La educación se ha vuelto adicta a reinventarse… aunque no haga falta
Hay una costumbre muy nuestra, casi cultural, que se repite cada cierto tiempo con una precisión matemática. Se trata de coger algo que funciona razonablemente bien, desmontarlo pieza a pieza y volver a montarlo con otro nombre, otro envoltorio y un entusiasmo que dura lo que dura cualquier novedad. Lo más llamativo de esta manía…
