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Es un buen momento para, dentro del kit de recursos digitales que tienen -o deberían tener- todos los docentes, incorporar un recurso fantástico que uno puede llevarse a todas partes y que, al menos en mi caso, siempre me ha permitido disponer de mis materiales y configurarlos a mi manera. No son, en su inmensa mayoría materiales propios pero, ¿por qué no dar una oportunidad a una libreta digital que permite incorporar, de forma muy sencilla, recursos para ser usados en los diferentes cursos que vamos impartiendo? Y, además, con la ventaja importantísima de que, a diferencia de los libros de texto (en formato papel o digital), nos ayuda a configurar nuestro propio modelo de enseñanza. Eso sí, lo anterior no excluye, para poder paliar la brecha digital de parte del alumnado, disponer de otro tipo de herramientas. Herramientas que, visto lo visto, también deben incorporar materiales en papel (y en esta crisis se ha visto que ese papel es imprescindible).

Fuente: Desconocida

Hay muchas maneras por las que podéis estructurar el blog (por temas, por competencias -si alguno ha aprendido ya definir en qué consisten-, por ámbitos, por relación entre conceptos, etc.). Si lo vais a usar para el aula debéis pensar no en vosotros y sí en el alumnado. Y para el alumnado es mucho más cómodo disponer de un menú en el que puedan filtrar, según el curso en el que estén, los materiales que tenéis colgados. Usad las páginas como repositorio de contenidos, vídeos, elementos auxiliares y destinad la página principal a publicar noticias de interés para el alumnado (fechas de exámenes, de entrega de ejercicios, de recordatorio de cosas, de proyectos que se van haciendo, etc.).

Pero voy a entrar en la parte más “técnica”. No se me da nada mal configurar blogs/webs. Algo que he aprendido de forma autodidacta, con muchas horas de trabajo, muchos vídeos de YouTube (sí, a veces sirven), tutoriales y muchas equivocaciones.

En primer lugar voy a hablar de terminología. ¿Hosting, dominio, registrador? Seguro que alguno os habéis perdido ya con estas palabrejas. Pues bien, el dominio es aquello que introducimos en la barra de direcciones (.com, .es o .loquesea), el hosting es el espacio en el cual se almacena nuestro blog (sus bases de datos) y, el registrador es aquella empresa que se encarga de realizar los trámites con la administración de dominios para adquirir el mismo. Es importante saber los conceptos para poder hablar con propiedad y saber que, cuando os hablan de ciertas cosas, de qué os están hablando.

Olvidaos de leer todo esto si lo que queréis es tener un blog gratuito en WordPress, Blogger, Wix o crearos algo que no sé aún cómo denominarlo en Sites. Lo gratuito es lo mejor para empezar pero, por desgracia, a veces se queda muy corto para lo que tenemos en mente. Más aún para aquellos que puedan tener ganas de mantener un proyecto por un largo tiempo o, simplemente, poder gestionar su «casa digital» de forma mucho más autónoma. Depender de espacios que nos ceden gratuitamente, aparte de vernos en algunos casos inundados por publicidad, también tiene los riesgos de que, de un día para otro, cambien las condiciones y desaparezca nuestro maravilloso espacio que tenemos en la red. Además, seamos sinceros, ¿cuántos proyectos se empiezan y abandonan al poco por la sensación de la gratuidad que ofrecen ciertas cosas? Y no, no me estoy refiriendo a la necesidad de gastar mucho dinero. Hay maneras de mantener proyectos a medio/largo plazo de forma bastante económica.

Lo primero que os recomiendo es que busquéis un nombre de dominio interesante para bautizar el proyecto. Lo de «xarxatic» surgió porque, en un primer momento, la idea de esto era crear una red TIC (red es xarxa en catalán) para que todo el mundo pudiera poner materiales para compartir ahí. Incluso, en los primeros meses, la idea fue compartir materiales de mi asignatura y plantearme la posibilidad de crear una red parecida a la extinta Internet en el Aula. Ya, uno va modificando las cosas conforme va pasando el tiempo y ya veis en qué se ha convertido esto. Bueno, más bien en qué no se ha convertido. Un inciso, yo os recomiendo el dominio .com para proyectos varios, u .org por si lo que pretendéis es montar algo similar a una fundación. No os recomiendo .es, .cat, .info por ser dominios más caros (tanto en precio de compra como de renovación) y más lentos de carga. No sé el porqué pero cargan más lento. El .com es el que es más versátil.

Ahora viene una cuestión importante: ¿compramos el dominio (el nombre por el cual nos conocerán) y el hosting (donde estarán nuestros archivos) en el mismo sitio, o tenemos el dominio en una empresa y el hosting en otra? Yo tengo ahora el dominio y el hosting en el mismo sitio, pero tengo proyectos que están el dominio por un lado y el hosting en otro. Para dominios aislados estoy recomendando últimamente Namecheap o GoDaddy (no os pongo los enlaces porque son fáciles de encontrar googleando). Eso sí, para proyectos de compra conjunta, estoy tirando mucho para Banahosting o Siteground. El primero mucho más económico, con una menor asistencia al usuario y con más número de visitas sin que se caiga y, el segundo fantástico a nivel de ayuda online pero, por desgracia para proyectos que acaban con muchas visitas, te obligan a pagar mucho. Además, un detalle importante es que os fijéis si el precio del primer año con oferta no se multiplica el segundo. Ahí meten unos sablazos importantes. Si me pedís algo para empezar BBB (bueno, bonito y barato) os recomiento Banahosting (es donde estoy montando los proyectos de “amiguetes”), en su versión de unos 70 euros al año (con dominio y SSL -certificado de seguridad https en la página incluido-). Además, la versión inferior tiene solo posibilidad de tener el alojamiento en USA y, con la nueva directiva o si, en algún momento os planteáis “vender algo” en el blog, esta versión de hosting que os recomiendo (sé que no es correcta la palabra versión pero seguro que lo entendéis) permite que lo alojéis en la UE.

Además, en el caso anterior, el hosting es multidominio. ¿Qué significa? Pues que si tenéis muchos proyectos en la cabeza diferentes, tan solo debéis comprar el dominio (por unos 10 euros en Namecheap o GoDaddy) y dirigirlo al hosting. Puede aguantar con facilidad sobre unas diez mil páginas vistas al día. Y esto es una barbaridad. Más aún para aquellos que empecéis con vuestro blog.

Así pues ya tenemos dominio, hosting, nos toca ponernos con la plataforma de publicación. Mi recomendación siempre va a ser WordPress, por la gran cantidad de personalización que permite (con sus temas y plugins) y porque no hay proyecto que no pueda montarse en la misma. Además, la curva de aprendizaje es bastante sencilla y los hostings que os he mencionado anteriormente, permiten montarlo con un solo clic. Os recuerdo que podéis cambiar de hosting cuando consideréis. Si veis que no os va bien y satisface vuestras necesidades, hay cientos de opciones. No aguantéis por aguantar. Al igual que no deberíais hacerlo con las compañías de telefonía móvil.

Ahora toca hacerlo “bonito”. Sí, algo bonito y ágil es imprescindible para un espacio que pretende ser una apuesta a largo plazo. Primero probando con temas gratuitos (miles disponibles en WordPress), después comprando un paquete de temas. Ahora estoy con el último paquete que compré, Overflow (que tampoco os enlazo). Tiene la ventaja, por si empezáis un proyecto de cero, de tener demos precargadas a las que solo tenemos que cambiar el contenido de ejemplo que nos instala. Revisad en internet qué temas son los más populares para el proyecto que tengáis en la cabeza. Hay mucha información. Eso sí, si lo que vais a hacer es usarlo para vuestra aula sin más pretensiones, lo ideal es usar alguno de los temas Twenty que vienen por defecto.

Ya tenemos lo que se ve. Vamos ahora a lo que no se ve. Si dejamos el blog con lo anterior y nos ponemos a escribir tendremos un problema: un consumo muy grande de recursos del hosting (sí, servir páginas cuando ya empiezan a ser un número apreciable hace que la carga se ralentice) y, como no, la imposibilidad de disponer de determinadas herramientas que permitan facilitar el compartir los artículos del blog en las redes sociales. Sí, las redes sociales deben integrarse con el blog. No es una opción, es una necesidad. Una necesidad siempre y cuando queráis compartir vuestro contenido con terceros porque, sinceramente, si vosotros habéis usado y enlazado materiales de terceros (siempre que estén bajo licencias libres y estén correctamente mencionados los autores de los mismos), lo lógico es dejarlo también libre. No solo es lo lógico, es lo ético y legal.

¿Cómo agilizamos y perfilamos el blog a nivel interno? Mediante plugins. Un plugin es como un añadido que se instala de forma muy fácil en WordPress. Ni muchos, ni pocos. Cada plugin consume un poco más de recursos y, es por ello que debemos ir con cuidado a la hora de seleccionarlos.

Conviene instalar plugins para acelerar la carga del blog. Yo usaba WP Supercache y WP-Optimize para optimizar la base de datos. Desde hace un par de años tengo comprado WP Rocket, que incorpora la reducción de las imágenes sin pérdida de calidad al mostrarlas. Algo para lo que usaba antaño el plugin WP Smush-it). También he integrado un CDN para que la carga pase por un gestor de páginas que va a aumentar la velocidad de carga de una forma brutal. El CDN viene gratis con el hosting. Con cualquiera de los que os he puesto y con más del 90% de los que existen en el mercado. Instalar el CDN no es complicado. Ya, podría enlazaros manuales aquí pero, por desgracia, los manuales se desactualizan con demasiada facilidad en esto de la informática.

También uso plugins para comentarios, botón de suscribir y otras lindezas. Para ello el plugin todo en uno Jetpack que, combinado con Akismet nos hace que no lleguen comentarios spam. No os podéis imaginar la cantidad de tiempo que se pierde con el spam y, por eso, un filtro como Akismet se hace más que necesario.

Después algunos plugins para notificar a Google los artículos que se publican (All in one SEO pack y Google XML Sitemap). Sí, es importante salir en Google.

Finalmente esos plugins para redes sociales que no deben faltar. Jetpack ya incluye los suyos pero hay cientos de gratuitos por la red.

Por cierto, para que podáis ver cómo creo que debería ser la estructura de un blog para que os pudierais llevar de paseo, os recomiendo el siguiente post donde analizo la distribución del blog de Rosa Liarte, uno de los que, para mí, tienen la mejor estructura para “dar clase”.

Finalmente no me gustaría cerrar el post sin enlazaros el material que publica Antonio Cambronero para crear y configurar un blog con un montón de enlaces y explicaciones muy sencillas.

Para cualquier duda sobre la creación y gestión de blogs… ¡silbad! Hay un montón de maneras de ponerse en contacto conmigo. Y, como digo siempre desde que ha empezado la pesadilla… de ésta salimos. Un abrazo.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener esto, ya sabéis…

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Los blogs no han desaparecido y, en determinados ámbitos, se sigue consumiendo mucho el contenido de los mismos pero, curiosamente, en educación se está optando por su desaparición y el consumo de algo mucho más inmediato vía redes sociales. Sí, al docente cada vez le cuesta más leer y tiene un mayor interés en consumir mucho que en interesarse por algo, más allá de un tuit o un pequeño hilo, una publicación de Facebook a la que da me gusta sin mirarse el artículo que enlaza o, simplemente, le ponen determinadas frases de autoayuda o máximas educativas que algunos lanzan sin ningún tipo de sustento tras ellas.

Fuente: ShutterStock

No, tampoco los vídeos sobre temas educativos se libran de esa pereza. Muchos son vistos transversalmente o, simplemente, se va desplazando el mismo. Hay una falta absoluta de concentración y perseverancia que, al igual que en el resto de la sociedad (los docentes no somos ni mejores ni peores que nadie y nuestro nivel de avidez cultural/intelectual, es el mismo que el de muchas otras personas que, quizás nada tienen que ver con la educación) ha ido causando poso también en nuestra profesión.

Los docentes no leen. No, no lo hacen. Hay docentes -y no pocos- que a lo largo del año no terminan un solo libro. Así que, cómo planteamos un modelo de lectura, como el de los blogs, que obliga a ejercitar un poco más de esfuerzo que el de una publicación rápida en las redes sociales, pueda triunfar. La inmediatez y la necesidad de consumir mucho (incluso que sea de baja calidad) ha calado también entre los docentes.

Muchos blogs educativos se han convertido en la venta de infoproductos de los docentes que los montaron. Algunos otros se han convertido en plataforma del docente convertido en marca personal. Hay muchos docentes que hace una década escribían a diario (o varias veces por semana) en sus blogs. Ahora están muertos. Muertos de risa. Es que, lo fácil, es empezar algo pero, lo de dedicar tiempo a mantenerlo no es tan sencillo. Y lo digo por experiencia propia.

Escribir es sano. Leer, también. Intentar aprender de lo que piensan otros es imprescindible en cualquier profesión. También en la docencia. Una profesión que, tan buena o mala como las demás, poblada de profesionales buenos y malos como cualquier otra, que debería ser la avanzadilla de muchas cosas. Ahora, por lo que se ve, un simple espejismo e igual de “simple” en el consumo de contenidos que cualquier otra. Algo que demuestra dos cosas: ni los docentes somos mejores que nadie y que la sociedad, cada vez, exige un mayor consumo inmediato y obliga a una menor reflexión para satisfacer la cantidad de insumos que está ofreciendo/mediatizando.

A mí me sigue gustando mucho más reflexionar en voz alta en esta moleskine que hacerlo en las redes sociales. Aún así, reconozco que soy usuario habitual de la red del pajarito. Una red que, aparte de para aprender (cada vez menos) también me sirve para echar unas risas y hacer terapia. Siempre he dicho que me permite ahorrar en psicólogos. Y, si uno se lo toma a coña (al menos gran parte de lo que sucede ahí), es totalmente cierto.

Si de verdad importaran las reflexiones serias y sosegadas sobre la educación, habría más espacios de reflexión que potenciaran la traslación del pensamiento (equivocado o no) sobre ciertos temas. Ahora, por desgracia, importa más para algunos conseguir que un tuit se viralice, consiga seguidores o, simplemente, sea ingenioso de forma puntual. Un detalle, no estoy criticando a las redes sociales porque sí que creo que también hay cosas, relacionadas con mi profesión, a las que he conseguido llegar gracias a lo que sucede ahí. Mi reflexión, en este caso, va en otro sentido. Una reflexión que ya he realizado en más ocasiones.

Ayer creé un canal de Telegram (https://t.me/xarxatic_blog) para difundir los artículos de este blog conforme los vaya publicando. No lo hago para conseguir más lectores. Simplemente lo hago porque, en estos últimos tiempos, algunos docentes me han dicho que es un canal que ellos usan y que les sirve para seguir las publicaciones de grupos que, por lo que se ve, se están dinamizando desde ahí. Bueno, eso y la afirmación de que les parecía mucho más “limpio” que el bombardeo de algunos blogs en su correo electrónico. Creo que debo darme por aludido, pero en mi caso he optado porque la suscripción al blog y el canal de Telegram sean complementarios. A propósito, también he visto que dentro de las potencialidades de Telegram están la de ponerse en contacto con alguien sin conocer su número de teléfono. Por eso y para que podáis invitarme a cualquier tipo de manjar (soy de los que deja el plato limpio), también tenéis la posibilidad de poneros en contacto conmigo por @xarxatic 😉

Si te apetece colaborar en mantener el blog o en los proyectos que tengo en mente…
Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Se han finiquitado los premios “peonza” a los mejores blogs educativos. Quizás a la asociación que los montaba, le interese más dotar de visibilidad a las prácticas “innovadoras”. Es su opción como asociación privada pero, por suerte, aún son/somos muchos los que creemos en las bondades de algo que para muchos ya se habría muerto hace años. Los blogs educativos desaparecen con más profusión que se crean pero, quizás eso solo sea la percepción de los que navegamos habitualmente por las redes sociales. Redes donde se destila concreción y, por desgracia, falta de reflexión posterior acerca de noticias que, un día tras otro, nos dan de qué hablar. Además, seamos sinceros… resulta bastante curioso que, aumentando el número de libros sobre educación que se publican en los últimos tiempos, sea precisamente el modelo del compartir libremente (en formato reflexión acerca de ese ámbito) el que más se esté resintiendo. Bueno, algunos deben vender muchos libros. Otros, como ya sabéis, no nos da ni para horchata. Es lo que tiene escribir mal o, saber venderse aún peor.

Fuente: ShutterStock

Los blogs educativos a mí me molan. Me encanta ver que aún hay determinados docentes que siguen manteniendo vivas las llamas de sus blogs. E, incluso, me llego a emocionar cuando alguno de esos blogs que seguía hace tiempo retoma sus publicaciones. Eso sí, las mismas de forma mucho más espaciada. Algunos, por desgracia, reconvertidos en un simple escaparate de qué hago, qué presentación he utilizado en la charla tal o cual o, simplemente, algunos que ya solo venden publicidad o metodologías según lo que les indique el mejor postor. Pero aún así sigue existiendo, por mucho que a algunos les pese, lugares para pasarse y leer. Y encontrar auténticas maravillas si uno sabe buscar bien.

El intento de volver anónimos los blogs educativos es el interés que subyace de control por parte de unos del discurso educativo. Cada blog que abre, es una posibilidad de cuestionar chiringuitos. Cada opinión es alguien que no quiere seguir una determinada corriente. Cada vez que uno expresa ciertas cosas, de forma independiente, es un valor añadido a la mejora educativa. Ya sé que no solo hay blogs donde se reflexiona acerca de la educación, pero alguien debe hacer competencia a las páginas económicas de los medios.

Claro que el discurso de las modas educativas vende muy bien. Claro que hay grandes compradores interesados en el asunto. Lógico que algunos quieran ver desaparecer los blogs que les hacen sombra porque, al final, lo fácil es escribir un tuit. Lo complicado es intentar perpetrar una argumentación más sólida, sin faltas de ortografía, en un blog. Y que nadie me diga que es por pereza porque hay “hilos” que tienen mucho más trabajo en perpetrarse.

Por cierto, una imagen no vale más que mil palabras. Hoy en día, con Instagram, las imágenes distan mucho de ser ninguna referencia de nada. Y son totalmente efímeras 😉

Hacer una lista es lo más sencillo para obtener un gran número de visitas. Es una estrategia muy sencilla que consiste en coger determinados nichos (en este caso blogs) y, mediante una difusión en las redes sociales, conseguir llegar a un alcance de visitas interesantes por saber que va a ser un artículo difundido por los autores de los blogs que se recomiendan.  Blogs que, curiosamente en la mayoría de ocasiones, van ligados a una presencia bastante importante en las redes. Por eso, es siempre interesante para alguien que quiera conseguir visitas usar tan manido recurso que, por lo visto, sigue siendo inagotable.

Fuente: ShutterStock

No me molestan en exceso las listas de blogs educativos.  En ocasiones me han permitido agregar lecturas a mi lista de blogs de referencia. Bueno, más bien a agregar blogs que para mí resultan interesantes. Y digo para mí con todo su sentido. Un blog que puede ser interesante para mí a lo mejor no lo es para nadie más. Además, seamos sinceros, ¿realmente pensamos que la calidad de un blog va a ser trasladado a todos sus artículos? No es cierto. Uno puede tener un buen o un mal día. Escribir algo interesante para uno no lo hace interesante para los demás y, salvo aquellos que simplemente escriben en un blog como modelo de venta de su marca personal, las personas que escribimos sobre temas educativos (seamos docentes o no) lo hacemos para intentar plasmar nuestros pensamientos o experiencias más allá del simple escaparatismo. Algo que, por lo visto, cada vez está más en desuso porque, al ver ya blogs de docentes o personas relacionadas con la educación, a los que una empresa les hace el diseño del blog… ya uno puede intuir otra cosa.

El gran problema de las listas es, además de la poca extrapolación de las mismas a los gustos de todos los lectores, la sensación de que últimamente se están haciendo una especie de listados de corta y pega de blogs mencionados en otras listas. No es sólo la sensación, es la constatación al ver como muchos de los blogs que se mencionan hace ya mucho tiempo que han dejado de estar activos. Yo he leído muchos de los que salen en las listas pero, más allá de alguna entrada que sigue teniendo sentido, la mayoría cuando se desactualizan -al menos en un campo tan variable como el educativo y, especialmente en cuanto a reflexiones que pueden/deben darse- pierden su valor intrínseco. No me gusta que cierren blogs educativos. Nunca me ha gustado pero, por razones variopintas, hay personas que dejan de escribir. Me encantaría que no lo hicieran pero sucede porque, dentro de la libertad individual, está la de dedicar tiempo a una cosa u otra.

Encuentro a faltar blogs de reflexión educativa. Encuentro a faltar personas que hablen sobre educación libremente y sin pensar si lo que escriben va a sentar mal a unos o a otros. Encuentro, en definitiva, que todo lo que eran los blogs en sus inicios ha derivado a una competición acerca del número de personas a las que llega, la cantidad de listas en la que salen mencionados o, a un simple ejercicio de mercadotecnia barata para ver si gracias a esa visibilidad se consigue llegar a objetivos muy poco relacionados con el aula y los alumnos. Eso sí, a pesar de todo lo anterior, me encanta que se siga escribiendo en blogs educativos. E, incluso, de muchos cuya pretensión es más el interés personal que el colectivo, aprendo ciertas cosas. Escribir es sano. Me da igual por el motivo por el que se haga. Lo importante es tener más inputs para poder reflexionar acerca de nuestra profesión y, en definitiva, sobre la educación en su conjunto.

Lo único que pido desde este blog es que, por favor, los que hagan listas de blogs educativos se lean algunos posts de los mismos antes de publicar alegremente esa lista de los diez fantásticos blogs del 2018, los veinte de la educación del futuro o, simplemente, esos tropecientos blogs que recomiendo para todos los docentes. Muchos de los de la lista están muertos y enterrados. Incluso, yendo a lo más kafkiano que uno puede encontrarse, algunos han desaparecido completamente. Nada, toca currárselo un poco si uno quiere hacer listas que sirvan de algo. En caso contrario siempre es recomendable hablar de artículos individuales porque, al final, de ahí surge el debate que nos interesa a la mayoría.

Una última cosa… chapeau por todos aquellos que tenéis un blog relacionado con la educación y le vais dando cariñito. Lo importante no es el número de visitas. Lo importante es expresar vuestras ideas que, seguramente, en algún momento van a ser incorporadas al debate fuera del contexto digital. Además, en pleno siglo XXI, un docente sin blog o presencia en las redes (recomendable, aunque no obligatorio) es poco menos que un huérfano digital aunque, como he dicho siempre, lo importante siempre será el aula y nuestros alumnos. Esto, simplemente, es algo que lo complementa.

Parece que fuera ayer cuando empezamos el curso y ya, entre evaluación y evaluación, se va finiquitando el asunto. Un trimestre muy largo que, después de unas larguísimas vacaciones (no nos olvidemos jamás de las largas vacaciones que tenemos los docentes y de cómo se nos critica por ello) y dos trimestres antes de ellas, han dado mucho a nivel educativo. Es por ello que es bueno, como hago cada año, mencionar qué blogs, cuentas de Twitter e, incluso como novedad este año, libros, me han marcado este 2017 (y, supuestamente, van a hacerlo el 2018). Bueno, más que marcado me han desmarcado. Dejadme explicaros un poco…

Fuente: Pixabay

En primer lugar he observado que los blogs iban desapareciendo del panorama educativo. Cada vez menos blogs, muchos cierres y demasiada reconversión de algunos en la venta de métodos milagrosos, justificando a cada post la maravilla que es el método que aplica el autor en sus aulas. No hay renovación. No hay crítica. No hay ningún tipo de pensamiento más allá de decir lo bueno que soy, lo malos que son los otros o, simplemente, comprad mis cursos que ahora me he montado un chiringuito. Es por ello que recomendar blogs educativos se hace harto difícil. Más aún cuando, por desgracia, cada vez ha desaparecido más lo que podemos aprender de ellos. Es algo lógico. Algunos docentes han huido del aula y el blog ha perdido su sentido; otros están a vender exclusivamente sus productos educativos o lo bien que lo están haciendo y, finalmente, un tercer grupo cada vez espacia más sus redactados. No sé si han muerto de éxito o de otra cosa porque, sinceramente, creo que a los docentes y a las personas interesadas por la educación, les sigue apeteciendo leer blogs. A mí me apetece y, ya me sabe mal a estas alturas de año, no poder recomendar una triste lista. Bueno, probaré a ver si tengo más suerte con el tema de Twitter.

¿Cuentas a recomendar en Twitter? Qué complicado me lo ponéis. Muchos han cerrado sus blogs para centrarse exclusivamente en esta red social pero, entre la vorágine de tuits acerca de temas políticos expresados de forma irracional por parte de muchos docentes, hasta llegar a los típicos tuits donde lo único que se hace es decir qué guapo soy y cómo me lo curro, queda un pequeño reducto de tuiteros recomendables. Además, algunos de ellos por determinados motivos, están siendo cada vez más políticamente correctos. Y tener que recomendar cuentas de Twitter políticamente correctas es algo que no me va. La educación no ha de ser políticamente correcta ni los tuits han de agradar a todo el mundo. Lo mismo que cuando uno va a una ponencia o da una charla: coño, si todo el mundo aplaude es que algo estás diciendo mal. O, quizás, es que no estás diciendo lo que piensas. O, simplemente, el personal está abducido por el personaje y tampoco no ve más allá del mismo. Pues nada. Va a ser que tampoco no os voy a recomendar cuentas de Twitter. Y eso que si las recomendara recibiría un montón de tuits retuiteando la lista. Es que somos mucho de egos y de artículos que, simplemente, se escriben para que otros los difundan y así crear una masa crítica cada vez más grande. Bueno, más bien un globo expandible para que nos podamos hacer notar porque, ¿no os dais cuenta de la cantidad de docentes que publican listas para que los que aparecen en las mismas difundan que lo han publicado? Siempre va bien tener un tema atemporal para pegar el pelotazo. Y lo de las listas mola.

Me he quedado sin blogs y sin cuentas de Twitter. A propósito, me gustaría incidir en la aparición de numerosos grupos de Telegram donde los innovadores, entre amiguetes poco críticos, van hilvanando determinados proyectos en los que participan ellos y solo ellos. Es lo que tiene la endogamia educativa. Más aún cuando los argumentos de algunos se desmontan al poco que uno rasque determinadas cosas. No saber de pedagogía o de historia de la educación -ni querer revisar las hemerotecas- da como resultado el boom de determinadas cosas, gurús de determinadas metodologías y acólitos que, por desgracia, van a aparecer y desaparecer al poco. Eso sí, siempre alguno se beneficia de ello aunque, debo reconocer, que muchos lo hacen porque creen en ello. No es malo creer. El problema es la creencia irracional. Creencia que, en el ámbito educativo, no es escasa.

Finalmente toca hablar de libros sobre educación. Libros escritos por encima de nuestras posibilidades. Títulos y títulos de libros, publicidad de determinadas editoriales y, en definitiva, poca chicha en la mayoría de ellos. Eso sí, cuando uno encuentra una joya se la guarda para sí. Bueno, a veces lo publicita en Twitter a coste cero y habla con sus autores felicitándoles por lo que han conseguido. Qué demonios, escribir un libro sobre educación aunque sea un truño ya tiene su mérito. Son horas de trabajo que, incluso que el resultado no sea del todo correcto, debe llenar de orgullo y satisfacción a quien lo ha escrito. ¿Me permitís recomendar un libro? Pues sí, creo que todos lo estáis intuyendo… voy a recomendaros cualquier libro de novela negro de esos autores escandinavos o, simplemente, como a mí me gusta mucho la fantasía, alguna de esas sagas que siempre se han quedado en la lista de pendientes de leer. Y cómics, muchos cómics. Lo de leer sobre educación, hablar sobre educación, respirar sobre educación, es algo que se merece una desintoxicación. Algo que permite alejarse, en ocasiones, de lo anterior. Sí, incluso que yo no lo haga a menudo.

Lo sé, seguramente no es el tipo de post que os esperabais una vez leído el título pero, sinceramente, ¿os creéis que es un momento de recomendar ciertas cosas o de, con lo talluditos que sois los que os pasáis por aquí, recordaros que lo sois y que seguramente sabréis elegir muchísimo mejor que lo que yo os pueda recomendar?

Sentiros libres de recomendar en los comentarios qué blogs, cuentas de Twitter o libros recomendáis. Eso os lo dejo para vosotros.