El límite no lo marca el gusto, lo marca la función docente
Después del artículo de ayer (enlace), en X se han sucedido las respuestas indignadas. Que si nadie puede decirle a un docente cómo vestir. Que si el Estado no puede meterse en si alguien se ducha o no. Que si los tatuajes son intocables. Que si la libertad individual está por encima de cualquier consideración…
