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Conforme va creciendo la cantidad de gente que se pasa por aquí, por lo visto redunda en recibir una mayor cantidad de propuestas para “publicar un post patrocinado en el que, o bien me dan el contenido, o debo publicarlo metiendo un enlace disimuladamente a pelo dentro del artículo” o, simplemente para “poner un banner de esos que, de grandes, pueden impedir visualizar parte del contenido”. Ya no hablemos de la publicidad que podría poner de alguna de esas empresas que, como Google, tienen una campaña dirigida a la publicación de ads (anuncios) que se sitúan estratégicamente al principio, en medio o al final de los posts. Y, desde el sofá, ver cómo gracias a lo anterior puedo sufragarme determinados gastos.

Fuente: http://www.alejandrosuarez.es/

Lamentablemente hace mucho que no me vendo. Bueno, nunca lo he hecho. Si hago algo jamás es por dinero y eso es algo que acaba repercutiendo en que más de uno me tome el pelo, salga trasquilado o pierda parte del mío en hacer ciertas cosas. Ya puse hace un tiempo el botón de “donaciones” debajo de cada artículo pero, como todos sabemos, si algo es gratis para qué va la gente a esforzarse voluntariamente en dejar una cantidad para ayudar a que sigan haciéndose determinadas cosas. Todos sabemos que para algunos es más fácil descargarse un libro de internet, de alguna página de esas pirata, que pagar 0,99 euros para obtenerlo de forma legal. Ya no digamos a nivel de software. Algún día, según esos datos que “no se recaban” me gustaría saber cuántos tienen Windows original en sus domicilios. Y, por cierto, nunca ha sido por el precio porque muchos de los que hacen esas cosas pueden desembolsar esas cantidades. Es más cómodo el pilla y corre. Ni tan solo dan las gracias cuando se ofrecen productos/servicios gratuitos. Bueno, a veces se enfadan, si ven que alguno de esos productos/servicios gratuitos dejan de serlo (algún día ya os publicaré los correos que he recibido desde que mis libros han dejado de poder descargarse gratuitamente sin necesidad de pedirlo -porque, si uno los quiere y no quiere pagar, los puede tener simplemente pidiéndomelos por mail-).

Además, resulta curioso que los blogs que, supuestamente son leídos por docentes, sean de los menos comentados. El otro día una persona que ha puesto cursos en abierto a disposición de todos en época de pandemia me dijo que, salvo tres o cuatro personas que se han aprovechado de su trabajo, nadie más le ha dicho ni un triste gracias. Los docentes tampoco somos ejemplo de nada. Me incluyo, pero reconozco que, en mi caso, es por falta de tiempo. Ojalá pudiera pasarme por todos los blogs y agradecer todo lo que se comparte en la red. A veces lo hago en ocasiones y, en otras intento hacerlo de una forma más genérica, agradeciendo a todos los que lo están haciendo. Quién habla de educación habla de cualquier otro ámbito.

No me resigno a poner publicidad en el blog. No me apetece porque, al final, me da la sensación que se pierde parte de la esencia de una bitácora que tiene más de personal que de otra cosa. Eso sí, como digo siempre y teniendo proyectos en la recámara para septiembre (ahora imposible porque estoy de trabajo hasta arriba) algún sistema deberé usar para financiarlos. Ya dije que del bolsillo no ponía ni un euro más porque, hay algo que es “mantener el hobby” (léase el blog) y la otra hacer cosas para los demás con un coste económico y personal (las horas son finitas y lo que dedicas a eso no lo haces a otra cosa) altísimo.

Entonces, si quiero montar algo para septiembre y que me dejen de tomar el pelo tengo que buscar alguna alternativa. Y, la única que se me ocurre es que haya una página en el blog destinada a agradecer personalmente a todos aquellos que ayudan en lo que hago (no solo económicamente) mediante una especie de “salón de ayuda” (algunos le llaman patrocinadores pero, sinceramente, le veo un sesgo demasiado basado en el dinero). Eso sí, antes de eso tocará pasar por caja para hacerme con un par de cosillas.

Un detalle final: ya lo dije hace un tiempo, no tengo tiempo para todo y, aunque quisiera echaros una mano a todos los que me lo pedís, no puedo hacerlo y ya estoy escarmentado de ese “pido y me largo sin dar las gracias”. Añado a lo anterior que, por favor no me pidáis en Twitter que difunda encuestas o proyectos por privado o mencionando a tropocientas personas en un tuit. No voy a hacerlo porque, si tuviera que hacerlo, mis tuits serían monotemáticos dando retuit a todo lo que queréis que retuitee.

Una reflexión más, en voz alta, sobre un tema que, desde hace tiempo, le estoy dando vueltas y más vueltas. Y no encuentro ninguna solución que me satisfaga completamente. Con lo fácil que sería no tener escrúpulos y poder aceptar ciertas cosas que se me ofrecen 😉

Hoy estoy que lo peto. Después de ver, de forma repetitiva, como personajes sin ningún tipo de formación sobre ciertas cuestiones, son capaces de disertar sobre las mismas y, además, conseguir que haya personas que les aplaudan al decir cuatro frases sacadas, con suerte, de Google, creo que ha llegado el momento de saltar a la palestra analógica. Uno tiene muchos gastos y, aprovechando que hoy se puede hablar de todo sin tener ni pajolera idea, me ofrezco para rotos y descosidos. Bueno, más bien para disertar, escribir o formar a todo quisqui en metodologías varias, pseudociencia o, simplemente, artes del kamasutra. Y todo a precio de amigo.

Fuente: Facebook

Ya sabéis los que me seguís habitualmente que tengo un gasto que, por desgracia, se repite en mi cuenta bancaria. Y no, no estoy hablando de la cuota de un gimnasio ni de gastos de esos que, ahora (y antes, aunque en formato diferente) están muy de moda entre la jet set. Estoy hablando de mis gastos fijos en oro blanco. Sí, en horchata. Joder, el litro a cuatro euros cuando compro más de diez, está acabando con mi, cada vez más maltrecha, economía.

Pues nada, empieza a ser hora de ofrecer tarifas, a precio rebajadísimo, para hacer ciertas cosas y soltar determinadas bufonadas. También, a precio de amigo, soy capaz de sustituir a los becarios que tienen en los medios para hablar de educación, postularme para dar caché a determinados premios o, simplemente, acudir a actos crucifijo mediante. Es que creo que ahora es el momento.

Charla de ABP de media hora por cincuenta litros de horchata, en la que regalo otra media de competencias básicas. Si las queréis en digital, puedo hablaros de las competencias digitales que debe reunir el docente del siglo XXII (he dicho XXII para ir más allá) por unos sesenta litros. Con el descuento podría dejar las dos por unos ochenta litros. Ya veis que la rebaja, incluso que no sepáis mucho de porcentajes, es apreciable. No soy de esas multinacionales que van haciendo la oferta de dos por uno más cara que la unidad. Y no creo que hace falta que os mencione nombres.

Si queréis también puedo hablaros de neuroeducación por cien litros de material. Sale más caro porque tengo que fabular más. Además, he leído un poco del tema y tengo un poco de formación extra acerca del mismo. Es que la neuroeducación mola. Y ya si os la flippeo desde una tarima sus vais a enterar de lo que es calidad de un ponente. Hablando de flippear, os monto vídeos de cinco minutos de la asignatura que queráis a un diez por ciento de lo que ha cobrado el youtuber “estrella” de la Comunidad de Madrid. Haced números. Vale la pena. Y os prometo no meter anuncios en los mismos.

A los medios de comunicación os voy a cobrar un poquillo más. Si es para la tele, ya os digo que mi caché está entre Gila y Chiquito de la Calzada. Ya, sé que ya no están con nosotros pero, para que os hagáis una idea, cobraría algo menos que un participante en Sálvame y, un poquito más que el que presenta ese programa de amores imposibles. Entre Jorge Javier y el tipo que se ha vendido a promocionar la ludopatía. ¿Hace falta dar nombres?

Tengo suficiente inventiva para hablar de lo que queráis. Para escribir de todo lo relacionado con la educación, bastante mejor que aquellos que tenéis contratados para hacerlo. Y, además tengo un físico que asusta. En el buen sentido, claro está 😉

Aprovechad que ahora estoy a precio de amigo. Acepto prostituirme sin ningún problema e, incluso, acepto productos básicos de juegos sexuales para promocionar mi blog. Ya no me quedan escrúpulos. Bueno, me quedan algunos pero, después de habérseme jodido el calentador hace poco más de un mes y anteayer la lavadora, o hago esto o reduzco mi ingesta de horchata. Y por ahí no paso.

Es domingo y voy a aprovechar para venderos mi nuevo libro. Bueno, más bien y aprovechando el post, para hacer un dos por uno y poder venderos el primero y el segundo. Es lo que tiene no querer pasar por una editorial “normal” de esas que te montan charlas, envían correos masivamente o, simplemente, te colocan un porrón de libros en la librería de la esquina. Lo de pasar por Amazon, como ya sabéis, también es algo que llevo bastante mal por motivos ideológicos y de respeto hacia esas pequeñas librerías que, seguramente tenéis cerca de vosotros, y os ofrecen el mismo precio por ese libro. Eso sí, cada uno decide cómo vender o venderse ya que, por suerte, en la diversidad está lo mejor de esta sociedad. Lo mismo para los que adquieren un determinado producto.

Fuente: Elaboración propia

Espero me dejéis empezar por mi primer libro. Publicado en papel en diciembre de 2017, hecho el experimento de subirlo a Amazon y, actualmente disponible tanto en formato papel como digital desde el siguiente enlace (Educative Innovéision) mediante el modelo de donación voluntaria. Un libro de 150 páginas en el que se desglosan, de forma muy específica, determinados aspectos de la “innovación” educativa, realizada la introducción por alguien que no se leyó el libro (sí, Mikel, me acuerdo de eso) y la portada por uno de los grandes en esto del “visual thinking” (con cariño Néstor).

Seguramente con enumeraros sus capítulos os vais a hacer un poco a la idea acerca de su contenido. Bueno, para los que os pasáis habitualmente por aquí supongo que también os resultará obvio…

  • La innovación como acto de fe.
  • ¿Qué es ser un docente innovador?
  • La innovación educativa (no) es cosa de jóvenes.
  • Innovar o ir de guays.
  • Innovación versus tradición.
  • Las redes (no) son para todos los docentes.
  • Mamá, no quiero salir fuera de mi zona de confort.
  • Las metodologías innovadoras.
  • Cachivaches.
  • El método revolucionario para hacer paellas.
  • Neuropapanatismo y otras neuras.
  • Hacer el pino me marea.
  • Gamifica que algo queda.

Y todo lo anterior aderezado con un bonus track en el que te explico cómo convertirte en gurú educativo en pocos meses o te expongo el glosario imprescindible para el docente innovador. De forma muy desenfadada y, tal y como explico en la contraportada, siendo un simple ejercicio de disfrute, escrito desde mi experiencia en el aula, que he querido compartir con todos vosotros.

Por si no me quedaban ganas de seguir estrujando el modelo crítico acerca de lo que está sucediendo en educación, aproveché la recuperación de mi operación para intentar dar forma a un nuevo despropósito literario. En este caso y siguiendo la estela del uso de palabrejas que molan en el título, no tuve otra opción que denominarlo Eduentertainment. Otro libro, quizás algo más largo que el anterior (sobre 180 páginas) en el que, de nuevo, entraba a saco en la denuncia de ciertas cosas que están sucediendo en educación.

Como bien dice su contraportada, “en un contexto en el que el espectáculo está a la orden del día, conviene reflexionar acerca de la implicación de este eduentertainment en nuestras aulas”. Sí, algo para mí muy peligroso que, por lo visto, está siendo avalado por muchos con sus silencios y participaciones cómplices en lo anterior. En este caso, contando con el mismo prologuista (que, por lo visto, esta vez sí que se lo ha leído). Un libro que podéis adquirir en papel, donar o descargaros por la patilla desde el enlace (Eduentertainment). Amazon sigue sin molarme y por eso he buscado, como os he dicho antes, una plataforma totalmente segura para que podáis realizar vuestras donaciones, adquiriéndolo o no en papel al precio que hay marcado.

¿El índice de capítulos? Pues vamos a ello…

  • Qué es el eduentertainment.
  • Érase una vez el circo.
  • Los payasos de la tele (o de YouTube).
  • Divierte o revienta.
  • Aprendizaje Basado en el Espectáculo.
  • Formación mediática del profesorado.
  • Sumidos en un hype educativo.
  • Magufismo en las aulas.
  • Grandes profes.
  • De profesión: gurú.
  • Influencers de chichinabo.
  • De profesaurios y otros cuentos.
  • Profe, ¡no molas!
  • El fin del sentido común.
  • El lado oscuro del eduentertainment.

Finalizado todo lo anterior con un epílogo muy relacionado con mis sentimientos acerca del tema. Un tema que, como he dicho antes, lleva mucho tiempo yéndose de nuestras manos por determinados motivos (publicitarios y de necesarios colaboracionistas).

Nunca escribo por dinero, aunque no voy a negarme que da ilusión ver las donaciones (mucho menores de las que os podéis imaginar porque ya sabemos que si hay posibilidad de bajarse algo gratis, hay muchos que van directamente a ello) y, aún más, la posibilidad de dedicar libros en papel y llevarlos a Correos para que lleguen a “amiguetes” y a los que donan una determinada cantidad. También me ilusiona ver el correo de algunos de vosotros que os lo habéis leído y, aunque dichas opiniones sean malas, también se agradece leerlas. Más que nada porque ayudan a mejorar en futuros redactados aunque, como bien sabéis, por ahora me voy a dedicar a un libro de novela negra porque, sinceramente, me apetece bastante ponerme con él.

Si a alguno no le apetece usar el modelo de “donación” que planteo, aunque es tanto o más fiable la plataforma que la de cualquier página de pago por internet, puede ponerse en contacto conmigo directamente, mediante la pestaña “contactar” del blog o por mail, para que le haga llegar el libro en papel. No será por no ofreceros alternativas…

Ya sabéis que no soy mucho de pedir pero, ya que no tengo a nadie que haga ese trabajo por mí, por qué no le dais retuit a este post o lo compartís en vuestras redes sociales favoritas. Es lo que tiene no tener publicista ni equipo de marketing 😉

Espero que los disfrutéis, al menos tanto, como los he disfrutado yo escribiéndolos.

Os juro que he rebuscado entre todas las competencias que se otorgan al Ministerio de Educación y no he encontrado ninguna que diga que, dentro de sus funciones, está la de vender cursos de empresas privadas. ¿Por qué he realizado dicha búsqueda diréis? Pues bien, en el día de ayer, mediante la cuenta de Twitter de una de sus páginas institucionales -la del Centro Nacional de Investigación e Innovación Educativa (CNIIE)- publicaron el siguiente tuit.

Fuente: Twitter
Fuente: Twitter

Un tuit que te dirige a la siguiente página, perteneciente al CNIIE, que forma parte del entramado de páginas web institucionales del Ministerio de Educación, donde te informan de que una entidad privada ofrece cursos de formación a un determinado coste (300 euros) y que dicho curso va a ser certificado con 10 créditos de Formación Permanente del Profesorado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Unos créditos que, posteriormente, van a servir a los docentes para mejorar su puntuación en los concursos de movilidad, cobrar sexenios o, incluso, para aquellos que aún no son funcionarios, servirles como mérito a la hora de las oposiciones.

Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/
Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/

Ya no sólo anuncian la información del curso, incorporan con toda la desfachatez posible el formulario de inscripción que puede realizarse desde la propia página del Ministerio. Además ya siendo totalmente surrealista la situación, informan que si te inscribes al curso de esa empresa privada vas a tener una entrada para acceder a la entrega de los Premios a la Excelencia Educativa para los profesores y centros escolares que desarrollan proyectos educativos para alumnos superdotados y altas capacidades. Y no, por desgracia no es una broma.

Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/
Fuente: http://blog.educalab.es/cniie/2016/08/02/iv-congreso-superdotacion-y-altas-capacidades/

Más allá que lo anterior sea totalmente vergonzoso me gustaría saber si alguien va a pedir explicaciones por lo anterior porque, hasta lo que yo puedo deducir del asunto, alguien está usando los recursos públicos (como mínimo horas de trabajo del funcionario que ha tuiteado y del que ha redactado la información en el blog) para beneficiar directamente a una entidad que, incluso que esté establecida como Fundación que cuenta con la colaboración de una entidad bancaria (La Caixa), sigue siendo una entidad que está ofreciendo un curso privado publicitado con el dinero de todos a un determinado coste. Un coste que, por cierto, no beneficia a los ciudadanos y que, además va a permitir el acceso a la entrega de unos premios que, supuestamente, entrega el propio Ministerio.

Desde aquí pido a los partidos políticos, a los sindicatos y a todas las organizaciones encargadas de controlar el uso del dinero público que abran una investigación acerca de este caso porque, a mi entender, es bastante grave. Y creo que dentro de los delitos tipificados en el código penal está la malversación de fondos públicos. ¿Y qué es más malversación que el uso de los recursos públicos para beneficiar a una entidad privada?

¿Os imagináis que el Ministerio de Educación difundiera en sus páginas institucionales la publicidad de una determinada marca de vehículos, agencia de viajes o multinacional de telecomunicaciones en su web? Pues esto es, básicamente, lo mismo.

Ayer finalizó el macroevento mercadotécnico dirigido al ámbito educativo denominado SIMO 2015. Después de decenas de ponencias, cientos de stands y miles de horas perdidas de clase en los centros educativos (no olvidemos que, al realizarse en jornada escolar, son muchos los docentes que acudieron ahí que dejaron de dar sus clases) creo que ya toca empezar a analizar la repercusión real en nuestras aulas de dicho evento. Sí, reconozco que puede ser muy bonito e, incluso, muy motivador, acudir a un lugar plagado de luces, con amigos de las redes, para que te den un par de palmaditas en la espalda por lo que llevas vendiendo (o haciendo) con tus alumnos pero, más allá de lo anterior, me gustaría que alguien analizara la utilidad real de estos tres días.

Fuente: http://www.muycanal.com
Fuente: http://www.muycanal.com

Las subidas de ánimo, la empatía generada o, incluso, el considerar interesante el acudir a este tipo de eventos sigue dejando en el aire un análisis de su efectividad. ¿Ha valido o no ha valido el SIMO? ¿Alguien me puede dar algún valor objetivo que indique que este SIMO -o el anterior- ha tenido alguna afección en nuestras aulas? ¿Alguien me puede decir la importancia que tuvo el SIMO anterior, ya pasado un año del evento, más allá de unos cientos de tuits, fotos subidas a instagram o artículos en determinados blogs? Seguro que para algunos tiene esa utilidad, lo único que pido es que me la expliquen y la demuestren con datos empíricos.

Estoy convencido de que en SIMO se han presentado, igual que se hizo en años anteriores, maravillosas experiencias docentes. Estoy convencido de que hay grandes docentes que han acudido al evento y que, con su presencia, han validado un modelo mercadotécnico que, al final, es el que subyace tras la propia filosofía de este macroevento. Pero, más allá de lo anterior, sigue sin quedarme claro qué aprendizaje han realizado esos docentes que han ido. Me gustaría que alguien me afirmara… “he ido a SIMO porque mi aula va a ser mejor después de haber ido”. No sólo quiero que me lo afirme… quiero que me lo demuestre. Si un docente se coge días de formación en horario laboral, como mínimo habría de devolver a la administración que se lo permite ese aprendizaje y trasladarlo a su Claustro. Porque, no lo olvidemos, la innovación del francotirador tiene muy poco sentido si no viene acompañada de un trabajo a pie de aula en compañía de otros. Las aulas son para compartir aprendizajes y, a pesar que quede muy bonito eso de “mi Claustro es la red”, el cambio empieza en nuestras aulas y la de nuestros compañeros con los que compartimos sala de profesores y máquina de café.

Como dijo ayer muy acertadamente Víctor Cuevas en alguno de sus tuits…

 


Creo que, por desgracia, queda poco más que añadir más que esperar el SIMO 2016 donde, seguramente, tampoco se habrá analizado el impacto de las ediciones anteriores y su utilidad real para nuestras aulas. Otro macroevento donde, por desgracia, seguirán acudiendo demasiados docentes que, con su presencia desinteresada, avalarán un modelo que no sirve porque aún nadie me ha demostrado su utilidad.