He estado años equivocado… lo digital, en educación, es la solución
Hay días en los que uno se levanta, se toma el café, abre el ordenador y descubre que ha estado viviendo en el error más absoluto. Y lo peor no es equivocarse. Es hacerlo durante tanto tiempo mientras vas pontificando por ahí como si supieras algo de educación.
La culpa la tiene -cómo no- una investigación recién publicada por el Instituto Internacional para el Avance Digital del Aprendizaje Inmediato (IIADAI), un organismo del que, curiosamente, nadie había oído hablar hasta ayer, pero que parece tener más rigor que todas las Facultades de Educación juntas. Según su informe (más de 300 páginas, todas impecablemente redactadas en Arial Narrow 11, muestra inequívoca de seriedad), el uso de dispositivos digitales en el aula no solo mejora el aprendizaje del alumnado, sino que lo hace de una forma más espectacular que cualquier otra herramienta parece propia del paleolítico educativo.
La conclusión estrella del estudio es maravillosa… «Cuanto más brillante sea la pantalla, mayor el rendimiento académico». Literal. Lo juro. Página 42.
Además, los investigadores han descubierto que el alumnado expuesto a pantallas nueve horas al día obtiene mejores resultados que quienes se atreven a usar lápiz y papel. De hecho, el informe señala que estos últimos desarrollan un «apego innecesario a la motricidad fina» que puede dificultar la transición hacia un futuro totalmente digital. Un futuro en el que, por lo visto, ya nadie necesitará escribir nada más allá de la contraseña del wifi y un par de prompts para ChatGPT.
Y yo aquí, años defendiendo que quizá convendría combinar herramientas. Que lo digital está bien, pero no para todo. Que la tecnología no es milagro ni varita mágica.
Ridículo. Absolutamente ridículo.
Quiero aprovechar este post para disculparme públicamente. No por haberme equivocado, que eso puede pasar. Sino por haber dudado alguna vez del poder transformador de un buen dispositivo con la batería cargada.
También debo rectificar mis declaraciones pasadas, cuando decía que a veces lo digital distraía, fragmentaba, mareaba. Según esta nueva investigación, eso no era distracción… era estimulación cognitiva avanzada. Cuando el alumnado saltaba entre veinte pestañas, lo que realmente hacía era entrenar sus capacidades de multitarea hiperproductiva. Y yo sin verlo.
Qué vergüenza.
A partir de ahora, defenderé sin titubeos que los cuadernos solo sirven para ocupar espacio y que el olor a libro nuevo es un vestigio romántico sin ninguna utilidad measurable en PISA. Si queremos excelencia, la obtendremos aumentando el brillo de las tabletas y fomentando una ratio mínima de tres dispositivos por alumno. Todo sea por el bien de la educación.
Y sí, me retracto. Me retracto de cada frase, cada argumento y cada matiz que haya pronunciado antes de que esta investigación cayera en mis manos. Rectificar es de sabios, aunque a veces haya que hacerlo con una rapidez parecida a la de quienes cambian de postura en cuanto un titular confirma lo que quieren creer.
Eso sí. Voy a dejaros aquí una advertencia final. Principio de precaución porque, a lo mejor, mañana aparece otra investigación igual de contundente, diciendo exactamente lo contrario. Cosa que, en educación, jamás ha ocurrido, claro.
Podéis descargaros mi último libro en formato digital, TORREZNO 3PO: un alien en educación, desde aquí.
Me podéis encontrar en X (enlace) o en Facebook (enlace). También me podéis encontrar por Telegram (enlace) o por el canal de WhatsApp (enlace). ¿Por qué os cuento dónde me podéis encontrar? Para hacerme un influencer de esos que invitan a todos los restaurantes, claro está. O, a lo mejor, es simplemente, para que tengáis más a mano por dónde meteros conmigo y no tengáis que buscar mucho.
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Gracias por este texto; la ironía está muy bien aplicada y logra poner en evidencia lo fácil que es dejarnos llevar por titulares llamativos. Me ha parecido especialmente útil cómo cuestionas los extremos y recuerdas la importancia de mantener una mirada equilibrada sobre el uso de la tecnología en el aula. Una reflexión lúcida y muy necesaria.