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Todos sabéis que soy un gran defensor del compartir y del uso de licencias Creative Commons. Mi blog y mis libros, al igual que gran cantidad de material que he realizado a lo largo de mi vida laboral, se halla disponible para que todo el mundo pueda usarlo libremente. No me importa. Y, sinceramente, salvo que un tercero se atribuya ese material o intenten sacar tajada de mi material, intento siempre mirar a otro lado cuando no me mencionan. Algo que sucede en muchas ocasiones y también en formación ofrecida por administraciones educativas.

Fuente: Oriana Robles Muñoz (CC)

Como soy muy exigente en ese respeto, también lo soy para decir que debe respetarse a otros. Todos sabéis, porque os lo he dicho por activa y por pasiva en la red del pajarito, que estoy haciendo un curso ofrecido por mi administración educativa acerca de “resolución de conflictos”. Me parece un curso muy interesante, pero hay dos cosas que me chocan: la primera, es la necesidad de proteger a toda costa el material que ha realizado la tutora bajo copyright (sí, con todo el derecho del mundo, algo que respeto pero no comparto el modelo) y, la existencia en dicho curso de libros de terceros en formato pdf bajo copyright además del enlace a películas comerciales.

Esto lo he comentado a la tutora del curso y a la asesoría de la cual depende. Pero, cuál es mi sorpresa cuando recibo la siguiente respuesta por parte de la tutora (he realizado la traducción correspondiente):

… te agradezco mucho que hayas tenido tiempo de mirar si los documentos que comparto son de licencia privada. Como creadora de contenidos, agradezco que mires por nuestros intereses.

Te he de comentar que son enlaces a vídeos de youtube que están abiertos y son públicos y, los libros están en formato PDF en Google también en abierto y en formato libre. Como entenderás, al tratarse de la formación complementaria de la Generalitat Valenciana, solo uso y comparto material libre, público, validado técnicamente y lo más adecuado al Módulo y a vuestra formación

De verdad que flipo. Me sorprende la facilidad de algunos de confundir que algo esté en Google (porque alguien lo ha colgado ilegalmente) con la posibilidad de ser usado sin ningún problema. Cuando uno cuelga un libro en PDF en Google, salvo que tenga licencia Creative Commons o haya caducado el copyright (al cabo de unos años caduca), está cometiendo un delito. Si hay una segunda persona que coge ese material y lo usa dentro de una actividad formativa que realiza, cobrando del erario público, para la administración educativa, ya no digamos qué está haciendo.

Por cierto, lo de que un material por estar en Google sea público y validado técnicamente, ya daría para otro debate.

Falta mucho por hacer para conseguir que ciertas personas tengan conocimiento de qué puede usarse y qué no. Si uno se deja las llaves puestas en el coche, no significa que nadie pueda coger ese coche. Si un tercero roba el coche y lo deja con las llaves puestas, no significa que el coche ya pueda conducirse por todo el mundo. Es bueno saber de legislación. Y más aún si uno trabaja para la administración.

No, que un vídeo o un libro estén en Youtube o se pueda acceder a los mismos buscando en Google, no los convierte en “libres”.

Con todo el cariño del mundo voy a enlazar este post a la tutora de mi curso porque, sinceramente, creo que es bueno dejar a la gente que se equivoca (incluso que defienda el error bajo falsos argumentos) a que rectifique. Espero que retire ese material y le sirva este post como ayuda, a ella y a todos los que creen que porque algo está en internet es de todos, a diferenciar el buen o mal uso de materiales de terceros. Más aún cuando ese uso lleva implícito negocio.

Por cierto, qué pasaría si alguien colgara ese material que ella ha hecho en internet y un tercero, por creer que todo lo que hay en internet es libre, lo usara para dar un curso de formación 😉

Estos días han vuelto a llegar a mis manos artículos publicados en este blog y materiales que, sinceramente no me acordaba ni que había hecho, totalmente fusilados quitando toda mención a su autoría. No es la primera, ni va a ser la última vez. Lo más surrealista ha sido comprobar como en un curso de formación de una administración educativa, han dado para analizar un capítulo de mi primer libro, poniendo como autoría al tutor de ese curso. Creo que, salvo la aberración de una editorial que había puesto en internet mi libro, que amablemente lo retiró cuando les dije que “tenían mucho morro”, no había visto tanta jeta en mi vida.

Fuente: https://www.infotechnology.com

En educación hay jetas que usan materiales de terceros sin, ni tan solo, mencionar la fuente de dónde han sacado ese material. Muchos dossieres de docentes están fusilados de libros de editoriales, materiales realizados en otros centros o, simplemente, cogiendo de aquí y de allí. Y, lo más grave del asunto es que, al final, se lo entregan a los alumnos con el logotipo del centro educativo, obviando completamente la fuente del material. No entro en el fusilamiento de materiales bajo copyright porque ahí, en el caso de la educación, tendríamos mucho que hablar.

No cuesta nada mencionar de dónde se saca el material. Hay cientos de docentes que publican en abierto sus materiales en la red. Hay una cantidad de recursos brutal que uno puede usar, adaptar y reutilizar. Qué menos que dar atribución al autor. Qué menos que no intentar sacar, como hacen algunos, tajada de cosas que han hecho terceros. La ética del compartir consiste en algo más que en atribuirse materiales de terceros y usarlos alegremente.

Son muchos los docentes que comparten cosas que se encuentran sus materiales en cursos de formación que, curiosamente, están recibiendo. Es mucho el material al que se le quita la autoría. Claro que en ocasiones es muy difícil encontrar al autor de ciertas cosas y, en caso de coger algo de internet, a veces ya no sabes si el que se menciona autor de esas cosas es el primigenio pero… por favor, no cuesta nada mencionar de dónde se han sacado las cosas. Ni tampoco cuesta nada mencionar a quien lo ha puesto a libre disposición de todo el mundo.

Las malas praxis en el uso de materiales de terceros ya empiezan a ser demasiado habituales en el ámbito educativo. Cómo podemos enseñar a los chavales que no usen materiales en bruto de terceros sin mencionar la fuente cuando, por desgracia, son muchos los docentes que usan materiales sin decir de dónde los han sacado. Falta de coherencia y, como he dicho antes, mucha jeta.

Yo, como muchos de mis compañeros, publico en abierto todo lo que escribo y materiales que, por desgracia cada vez menos, llevo realizados a lo largo de mis veintipico años de profesión. No cuesta nada una simple mención porque, sinceramente, está muy feo esto de usar materiales de terceros sin decir su autor. Bueno, y lo de atribuirse materiales de terceros y/o usarlos para ganar dinero (en cursos de formación, negocios en los que se parta de los mismos con falsa atribución, etc.), ya es otro nivel de desfachatez.

Mencionar la fuente de las cosas es saludable. Ya, a veces es difícil encontrar al autor de ciertas cosas que pululan por la red pero, al final, con un poco de esfuerzo en la búsqueda no hay tanto material “anónimo”. Compartir es sano. Atribuir a cada uno la autoría de lo que se está utilizando, imprescindible.

Lo de las veinte horas lectivas es algo que, aunque algunos piensen que no ha tenido ningún tipo de repercusión, ha hecho que muchos docentes de Secundaria se hayan planteado desde su aplicación, el dejar de hacer cosas “extra” para dedicarse a su labor fundamental a la que les obliga su rol de docentes. No es extraño ver como grandes actividades que se hacían, por ejemplo en Tecnología (que es lo que más conozco por formar parte del colectivo), se hayan ido reduciendo. Desde el boom de la creación de contenidos, el compartir los mismos e, incluso, la gran cantidad de proyectos que se ideaban, hemos pasado a un estado de cansancio absoluto porque, entre lo de las horas lectivas (no confundir con las laborales), el aumento de ratios y el no haberse renovado el material en décadas por parte de la administración en los talleres, poco se puede hacer salvo que queramos que nos dé un infarto asumiendo aún más obligaciones de las que nos vienen marcadas por nuestra profesión. Y, a pesar de eso, se hacen cosas… no pocas.

Fuente: ShutterStock

Uno de los problemas con los que nos encontramos los docentes (no solo los de Tecnología) al llegar a un nuevo centro es que, en ocasiones, se usan libros de texto que no nos gustan ni sirven, hay materiales de elaboración propia -que no permiten reelaboración de ciertos aspectos- con los que tampoco comulgamos demasiado o, simplemente, te crean un espacio de Moodle y dicen… ¡apáñate a buscar y hacer tu propio material! Ninguna de esas opciones considero que sea la mejor porque, al final, tener un buen material de apoyo hace que tus clases funcionen mejor. Material que, por desgracia y según experiencia, debe tener su versión en papel para los alumnos. No todos tienen equipos informáticos en casa y, al final, el papel es lo único que sí que permite la posibilidad de acceso a ese “conocimiento” por parte de todos nuestros alumnos. Ello no obsta a que pueda trabajarse de forma dual entre ese tipo de materiales y materiales digitales. Bueno, más bien recopilación de recursos disponibles para los chavales a un clic de distancia.

Como sabemos que la administración no está en el tema de elaborar sus propios materiales para que puedan irse adaptando por los docentes o centros, prefiriendo pagar cientos de millones de euros anualmente a las editoriales, tenemos un gran problema… ¿de dónde sacamos el tiempo para elaborar esos recursos tan necesarios para nuestros chavales sin caer en el mercadeo, muchas veces de productos de dudosa calidad, que nos ofrecen las editoriales? Por cierto, aclaro aquí que hay material de editoriales de calidad pero, comprarnos un CD por una o dos canciones es algo muy alejado de la lógica. Espero que se me entienda. Lo de los materiales digitales para ser comprada su licencia anualmente es algo que tampoco veo. Llamadme raro.

La solución la teníamos en nuestras manos cuando un grupo de docentes decidió hacer unos apuntes de diferentes asignaturas denominado Apuntes Marea Verde. Una bonita iniciativa, con un boom inicial que, por desgracia, se ha quedado en el camino. Mucha ideas se quedan en el camino porque, lo importante no es empezar un proyecto, lo importante es mantenerlo. Cuando hablo de los miles de blogs docentes que se crean y los pocos que se mantienen pasadas las primeras publicaciones me estoy refiriendo a lo anterior.

Entonces, ¿cómo hacemos ese banco de recursos?

En primer lugar debe hacerse en el propio centro con los docentes de las asignaturas que deben encargarse de buscar, recopilar y adaptar el material. Mañana propondré en mi Departamento cambiar los materiales de mi asignatura e ir elaborando materiales (cogidos de aquí y de allí, dándoles un toque personal) a lo largo del curso que viene. Materiales en versión pdf que se van a entregar a los alumnos en versión papel o, simplemente, podrán ser descargados de una web creada por el Departamento. Aquí otra duda… Google Sites, WordPress o Blogger. Y la más importante, ¿dónde alojarse? ¿Versión gratuita, hosting de pago, dominio propio,…? Descartada completamente la plataforma institucional Mestre a Casa porque, no es que sea mala, es que es peor.

Otra cuestión es que los recursos sean fácilmente adaptables de un curso a otro y que puedan, sin demasiados problemas, ser readaptados en caso que a otro brillante individuo se le ocurra hacer una nueva ley educativa (ya sabemos que en nuestro país la moda de las leyes educativas va de la mano con las modas en metodologías faltas de evidencia científica). Es por ello que deben hacerse en bloques y no por temas. Bloques que, desde que existe la asignatura de Tecnología no han cambiado demasiado y sólo se han trasladado de un curso a otro.

Por cierto, ¿de dónde sacamos las horas para hacer ese material? ¿No es forzar mucho la maquinaria ponerse a lo anterior? Pues aquí va a depender mucho de las ganas del Departamento, de la relación entre sus miembros y de la manera de gestionar ese proyecto. Quizás sea más importante ese banco que otras cuestiones. Eso sí, lo que ha de ser es muy fácil el asunto, sin complicaciones técnicas innecesarias y que permita tener un material de calidad. Y jamás olvidarnos de que lo realmente importante como docentes no es la creación de material, es que nuestros alumnos aprendan.

¿Precauciones? Las lógicas. No usar materiales bajo copyright, que el material esté disponible en la red para nuestros alumnos y otros centros que puedan necesitarlo e ir incorporando, cada vez que se monte algo, actividades y nuevos recursos en función de la utilidad que le veamos a los mismos. Algo vivo que no tenga que modificarse mucho porque, al final, lo que no puede pedirse es que el profesorado esté haciendo y rehaciendo de forma completa un material base para trabajar a largo plazo.

Ya sé que lo que he dicho puede extrapolarse a otras asignaturas pero, permitidme barrer un poco para casa. Un detalle, cada centro es un mundo y quizás un material que funcione en uno o con un grupo de alumnos, deba adaptarse para que funcione con otros. Eso sí, la base si la tenemos, ayudará muchísimo a esas pequeñas calibraciones que deberemos hacer para cada curso y cada clase.

Tenemos un curso por delante para ello (siempre y cuando se acepte por mayoría porque, por suerte, creo en la democracia y en que todos los miembros del Departamento, con independencia de su relación laboral con la administración, son igual de valiosos) y, vuelvo a repetir que, es una auténtica pena que la administración no esté por la labor de ofrecer ese tipo de materiales más allá de crear plataformas de recursos en los que nadie sabe encontrar nada, de usabilidad nula y que han costado un pastizal.

No vamos a elaborar de la nada ya que, por suerte, hay mucho material bueno en la red. Lo importante es saber seleccionarlo. Y sí, si se lleva a cabo, lo compartiremos con todo el mundo ;)

La mayoría de los que os pasáis habitualmente por aquí ya sabéis mi “alergia” al uso de libros de texto en el aula. Más aún a cualquier tipo de modelo de negocio que se haya creado para satisfacer unas necesidades irreales dentro de las que, por desgracia, está la compra de materiales -en papel o digitales- a las editoriales. No, no es una crítica a quienes, de forma lícita y libre, se dedican a ofrecer esos materiales. Es una reflexión acerca de qué nos aportan los mismos y si, sin necesidad de cambiar el modelo, podríamos migrar a otro tipo de materiales más adecuados para ser usados en el aula a un menor coste.

Fuente: http://citep.rec.uba.ar
Fuente: http://citep.rec.uba.ar

No, lo tengo claro. El docente no debería crear sus materiales pero sí que debería tener acceso a un banco de recursos públicos de los mismos para poder adaptar esos recursos a sus necesidades de aula. Sí, la administración, en lugar de gastar cada año sumas millonarias en subvencionar libros de texto debería ser capaz de organizar una plataforma donde, todos los docentes pudieran encontrar esas unidades didácticas (sí, los mal llamados temas que algún día deberíamos abolir pero, si abrimos el abanico de cambios al final no vamos a cambiar nada) que les permitan configurar su propio “libro de texto”. Unidades teóricas complementadas con materiales multimedia y una amplia gama de actividades. ¿Es tan difícil gestionar por parte de la administración educativa lo anterior? ¿Es tan complicado tener un equipo de trabajo para diseñar, elaborar o recopilar materiales que ya existen para ofrecerlos a los docentes para que puedan prescindir del libro de texto de la editorial de turno? ¿A quién le interesa no hacerlo?

Yo tengo claro que, al menos en mi especialidad -extrapolable a la mayoría- hay ingente cantidad de materiales en la red. Incluso, para aquellos que quieran seguir usando un material estanco como algo básico tenemos los libros de texto completos (sí, completos) para primero y tercero de ESO con el currículum LOE pero que son fácilmente adaptables para los mínimos cambios que se han dado en la LOMCE (sí, a nivel curricular por mucho que algunos se empecinen en manipularlo, no se ha cambiado tanto, más allá de la distribución horaria, entre el currículum completo -el que se imparte a lo largo de la ESO- de las diferentes materias).

También disponemos de materiales digitales como el de cuarto de ESO del INTEF, totalmente adaptable a las necesidades de nuestros cuartos de ESO, el material para impartir robótica ofrecido bajo licencias libres de DIWO y cientos de blogs en la red donde los docentes han estructurado el material que han ido usando en la red. Eso sin olvidar los Moodles de algunas administraciones educativas que pueden exportarse a nuestro propio espacio para ser usados directamente.

Sinceramente, ¿sigue habiendo algún docente de Tecnología en nuestro país que deba seguir usando el libro de texto de alguna editorial? ¿Es necesario obligar a hacer un desembolso de cerca de treinta euros a cada familia por un material que ya existe que impreso y encuadernado sale por unos 9 euros -y ya he lo he puesto bien caro- y que, en caso de tener una buena conexión a la red podemos colgar en un blog que podemos ir actualizando curso tras curso con diferentes materiales? Yo creo que el profesor de Tecnologia, al igual que el resto de profesores de otras materias está más que capacitado para usar y adaptar material libre que se comparte en la red. Ahora, el problema es querer hacerlo y que la administración educativa ponga a alguien a trabajar en la indexación de dicho material en formato que facilite que, un docente, no vaya naufragando por la red entre miles de enlaces para conseguir ensamblarse su material básico.

A propósito… si la administración quiere y me lo facilita -a nivel horario y de ayuda a nivel de maquetación-, me comprometo a elaborar ese banco de recursos para Tecnología para que nadie pueda seguir diciendo que no ofrezco soluciones 🙂

Otra vez toca caerse del guindo. Esta vez en el tema de la creación de materiales educativos y, en lo supuestamente satisfactorio, que es usar recursos propios para nuestras aulas. Meeec, error. Estamos pervirtiendo nuestro objetivo como docentes desde el momento en que asumimos una faceta que no nos toca. Los docentes no debemos crear contenidos. Los docentes, por mucha herramienta que facilite las cosas, no estamos capacitados para crear contenidos. Es triste decirlo pero es la pura realidad.

Fuente: http://www.bloguismo.com
Fuente: http://www.bloguismo.com

Muchas veces se nos ha vendido la necesidad de crear recursos de aprendizaje. Sí, nadie mejor que nosotros sabemos las necesidades de nuestros alumnos pero, ¿realmente un material hecho por uno que no sabe hacer materiales va a ser mejor que el realizado coordinadamente por gente con conocimientos técnicos y docentes de a pie? Estamos perdiendo el rumbo. Ahora con lo de la Flipped Classroom ya no sólo hemos perdido el rumbo, ya nos hemos pensado que somos los grandes expertos en publicar vídeos y realizar montajes para que nuestros alumnos puedan visualizarlos en sus domicilios. Lamentablemente, algunos no han entendido aún cuál es la función del docente. Y la función del docente es que nuestros alumnos aprendan. Lo de crear contenidos o materiales ni es positivo ni productivo. No es sólo el tiempo en su realización, es la calidad de los mismos. Una calidad cuestionable por la incapacidad técnica en su realización. Que si todo fuera tan fácil la mitad de los negocios creativos de este país desaparecerían. No nos quejemos de los expertos en educación que nunca han pisado un aula cuando nosotros estamos asumiendo roles que no nos tocan.

Soy de los principales detractores del material educativo homogéneo pero, ¿no os dais cuenta que cuando elaboramos material para los chavales estamos haciendo lo mismo? Que cuando les ponemos un vídeo para casa que hemos realizado de forma chapucera estamos suponiendo que todos nuestros alumnos tienen las mismas capacidades y posibilidades a la hora de entenderlo o reproducirlo. Porque yo, sinceramente, siento vergüenza ajena al ver ese tipo de homogeneización. Más aún al ver la calidad de algunos vídeos de docentes que, amparados bajo los aplausos de algunos de sus compañeros, publican en abierto. Muchas horas de trabajo para crear auténticas chapuzas. Sinceramente, cada vez le veo menos sentido a lo anterior habiendo excelentes profesionales con buen equipo de trabajo que han publicado cosas fantásticas.

¿Cuántos docentes están ahora haciendo apps para sus alumnos? ¿Cuántos están dedicando horas a precio de esclavo a crear vídeos u otros materiales para el aula? ¿Cuántos realmente se están planteando que, al final, lo que están pervirtiendo es el sentido de lo que debería ser la docencia -sí, la educación- para convertirla en un despropósito de crear y crear sin ningún sentido?

Lo siento, lo de crear los materiales es algo totalmente estúpido y poco productivo. Ni los días tienen tantas horas como para hacerlo ni, por desgracia, creo que sea nuestra función como profesionales de la docencia. Quizás esté equivocado pero mi estómago cada vez genera más ácidos al ver como cada vez hay más docentes que pierden el tiempo haciendo cosas que no les tocan.

Por cierto, el siguiente tuit de Juan José de Haro resume claramente, y de forma mucho más concisa, lo que he querido expresar en algunas palabras más…

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter