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Llevo diciendo hace tiempo que no entiendo qué les ha dado a algunos docentes por Google. De verdad que no entiendo nada. No entiendo que jueguen a hacer publicidad a la multinacional y, aún menos, que intenten justificar todas las fugas de datos que ha habido últimamente en sus productos. A mí, por desgracia, cada vez me preocupan más los datos de los alumnos. Y, aunque no me importaran los datos de los alumnos, no entiendo los motivos de algunos para usar una herramienta, tan a años luz de otras alternativas, como Google Classroom.

Fuente: Desconocida

Hoy voy a ofrecer alternativas a Google Classroom. No solo basándome en la ética de los datos de los alumnos, también voy a hacerlo en función de la calidad de sus alternativas. Por cierto, a día de hoy -y lo digo como persona que he usado y testeado Google Classroom y las alternativas que os propongo-, Google Classroom no tiene ningún sentido para ser usado en el aula. Bueno, salvo que estés totalmente abducido por la compañía. En ese caso, ya te puedo ofrecer alternativas que, contra este tipo de obsesiones, poco puedo hacer.

Voy a empezar si me lo permitís con Moodle. Reconozco que es la más árida de las alternativas por su curva de aprendizaje. Aún así, hay algunas administraciones que ofrecen “ya configurado” un espacio para poder ser usado fácilmente por docentes y alumnos. Espacios que cargan automáticamente los datos de los alumnos y cuyos datos siempre están en servidores gestionados por la propia administración educativa. Algo realmente importante para algunos. Ya sé que a otros os va a dar igual y vais a justificarlo de la manera que consideréis. Aquí, como ya sabemos, uno puede justificar cualquier cosa. Otra cuestión es que esas justificaciones, por elaboradas que estén, caigan por su propio peso. Pero da igual, a los convencidos (al igual que los que creen en determinados gurús y se han convertido en sus acólitos), no puedo ofreceros alternativas porque no las vais a querer. Sé que nada puede competir con ser el Google Certified o el Trainer. Y ya cuando uno se convierte en un Google Innovator, cuesta mucho sacarle de su error de concepto.

No voy a entrar en explicaros cómo funcionan las alternativas. Eso sí, voy a comentaros mi opinión. Quizás sería bueno poner una puntuación, pero a mí me gustan muy poco los rankings numéricos. Es uno, entre muchos, de los defectos que tengo.

Sigo con Edmodo. Una alternativa a Google Classroom infinitamente más potente, de curva de aprendizaje impresionantemente sencilla. Funcionalidades mejoradas en los últimos tiempos, aspecto impecable, interacción con herramientas de terceros muy fluida (especialmente con las herramientas de Google -sí, ya veis que no hace falta renunciar a ellas-). Fantástico a nivel de escritorio. Y la verdad es que, tanto en tablet como en móvil, como herramienta está muy bien. Además me encanta que muestre las notificaciones pendientes, se integre con el calendario de Google y permita una comunicación fluida en la mensajería con alumnos y padres. El gran problema es cuando me enteré que una empresa china destinada al sector de entretenimiento había comprado Edmodo pero, ya puestos a despreocuparnos de los datos de nuestros alumnos…

Va, pongamos que voy a preocuparme de las condiciones de servicio. Pues la alternativa lógica, muy parecida a Edmodo, con prácticamente las mismas funcionalidades y con algún extra que va muy bien para alumnado de ESO, existe la alternativa de Schoology. El aspecto de la página inicial, muy parecido por cierto al de muchas redes sociales, es muy cómodo y visualmente muy atractivo. No se ha de despreciar esta característica cuando se plantea el uso de una herramienta. A propósito, lo visual va unido a lo intuitivo de su uso (curva de aprendizaje más que suave). Una baza nada despreciable. Foros, tests, calendarios, lecciones y un largo etcétera de posibilidades. Además, en este caso, la política de privacidad (fuente) es de las menos lesivas para los datos de los alumnos. No lo he comentado anteriormente pero, tanto Edmodo como Schoology, a diferencia de Google Classroom que necesita el correo electrónico de Gmail, no necesitan ningún dato que identifique a los alumnos para registrarse. Algo que permite jugar con datos ofuscados que, nunca podrán ser asociados a ningún alumno. Otra cuestión es que si se usa en el centro, el código al ser público, permita que esas empresas analicen internamente qué evolución del aprendizaje de forma global hacen los alumnos de ese centro pero, datos privados de alumnos y/o padres…jamás.

Estoy hablando solo de alternativas GRATUITAS. Alternativas a Google Classroom que no tienen ningún tipo de coste para las familias ni para los centros educativos. Claro que se pueden comprar “extras” pero con las versiones gratuitas se puede gestionar el aula sin ningún tipo de problema.

Os he ofrecido tres alternativas a Google Classroom. Todas con mejores prestaciones y dos de ellas, infinitamente mejores a nivel técnico y funcional, con curva de aprendizaje muy rápida. Ergo no entendería que nadie, después de esto siguiera usando la alternativa que ofrece Google, porque no hay ninguna justificación lógica ni pedagógica que lo avale.

Además, para aquellos que intentarán justificar seguir usando Google Classroom porque les permite que solo tengan que depender de Google, les informo que esto de crear una dependencia única de una empresa privada es muy peligroso. Va, animaos ir más allá de vuestra necesidad orgásmica de usar Google y pensad en vuestros alumnos. Si no queréis pensar en sus datos, ya os he ofrecido también un par de alternativas muchísimo mejores. Así que, sinceramente, solo queda un motivo por el que seguir usando Google Classroom: el motivo ideológico. Y ese es un motivo contra el que poco puedo hacer.

Nadie puede obligaros a usar una determinada herramienta en vuestra aula. Así que incluso que por defecto vuestro centro tenga Google Apps, podéis resistiros a la "fuerza" de Google. Sí se puede. Sí se debe.

No me apetece volver a dejar en manos de Google y sus anuncios el mantenimiento del blog. Así que si os apetece colaborar en mantener el blog, ya sabéis…Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Me acabo de enterar que, por lo visto, China’s NetDragon, acaba de adquirir Edmodo por algo más de 100 millones de dólares (fuente). Una empresa China destinada fundamentalmente al sector de entretenimiento sigue queriéndose, como muchas, hacer un hueco en el mercado educativo. Bueno, además de poder incorporar millones de datos sensibles de alumnos de alrededor del globo a sus bases de datos para diseñar determinadas campañas. Todos sabemos que los datos son “poder” y más aún aquellos que, suministramos alegremente a determinadas plataformas.

Fuente: http://www.ticbeat.com

Reconozco que soy usuario de Edmodo. Me parece una de las mejores herramientas para la gestión de mi aula pero, hoy me preocupa qué va a suceder con los datos de mis alumnos que tengo registrados en la plataforma. Sé que no soy el único y, también que a más de uno de mis compañeros les va a importar entre poco y nada qué uso hacen las herramientas con los datos de sus alumnos pero, a mí me preocupa. Me preocupa esa venta de datos al por mayor porque, se ha de ser muy estúpido para no entender que con ese dinero, la empresa China lo que ha hecho ha sido comprar usuarios y datos. Nadie regala nada y, una aplicación no vale ese dinero. Lo que cuesta ese dinero son los datos que puedan obtenerse para usarlos en determinadas estrategias de gestión de los mismos, diseño de campañas o, incluso, influenciar en sus hábitos.

Tengo claro que cualquier alternativa a Edmodo, salvo el Moodle que nos proporciona la administración educativa, tiene la posibilidad de acabar vendiendo sus datos y cerrar el servicio de un día para otro (leed los terminos de servicio de Edmodo). Me preocupa que todo el trabajo que los docentes realizamos curso tras curso que, a veces subimos en un blog o, simplemente lo ponemos a disposición de los alumnos en determinados servicios, acabe desapareciendo de un día para otro porque la empresa cierra al no ser rentable o, como en este caso, se venda al mejor postor. También me da miedo qué pueden hacer con todos nuestros datos e informaciones. Ya no es solo una cuestión personal en la que, como personas adultas y supuestamente responsables, decidimos abrirnos una cuenta en tal o cual servicio. Me preocupa el tema para nuestros alumnos menores de edad. No hay ninguna herramienta que dé garantías de no cambiar las condiciones de uso en cualquier momento. Menos aún con la facilidad de deslocalización de las mismas, compra y venta en semanas o, simplemente, desaparición por falta de interés o ganancias de los creadores de la misma.

Lo de hoy me demuestra que empieza a ser hora que la administración educativa apueste por un sistema de gestión de aula integral, para ser usado en el aula de forma sencilla y que mantenga los datos de los alumnos en servidores seguros bajo la LOPD. No todo vale en educación y como docentes hemos de ir con mucho cuidado acerca de lo que hacemos. Más aún cuando usamos determinados servicios con nuestros alumnos. Éste es el caso de Edmodo, Google Classroom o cualquier otra herramienta/servicio de esos que tan de moda están últimamente. Quizás empieza a ser el momento de volver a métodos más tradicionales que, quizás no permiten ciertas cosas pero que, son mucho más éticos con nuestros alumnos y permiten que sus datos estén a salvo. Otra cuestión es que los docentes queramos usar un blog, tengamos una cuenta de Youtube para publicar vídeos o usemos herramientas/servicios para uso profesional mientras que los alumnos no estén obligados a ningún tipo de registro para su uso.

Otro día más en el que, de nuevo, se me obliga a replantear muchas cosas. Y entre ellas es qué vale más la pena… que no estén expuestos los datos de nuestros alumnos o que usen las herramientas más adecuadas. Sinceramente, creo que voy a optar por lo primero. Más que nada porque creo que mis alumnos no se merecen que nadie juegue con sus datos.

Estos últimos días son muchos los que me preguntan, o bien por las redes sociales en las que naufrago o por correo electrónico, el porqué de mi decisión de volver a retomar Edmodo para la gestión de mis clases tal y como dije en el artículo de hace un par de días en el que exponía mis estrategias para el nuevo curso. Creo que la decisión, más meditada de lo que parece, se debe a las pruebas que, en los últimos tiempos, he hecho con las tres plataformas que mejor se adaptaban a mi uso (Edmodo, Schoology y Google Classroom) y la necesidad de reformular completamente la idea de que los alumnos tuvieran un blog donde expusieran los trabajos que iban haciendo en abierto. No he renunciado a publicar en abierto qué se hace en mi aula, pero sí que he renunciado al trabajo que suponía, tanto para los chavales como para mí, que cada uno tuviera un blog que se fuera actualizando con cada uno de los trabajos que se iban realizando. El tiempo es finito y lo que había observado es que, como a los chavales les atraía el tema del blog, en ocasiones descuidaban otras asignaturas para publicar su entrada. No sólo eso. Al final era tanta la competitividad en hacerlo mejor que sus compañeros en algunos casos (no todos porque también os he de decir que también tenía los típicos pasotas, aunque menos de los esperados) que me daba la sensación que descuidaban lo importante para centrarse en la herramienta, dejar bonitos sus blogs y abandonar un poco el contenido. Quizás fuera una visión subjetiva pero eso ha sido uno de los motivos por abandonar el blog de alumno y centrarme en el blog de aula y un espacio de comunicación y trabajo como es la plataforma Edmodo.

Fuente: Facebook

Una vez expuesto el motivo de volver a una plataforma para la gestión de aula voy a exponer los motivos que me han llevado a retomar Edmodo. La última vez que usé una plataforma fue Schoology, después de haber usado anteriormente Edmodo, justificándolo bajo la premisa que se adaptaba mejor para alumnos de la ESO que Edmodo. Recordemos que estoy hablando del uso de Schoology para el curso 2013/14 y ya ha llovido bastante. Y sí, a pesar de haber llovido bastante, ha sido la primera consideración a tener en cuenta. Pero vayamos por pasos…

Tenía claro que para gestionar el aula tenía tres posibilidades (ya, sé que existe alguna plataforma más pero Moodle la descarto por fea -sí, he dicho fea y curva de aprendizaje demasiado compleja para los alumnos, además de ser vía móvil una de las plataformas menos evolucionadas que existen y, alguna otra también porque no le veía una evolución buena a nivel de mejoras en los últimos tiempos). Primero intenté ir a lo fácil… a Schoology. Iba a ver qué tal se adaptaba a los nuevos tiempos y las mejoras que habían implementado desde que la usé. Tristeza absoluta. Pequeños retoques, mejoras en aspectos que no me interesaban y, por desgracia, con la sensación de haberse enfocado mucho más al cliente corporativo (al que paga) que al usuario de la misma de forma gratuita. Lo entiendo. Es un modelo de negocio pero, sinceramente, creo que pagar por algo que debería poner de forma gratuita la administración y a un coste elevadísimo para un centro va a ser que no. Claro que podía haber usado la versión gratuita pero es exactamente igual que la de hace cuatro cursos. No, no me vale algo que haya evolucionado tan poco y vía móvil se me cuelgue cada dos por tres. A lo mejor ha sido mala suerte pero, sea por lo que sea, he acabado descartándola.

Así pues tocaba probar Classroom que, por lo visto, están implementando en muchos centros tal y como nos contaba Jaume en su blog. Vale, ha mejorado muchísimo en los últimos tiempos pero tiene un grave problema… está centrado exclusivamente en las aplicaciones que ofrece Google, no ofrece conexiones con servicios de terceros bien integradas y le faltan detalles académicos. Fantástico para un centro que haya decidido migrar su funcionamiento a Google Apps pero con muchas carencias a alguien que, como yo, va a usar la herramienta en un centro que no ha efectuado esa migración. Es el primer año que aterrizo y tocará presionar un poco pero dejad que me asiente. A día de hoy le faltan muchas cosas si no se integra en un modelo de centro vertebrado alrededor de las apps de Google y, tanto Jaume como los que lo usan en sus centros que me hablan de ello, me reconocen lo necesario que es trabajar en todo el centro de forma global con las herramientas de Google. Así pues, otro descarte.

Tocaba darle una oportunidad a Edmodo. Mi mujer lo sigue usando ininterrumpidamente lo últimos cursos y, por ello le pregunté qué tal le iba. Mentira, sé que le va bien pero, al igual que no hay dos docentes que funcionen igual en el aula, la misma herramienta puede ser visualizada de forma diferente. Nada, creación de una nueva cuenta con el correo que me creé hace un par de años cuando aterricé en mi último centro (no el de ahora que, por lo que estoy intuyendo, va para casi la jubilación) y grupo de prueba al canto. Funcionalidades mejoradas, aspecto mejorado, interacción con herramientas de terceros muy fluida (especialmente con las herramientas de Google). Fantástico a nivel de escritorio. Tocaba pues probar qué tal en la versión móvil. Y la verdad es que, tanto en tablet como en móvil, como herramienta está muy bien. Además me encanta que muestre las notificaciones pendientes, se integre con el calendario de Google y permita una comunicación fluida en la mensajería con alumnos y padres (he hecho la prueba con mi mujer… lo que tiene que soportar la pobre). En las pruebas, fantástico funcionamiento y versatilidad.

Un análisis muy rápido en la toma de decisiones del uso de Edmodo. Espero que os sirva pero entended que, como siempre digo, no se trata de ceñir vuestra manera de dar clase a la herramienta si no de buscar la mejor herramienta (o herramientas) que se adapte a vuestra manera de dar clase.

Sorprende ver la cantidad de personas que creen en la buena fe de determinadas compañías tecnológicas, eventos educativos o, simplemente, artículos que se publican en determinados medios vendiendo la metodología educativa que está de moda. Por lo visto hay personas que no se cuestionan los intereses que se crean tras esas aplicaciones que se usan alegremente y que nos venden como gratuitas o, el simple hecho de ver como determinadas metodologías se usan como banderín de enganche para conseguir clientes -que no alumnos- en determinados centros educativos. Lamentablemente para ellos debo recordar una vez más que NADIE regala soluciones educativas. Ni tampoco todos esos docentes que, supuestamente de forma altruista, se dedican a compartir en su blog sus reflexiones, apuntes o materiales. Siempre hay su parte mercantilista en algunos de ellos. No es malo, pero conviene tenerlo claro.

Fuente: ShutterStock

¿A qué viene la reflexión anterior? Pues al caso de Edmodo que, por lo visto, después del robo masivo de cuentas de la plataforma que sufrió hace bien poco (77 millones de cuentas hackeadas debería llevar a reflexionar acerca de la seguridad de nuestros datos y los de nuestros alumnos en determinadas plataformas). En este caso, las posibilidades de uso fraudulento de las mismas puede comprometer, tanto el mecanismo de evaluación si no existe copia alojada en otros medios y, por qué no decirlo, tiene amplísimas posibilidades de convertirse en un hackeo piramidal al ser muchos los usuarios que, por desgracia, siguen repitiendo la misma contraseña para todos los servicios que usan. Algo que demuestra que, por mucho que se use una determinada herramienta educativa, son demasiados los que carecen de una mínima competencia digital porque, seamos sinceros, ¿es más competente el que es capaz de usar una determinada herramienta o quién es capaz de usarla y gestionarla con seguridad? Más aún si estamos tratando con datos e informaciones de menores.

Pero, lo importante no ha sido el hackeo de las cuentas. Lo importante ha sido que, gracias a ese hackeo se ha empezado a hablar de las prácticas que usaba Edmodo con las cuentas de los alumnos y docentes que estaban registrados en la misma. Prácticas que incluyen las posibilidades de ceder datos a terceros para que se usen con el fin de mostrarnos determinada publicidad relevante. Algo que va en contra de la lógica en el uso de una herramienta educativa. Ya, muchos usamos cuentas de Google o Facebook para grupos de alumnos que nos bombardea con publicidad relacionada con nuestros hábitos de navegación pero… que una aplicación donde se guardan registros tan importantes como son la evolución del aprendizaje de nuestros alumnos, sus hábitos de asistencia e, incluso, los períodos en los que están conectados a dicho servicio, da mucho miedo. Muchísimo. Más aún cuando las posibilidades de esos datos son cuasi infinitas.

Uno es que se pone a pensar en los intereses que subyacen tras las prácticas educativas y/o los servicios que nacen a partir de ellas…

Por cierto, si alguno quiera saber si su cuenta de Edmodo u otros servicios ha estado comprometida, lo puede hacer desde aquí. Muchas gracias Miguel por el enlace.

Hacía bastante tiempo que, por determinados motivos, no escribía ningún artículo relacionado con herramientas educativas pero, el otro día alguien me llamó (sí, por desgracia doy mi teléfono a cualquiera) para preguntarme acerca de alternativas para gestionar su aula online. Después de un rato, más largo de habitual, con las ondas nocivas para algunos demasiado cerca del cerebro, voy a intentar compartir con vosotros el contenido de la conversación e intentar exponer, las que a mí entender, pueden ser, a día de hoy, las alternativas gratuitas más interesantes para gestionar nuestra aula online.

En primer lugar, por las múltiples mejoras que ha experimentado en los últimos tiempos y que, hace tiempo había descartado para Secundaria, aunque a día de hoy me retracto y me atrevo a afirmar que es la mejor decisión (por la curva de aprendizaje sencilla y, cómo no, por lo que engancha a los alumnos su uso) es la de optar por Edmodo. Sí, creo que Edmodo se ha convertido a mediados de noviembre en el mejor todo en uno para gestionar un aula sin complicarnos la vida y cubrir nuestras necesidades como docentes. Facilidad de registro, posibilidad de hacer registros masivos de los alumnos, envío de materiales -en formato texto, imagen o vídeo- o tareas, app rápida para el dispositivo móvil que se actualiza continuamente y, por si fuera poco, con una gran cantidad de aplicaciones de terceros (Google Drive, editores de imágenes, creadores de mapas conceptuales, etc.) que pueden ser integradas en el propio entorno.

La segunda opción, más interesante para Secundaria que para Primaria, sería el uso de Schoology. Fue una decisión que tomé hace un par de cursos, pasar de Edmodo a Schoology por considerar que Edmodo se había quedado muy pobre en cuanto a funciones (sí, hace un par de años, no sé la razón de que hubo un momento en que la app de Edmodo fallaba más que una escopeta de feria y no recibía actualizaciones que, para mí resultaban imprescindibles -especialmente en el tema de integrar un blog, algo que no ha solucionado ni Edmodo ni ha acabado de diseñar bien Schoology-). Es otra buena opción que, este último año está haciendo lo contrario por lo que me quedé con la alternativa: adolecer de una falta de mejoras. Y ya si hablamos de la app… se cuelga demasiado para aquellos que usen el móvil para gestionarlo todo. Como he dicho antes, se ha quedado, tanto a nivel visual como de herramientas disponibles, muy pobre en los últimos tiempos.

La tercera opción, aunque, por desgracia significa ir a morir al ecosistema de Google Apps, es el uso de Google Classroom. ¿Problemas? La excesiva dependencia de Google y las limitaciones que, por desgracia, tiene la imposibilidad de integrar herramientas de terceros. Sí, se supone que Google lo tiene todo pero, ya más de un año después de empezar a ser usado por algunos docentes en sus aulas, sigue adoleciendo de errores de principiante. Pequeños detalles que hacen que algo tan potente como un entorno virtual de aprendizaje formado por Google Drive, Hangouts y Youtube entre otros gigantes siga dando la sensación de ser un entorno formado “a pedazos”. Si alguien lo usa ya sabe qué quiero decir. Herramientas muy potentes que no se han integrado nada bien. Eso sí, como punto positivo, la posibilidad de establecer videoconferencias de una manera muy sencilla entre la comunidad educativa. Pero, ¿hay suficiente con lo anterior? Porque, a mí, personalmente me ha defraudado mucho que no me aporte ningún tipo de mejora respecto a usar determinadas herramientas por separado.

Y, finalmente, para mí el gran fiasco de los entornos de aprendizaje: Moodle. Sí, Moodle es libre y gratuito, dos cosas fantásticas para ser usadas en el ámbito educativo. Por tanto, ¿cuál es el problema? Pues que da la sensación que cada versión se acaba complicando su uso. Aparecen decenas de pequeñas novedades interesantes que, por desgracia, tienen la manía de ser demasiado complicadas de implementar. No tiene sentido que una herramienta educativa se convierta en el objetivo básico de la enseñanza y, a veces, con Moodle te da la sensación que debes dedicar demasiadas horas a formarte en la herramienta para sacarle el jugo que necesitas. Porque, un entorno de aula es mucho más que ir colgando materiales (algo muy fácil en Moodle, como en las otras alternativas) pero que, por desgracia, no acaba de gustar a los alumnos. He visto entornos en Moodle fantásticos pero, hablando con los administradores de los mismos, me han comentado que la dificultad de gestión de los mismos les implica dedicarse muchísimas horas para que tengan ese aspecto. No, lo siento, yo no voy a recomendar, a pesar de que sea el entorno usado por la mayoría de administraciones educativas y que ponen a disposición de sus docentes, una herramienta que para hacerla bonita y útil se deben dedicar más horas de la necesaria. Eso sí, antes de optar por una aplicación de pago… siempre voy a preferir el uso de Moodle 🙂 Por cierto, lo de trabajar con Moodle desde el móvil… ciencia ficción.

Un breve esbozo de la conversación mantenida acerca de cuáles son, dentro de mis planteamientos, mis opciones a la hora de elegir un entorno virtual de aprendizaje para ser usado con nuestros alumnos.