de forma desinteresada. Tan fácil o tan difícil como eso.