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La verdad es que cuando uno ve la manera de gestionar ciertas cuestiones, se entiende la necesidad de culpabilizar al profesorado de todos los problemas del sistema educativo, no sea que a alguien se le ocurra rascar un poco y descubrir que, tras esa mediatización de la culpabilidad, resulte que sea debida a la incompetencia de quienes gestionan ese servicio. No es extraño escuchar, de forma repetida e insistente, que el profesorado no quiere formarse. Que lo único que quieren es sobrevivir al día a día esperando que lleguen vacaciones. Que, lo único que hacen sea dar clase con desgana porque, para algo, son funcionarios públicos en cualquiera de sus fórmulas (sea como funcionario de carrera, interino o sustituto). Y sí, me estoy refiriendo específicamente a la educación pública porque, todos sabemos que cuando hablamos de la educación privada, sus docentes están a otro nivel, no paran de formarse y, por qué no decirlo, no les importa trabajar muchísima más horas que las que marca su contrato (incluyendo festivos) porque su amor por el trabajo está fuera de toda duda. Lo privado funciona. El docente que está en la privada se forma mientras que en la pública, simplemente para cubrir el expediente y conseguir los tan ansiados sexenios. Bueno, ese complemento a nivel económico que te sube el sueldo -si no te lo baja al subir de tramo del IRPF- cada seis años si has hecho esos cursos de formación que te piden.

Fuente: https://www.crhoy.com

Lamentablemente hay algo que no me cuadra, con datos en la mano, de lo anterior. Se legisla para implantar un proyecto plurilingüe en mi Comunidad y se dice que va a ofrecerse formación para que todos los docentes tengan habilidad competencial en el uso de inglés en el aula. Ya, sé que es una auténtica barbaridad lo de dar Geografía, Física, Matemáticas o cualquier otra asignatura en una lengua extranjera pero, por desgracia, las ideas absurdas se extienden con demasiada facilidad. Y, por ello, lo lógico es plantear un modelo formativo que permita que todos los docentes que lo quieran puedan formarse. Y, como el profesorado de la pública no quiere formarse, pues seguro que tenemos un montón de vacantes…

Pues va a ser que yo, al igual que unos treinta y pico mil de mi compañeros docentes nos apuntamos, en su momento, a la posibilidad de realizar dichos cursos de formación. Y, al igual que veintimuchos miles de ellos he recibido el siguiente correo en el día de hoy.

Benvolguda professora,
Benvolgut professor,

El dia 1 de setembre de 2017 comença a implementar-se el Decret 9/2017, de 27 de gener, del Consell, pel qual s’estableix el model lingüístic educatiu valencià.

De conformitat amb l’article 36 del Decret, és competència d’aquesta Conselleria proporcionar formació al professorat per a garantir el desplegament complet del programa d’educació plurilingüe i intercultural que regula el Decret.

A pesar de la vostra sol·licitud de participar en l’acció formativa a través de les escoles oficials d’idiomes del Pla Integral d’Aprenentatge de Llengües per a Professorat, la vostra petició NO ha sigut seleccionada per a fer la prova de nivell. Això sí, atés que el Pla compta amb altres accions formatives, us mantindrem informats per tal que pugueu participar-hi quan es posen en marxa.

Cordialment,
Direcció General de Política Lingüística i Gestió del Multilingüisme
Conselleria d’Educació, Investigació, Cultura i Esport
Generalitat Valenciana

Claro que sí. Mi petición NO ha sido seleccionada. Lo mismo que lleva sucediendo desde que estoy trabajando para la Conselleria de Educación valenciana desde que estoy trabajando en algún centro que depende de ella. Tercer intento de formarme este curso (y unos cuantos en cursos previos) y ninguna opción de hacerlo de forma gratuita para mi mejora profesional. Algo que choca mucho con el discurso de la administración educativa acerca de su amplísima oferta formativa y, por qué no decirlo, con la percepción social de que los docentes de la pública no queremos formarnos. Pues va a ser que NO. Va a ser que el problema, más allá de que la oferta formativa está deficientemente diseñada, con cursos de formación que son una auténtica bazofia (entre los que un porcentaje no superior al 10% valen la pena) y, con unos gestores de la misma que no dan más de sí, nos encontramos con lo siguiente. Sí, un bonito plan. Una bonita manera de vender a los padres que sus hijos dominarán inglés (no, no me hagáis reír) y, al final, tan sólo otra noticia más que se ha vendido a los medios para demostrar lo buenos que son en mi Conselleria.

Por cierto, ya tarda en salir alguien que diga que el profesorado de la pública no quiere formarse porque, al final, seguro que se consigue retorcer el asunto hasta que se produzca lo anterior. Va… que ya tardáis.

No, no estoy en ningún momento atacando al profesorado que no trabaja en la pública. Cuando los menciono en el post es, simplemente, por exponer la visión externa que se tiene sobre ellos.

Reconozco que, en demasiadas ocasiones, nos centramos en la actuación del docente dentro del aula para delimitar las acciones de éxito o fracaso educativo. Asumimos que, la mayor parte de la responsabilidad, recae directamente sobre el profesional que imparte cada una de las materias del currículum. A veces también se echa las culpas a los padres y, como no, a situaciones externas al propio sistema educativo. El problema es que lo anterior requiere de un gran aporte económico para cambiar. Y sí, todos sabemos que, a día de hoy, pedir un euro más para Educación, cuesta mucho de aceptar por parte de muchos.

Fuente: http://www.seminariointernacional.com.mx
Fuente: http://www.seminariointernacional.com.mx

Por suerte hay algunas actuaciones que podrían hacerse a coste muy reducido. Ni tan sólo sería, en muchos casos, aumentar la cantidad destinada a la partida educativa. Porque, sabéis qué, hay muchas cosas que no se hacen porque no hay interés (incluso podríamos llamarlo desidia) en llevarse a cabo.

Infraestructuras ¿Quién no se harta de escuchar el discurso de la necesidad de construir más centros educativos públicos? ¿Quién no se plantea la necesidad de disponer de oferta pública para poder escolarizar a todos los alumnos que se ven obligados a marchar a otra tipología de centros para poder estar cerca de su domicilio? ¿Por qué no nos planteamos un doble turno en los centros educativos? Al menos, en los de Secundaria (aunque también podrían usarse los colegios como centros para formaciones puntuales una vez acabado el horario lectivo de los niños). ¿Por qué no plantearse una ESO de mañana y un Bachillerato/FP de tarde? ¿No facilitaríamos el aprovechamiento de espacios? ¿No ahorraríamos en cuanto a infraestructuras y mantenimiento? No es lo mismo la creación y el mantenimiento de un nuevo centro que exprimir uno que ya tenemos para habilitarlo para ese doble uso.

Los cursos por edades. Si asumimos la personalización del aprendizaje, ¿por qué nos empeñamos en situar a los alumnos por edades? ¿No sería mejor ofrecer alternativas para que, a nivel de aprendizaje, cada alumno pudiera reforzar sus déficits y ampliar sus fortalezas? ¿Por qué no eliminar los cursos y plantearnos la necesidad de asumir unas consecuencias para certificar etapas educativas? ¿Por qué no permitir una flexibilidad en lo anterior? ¿Es realmente necesario que un alumno tarde cuatro años en sacarse la ESO? Habrá algunos que necesitarán más y otros que necesitarían menos. Y esto sale muy barato. Es simplemente reorganizar la materia-curso por materia-competencia a adquirir.

Los horarios escolares. ¿Realmente son necesarias seis horas lectivas para todos los alumnos tengan la edad que tengan? ¿Realmente debemos plantearnos seguir manteniendo horarios irracionales? ¿Por qué no avanzar en potenciar actividades fuera del centro -potenciándolas e, incluso, subvencionándolas económicamente- en lugar de mantener un aprendizaje tan reglado? ¿Por qué no pensar en los picos de rendimiento y en la desconexión que supone el excesivo cansancio?

La tecnología educativa. ¿Realmente no podemos aprovechar la tecnología que ya tenemos? ¿Por qué cada dos por tres cambiamos de máquina en los centros educativos? Hay sistemas operativos que consumen pocos recursos y nos permiten realizar las tareas educativas más que aceptablemente. Por tanto, ¿por qué esa manía de lo último? Por cierto, con el ahorro en tecnología a nivel de cacharros y programas podríamos invertir en conectividad. Uno de los grandes hándicaps de muchos centros educativos.

Los comedores. Gestionar los comedores de forma global permitiría un ahorro económico considerable. ¿Por qué tenemos que ir jugando a las empresas privadas cuando una buena gestión pública de los mismos permitiría ahorrar?

Sólo cinco cuestiones en las que podríamos ahorrar una gran cantidad de dinero mejorando, a mi entender, la calidad educativa que damos a nuestros alumnos. No todo es dinero. A veces conviene pensar un poco y empezar a gestionar los servicios públicos correctamente.

En un país donde más de un tercio de sus alumnos estudian en centros concertados (de gestión privada subvencionada con dinero público) o privados no tiene sentido hablar de que son una minoría los que optan a ese tipo de centros. Uno de cada tres padres con hijos en edad escolar eligen alejarse de la red pública para estudiar en centros educativos. Por tanto, con los datos en la mano, dos millones y medio de alumnos (léase cinco millones de votantes por extrapolar ese valor a sus padres), eligen centros de gestión privada para realizar su aprendizaje.

Hay dos motivos básicos para dicha elección: la cercanía a su domicilio (no olvidemos que los centros concertados y privados se montan en lugares donde hay una gran masa de población) y la inexistencia de padres de clase social baja en los mismos (las cuotas “voluntarias” en los concertados y los precios de la privada hacen ese filtro). O sea que la escuela privada existe por oferta geográfica y filtros clasistas (por mucho que haya contadas excepciones que siempre nos recuerdan algunos defensores de ese modelo).

Mantener un modelo donde exista un tercer modelo (centros concertados) es pervertir la idea de servicio público. Un servicio público, por cierto, que cada vez también pervierten más los propios docentes de la pública y los políticos que la gestionan mediante actuaciones que tienen muy poco de defensa de lo anterior, entre las que se destacarían las siguientes:

  • Padres, docentes de la pública, que envían a sus hijos a la concertada. Una situación, por cierto, cada vez más habitual (especialmente en localidades donde exista esa opción). Incluso puedo contar la anécdota (que deja de serlo por su cuotidianidad) de una directora de un centro público que enviaba a sus hijos a la concertada. Eso sí, después esos mismos que lo hacen enfundados en sus casacas verdes.
  • Políticos que gestionan la Educación apostando descaradamente por la concertada y privada. Salvo honrosas excepciones, la mayoría de políticos que gestionan el ámbito educativo han estudiado o llevan a sus hijos a centros concertados o privados. Algo que también hace ese nuevo Jefe de Estado que hemos cambiado hace poco.
  • Docentes de la pública (funcionarios) que eligen una mutua privada para su asistencia sanitaria. Y no son pocos, según los datos de MUFACE más de un 80%.
  • Docentes de la pública que pervierten los criterios de mérito para, mediante el dedo del director de turno (en las Comunidades en que lo anterior está avalado) estar cerca de su casa. En Cataluña en estas últimas adjudicaciones, más del 90% de las plazas adjudicadas se han dado a dedo (solicitadas por los docentes y ratificadas por los directores de los centros educativos)., etc.

Por tanto, se hace muy difícil hablar de Educación pública de calidad cuando ni los propios trabajadores de la misma creen en ella. Lo público se ha pervertido hasta ser considerado un tema puramente asistencial. Lo asistencial, por bueno que sea, sólo cubre un objetivo… el paliar problemas puntuales.

Los servicios públicos en un país donde lo que prima es el arribismo, el poder pagar en negro, la política de arruinar al de al lado para poder enriquecerse, el odio a aquellos que destacan, el racismo (más bien clasismo) nada encubierto, la telebasura, el dar dinero público a empresas privadas, la doblez e, incluso, el venderse por menos de un plato de lentejas es normal que estén cada vez más destrozados. Por tanto, al próximo que me hable de la calidad de la Educación pública me lo como con patatas. Eso sí, aceptaré como animal de compañía a pulpo, considerando al anterior como a aquellos docentes y familias que aún intentan salvar de la total destrucción a un sistema moribundo.

Cuando dentro de unos años no existan servicios públicos, se haya privatizado todo el sistema educativo y sea sólo gestionado por el ánimo de lucro que nadie se queje. Aún menos aquellos que, ya justos de presupuesto y por diferentes motivos, elijan optar por aquellas alternativas que van ahondando en dicha privatización nada encubierta.

La Educación pública existe aunque cada vez sea más marginal. La calidad se reduce a hacer lo posible con muchos enemigos dentro y gran profesionalidad de algunos. Pedir peras al olmo en la situación actual es harto difícil. Más aún cuando los bobos de siempre se dedican a seguir haciendo el bobo mirando a un corto plazo demasiado habitual. ¿Qué podemos esperar de un país donde el timo de las preferentes y la compra de viviendas de cientos de miles de euros y del coche era una práctica tan extendida y satisfactoria para los que lo hacían? Comprar duros a cuatro pesetas. Y aquí son muchos los que lo han comprado (y que siguen queriéndolo comprar).

papa_noel_ne
Fuente: http://www.nocturnar.com

Por mucho que nos empeñemos Papá Noel NO existe pero demasiados aún no saben leer…