De repente… ¡todo cambia!
No hace falta un gran acontecimiento. A veces solo basta un gesto. Una conversación breve. Un correo que no esperabas. Una llamada. O ni eso. A veces todo cambia con un silencio. De esos que lo dicen todo sin que nadie pronuncie una sola palabra. La vida no avisa. No da señales claras. No pregunta…
