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Debo confesar que fui uno de los sufridores de otro debate falto de ideas, con algunos momentos de descalificación personal y que, cada vez que echabas un vistazo a Twitter, te preguntabas qué debate estaban viendo algunos debido a sus eufóricas percepciones acerca de “su” partido. Sí, en esto de la política hay personas que, por desgracia, no acaban de quitarse las siglas de la cabeza y opinan obviando las barbaridades e inexactitudes que sueltan los suyos y flagelando a aquellos que, por el simple hecho de pertenecer a otro partido político, expresan otro tipo de sandeces similares -que pueden, en algunos casos, no ser tan lamentables como las que ha soltado su candidato-. Bueno, pero vayamos a lo que nos interesa y no a juzgar realidades paralelas que algunos se empeñan en convertir en verdades absolutas. Vayamos a opinar, como buenos opinólogos con algo de conocimiento del tema, acerca de una de las cosas que más me sorprendió del debate. Sí, me estoy refiriendo a una de las escasísimas intervenciones acerca de temas educativos, en la que Albert Rivera, candidato de Ciudadanos, habló de la necesidad de introducir el inglés como lengua vehicular del aprendizaje. Sí, voy a repetirlo por si alguno sigue sin darle crédito… se afirmó que si se llegaba a la Moncloa se usaría el inglés como lengua vehicular en el sistema educativo.

Fuente: Facebook
Fuente: Facebook

Tuve que pellizcarme en varias ocasiones para recordar qué debate estaba viendo y qué país se pretendía gobernar en el mismo. Estupefacción no, lo siguiente. ¿Se dijo realmente lo anterior? ¿Realmente ese señor tiene claro en qué consiste ser lengua vehicular de aprendizaje? Por si no queda claro, lengua vehicular es aquella lengua que se usa para impartir materias no lingüísticas y sobre la que giran la mayoría de explicaciones teóricas. Varios modelos en función de las Comunidades -en función de si disponen o no de lengua cooficial y el valor que dan a la misma- pero siempre, salvo el bilingüismo implantado de forma ininteligible en Madrid, impartiendo las asignaturas en las lenguas oficiales de nuestro país.

No, no fue un error. Por lo visto ya se había pronunciado su partido sobre el tema (véanse declaraciones realizadas en Mallorca) donde se dice textualmente que quiere “que el inglés sea lengua vehicular en toda España”.

¿Alguien se imagina que los franceses decidieran no usar el francés como lengua vehicular del aprendizaje y se pasaran al inglés? ¿Os imagináis qué pasaría en Alemania si a alguien se le ocurre desterrar el alemán de las aulas para impartir las asignaturas en una lengua que no les es propia como pueda ser el inglés? Sinceramente, con todo el sentido común del mundo, optarían por coger dicha propuesta y enterrarla bajo toneladas de cemento. Y, por cierto, a quien la propusiera, lo mínimo sería proceder a su exilio a alguna de esas ex colonias penales inglesas que, por suerte, ahora se han vuelto maravillosos paraísos. Al menos para que se sienta un ciudadano más porque decir lo anterior, más allá de menospreciar la cultura de un país, significa plantear algo tan aberrante que cualquiera, si no se deja influir porque lo ha dicho alguien de su partido, debería plantear la necesidad de tomar medidas. Porque afirmar lo anterior es algo muy serio. Porque, por lo visto, hablar de cuestiones educativas se ha convertido para demasiados en un soltar ideas, a cual más absurda, para que algunos las compren. Y, sinceramente, que alguien pueda comprar que la solución para la educación en nuestro país pasa por dar todas las asignaturas en inglés y relegar al castellano, catalán, gallego o vasco a lenguas extranjeras es algo realmente [permito que pongáis lo que os parece porque me he quedado sin calificativos].

Va, vamos a rizar el rizo y jugar a las potencias económicas… ya que estamos proponiendo cosas como las anteriores, ¿por qué no plantear que la lengua vehicular del aprendizaje sea el mandarín o el alemán porque, a la vista de la cantidad de emigrantes que se van de nuestro país para trabajar en Alemania o a los mil millones de personas que tienen el mandarín como lengua vehicular, sería una idea que iría en la senda de la propuesta? Por cierto, ¿a nadie de la RAE, de las diferentes academias lingüísticas de las lenguas cooficiales o a las personas del mundo cultural se le ocurre firmar un manifiesto contra este tipo de propuestas? Porque, sinceramente, son mucho más aberrantes -sin negar su aberración- que el IVA cultural aunque, por desgracia, a los únicos que perjudican es a los pobres chavales que se ven sometidos a una amplia gama de experimentos por parte de quienes gobiernan o pretenden hacerlo.

Esperpéntico no, lo siguiente 🙁