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Debo reconocer que hoy ando muy falto de inspiración. Ya sé que algunos, para no tener que escribir acerca de mis temas que tengo guardados en la recámara (el fornicio del cocodrilo, del extinto mamut o del ornitorrinco) me habéis propuesto por Twitter varios temas. De verdad que os lo agradezco pero, a día de hoy estoy fundido. Tengo demasiados frentes abiertos que, por culpa de una mala gestión de mi tiempo y creencia en mis capacidades para abarcar ciertas cosas, hacen que no esté gestionando ciertas cuestiones tal y como serían de recibo.

Fuente: Pixabay

Ya sé que podría hablar de los cursos de la Comunidad de Madrid, destinados a que los docentes “crean en el orden social” o de la insistencia, en algunos medios, en considerar que el profesorado, al ser unos vagos, no quieren incorporarse en su lugar de trabajo. Ya no entro en aquellas cuentas de Twitter en las que, un día sí y al otro también, tratan al profesorado de todo. Hay campañas de desprestigio muy bien orquestadas para, curiosamente, seguir atacando a un colectivo que, cuando acabe esto, va a recibir como regalo por, en su inmensa mayoría, dedicarle un porrón de horas a su profesión, un descuento salarial importante. Más aún si son docentes de la pública porque, al final, siempre es mejor atacar a los que se encargan del servicio público que a los que trabajan, con todas las presiones imaginables, en centros “creados para ganar pasta o educar ideológicamente”.

También podría haber hablado en este post del papel de los sindicatos en este confinamiento, del funcionamiento de los servicios de gestión TIC de las administraciones educativas (que, por cierto, en todas las administraciones se están dejando la piel) o, simplemente, de algo que sé el trabajo que hay detrás, como ha sido la creación por técnicos de mi Conselleria de una app para la gestión de la comunicación con las familias que permite ser descargadas desde cualquier teléfono con Android. Aquí hay muchos dejándose la piel, tanto dentro como fuera del aula (aunque ahora todos estemos fuera). Eso sí, también sabemos que hay algunos que ni están ni se les espera. De todo hay en la viña de Gandalf.

Ya veis que no tengo ni para un mísero post. Tampoco me motiva hablar de los que participan en los webinars del “odiador” grupo PRISA en su SantillanaLab, ni hacerlo de cómo creo que deberían hacerse las cosas post COVID-19. No tengo ningún poder para cambiar nada y, simplemente, soy un docente con blog y cuenta de Twitter donde, al final, lo único que hago es escribir de la misma forma que lo haría en una moleskine. Digo moleskine porque, para escribir, es para lo único que soy pijo (me encantan los bolis BIC y dejar anotaciones por todas partes).

Muchas gracias a todos los que me habéis facilitado ideas pero ya veis que, a diferencia de otros que sí que saben mucho de todo, encuestan a todo el mundo de nada y se permiten, dentro de sus habilidades, sentirse emocionados con lo importantes que son, en mi caso soy un simple docente, actualmente en barbecho, que está excesivamente cansado. Y preocupado por no llegar a todo lo que tiene que hacer hoy.

Cuando era más joven me acuerdo de dejar siempre el último bar pidiendo la penúltima copa, despidiéndome dando el penúltimo beso o, simplemente, hablando de la penúltima experiencia cuando hacía algún tipo de actividad. Lo mismo me sucede hoy. Me apetece escribir mi “penúltimo” post. Siempre el penúltimo porque, al final, cuando hay último no hay marcha atrás. Bueno, normalmente, no hay marcha atrás porque todos conocemos a aquellos que, después de despedirse de su última gira musical, escribir su último libro o actuar en su última película, vuelven al mundo del espectáculo por motivos personales/profesionales/económicos.

Fuente: ShutterStock

Me sabe mal en este post no disculparme por considerar el discurso de algunos gurús como algo especialmente vacío de contenido. También me sabe mal no reconocer el trabajo que han tenido algunos “negros” de una determinada asociación que se publicita como mecenas para redactar determinados libros neutros para un determinado autor. Ya si eso me podría poner estupendo para elevar al altar de la literatura esos libros o, incluso, el que perpetré hace un tiempo y que, si la situación tercia, perpetraré en un futuro.

Tampoco me sale el disculparme de los flippados que venden metodologías maravillosas, hablan de profesaurios o, simplemente, me insultan en privado (o en esas conversaciones personales con sus acólitos). Añado al combo a los personajes que pertenecen a determinadas asociaciones que no se mojan ni se espera que lo hagan. Eso sí, medrando dando cursos de formación con dinero público o, simplemente, haciendo la genuflexión para lamer las partes del político que los ha colocado ahí. Y son variocolores. Saltan de flor en flor según interés. Es lo que tiene ser un vividor de la educación.

Lo de las organizaciones que pretenden adueñarse del pastel también es algo paradigmático. Ya si eso mencionar a aquellos que se dedican a censurar a determinados autores porque tengan una opinión crítica con ciertos asuntos. Lo de la libertad de expresión, lógicamente, no entra en su modelo de negocio. C’est la vie.

Podría entrar en el ámbito universitario en el tema de aquellos docentes que, hasta montarse un tribunal a su medida, no consiguen la tan ansiada plaza. Lo raro que es ver cómo tu primer compañero de Departamento que te escondía los libros de bachillerato para prepararse las opos las aprobara al año siguiente de ser pillado copiando. Ya si eso nos ponemos estupendos comentando aquellos casos de auténticos cafres.

No sé por qué me dejo a determinadas Fundaciones e instituciones económicas que acceden a los datos de los alumnos. Del interés por ser certificado por una multinacional que mola o, simplemente, al hecho de que para dar formación en determinados lugares tienes que “ser amigo de” o “silente en cuanto a”. Ya lo dicen, en el callar y el gimoteo en la oscuridad, va el premio. Más aún si a uno le gusta ser sodomizado con el fin de poder llegar a ser el sodomizador. Creo que se me entiende bastante bien.

Ya si queréis hablamos de todos esos que se van en horario laboral a macroprostíbulos educativos como SIMO, pringan a sus compañeros con las guardias que les tocan hacer o, simplemente, de los que se pasan el día buscando su momento de gloria mediática. Pero, sabéis qué, al ser el “penúltimo” post, me parece que ya vale de escribir acerca de lo de siempre.

No se os puede dejar solos en el mundillo de pandereta educativa que pretenden algunos o, simplemente, en los mundos de Yupi en los que para algunos se convierte algo tan importante como es la educación. Además, a pesar de lo anterior, hay docentes (la mayoría) y personas relacionadas con la educación muy majos en la realidad y en las redes.

A por más “penúltimos” posts. O eso espero 😉

Fuente: https://xarxatic.com/razones-para-no-usar-tabletas-en-educacion/
Fuente: https://xarxatic.com/razones-para-no-usar-tabletas-en-educacion/

Es cerrar el año y empezar a aparecer resúmenes en la blogosfera acerca de artículos más leídos, mejores herramientas, vídeos más vistos e, incluso, libros más vendidos a lo largo del año. Sí, incluso se habla de libros porque, supuestamente, es algo que algunos aún leen 🙂 Como la inspiración en estas fechas está en horas bajas y las ganas de descanso son considerables, voy a hacer un breve resumen, basándonos en los 13 posts más populares (¡quién dijo superstición!) de este año en el blog. Un artículo, como el resto, totalmente prescindible ya que, por desgracia, no aporta nada nuevo y, simplemente, se trata de unas líneas para exponer esos artículos que, por orden de lecturas, se van a incorporar a continuación.

Va, dejémonos de parrafadas y, sin alargarlo más, vamos a ello…

  • Muerte de un compañero. Un artículo que nunca me hubiera gustado escribir acerca del apuñalamiento de un compañero, Abel Martínez, por parte de un alumno. Una desgracia puntual que espero que nunca se repita pero, de la que conviene siempre recordar el nombre y apellidos de aquel que murió mientras estaba trabajando.
  • El cuaderno del profesor, un gasto innecesario. Artículo del 2011 pero, curiosamente, uno de los más consultados a lo largo del año 2015. Sí, tristemente, cada inicio de curso reparten esos maravillosos cuadernos del profesor que, más allá de ahondar en el cambio climático, podrían ser sustituidos fácilmente por aplicaciones o herramientas gratuitas. Y no sólo por una.
  • Criterios para evaluar profesionalmente a los docentes. Otro de esos artículos para los que parece que no pasa el tiempo. Escrito hace tres años, ofrece una sistematización de los aspectos posibles a incorporar en una futura evaluación docente. Eso sí, como ya sabéis, en el tema de evaluación docente hay mucho que hablar y muchos matices que tratar.
  • ¿Quién prepara a los futuros maestros? ¿Alguien ve lógico que la mayoría de los que preparan a los futuros maestros nunca hayan ejercido como tales? Yo, no.
  • ¿Quién está tras el libro blanco de la función docente? Sí, resulta interesante saber qué intereses pueden existir tras la propuesta para fiscalizar a los docentes. Nada es tan claro como parece y, a veces, hay sorpresas tras algunas decisiones/intenciones educativas.
  • La cita de documentos electrónicos (webs, correos electrónicos, Twitter, etc.). Un post destinado a servir de guía a aquellos que, igual que me pasó a mí en su momento, tengan problemas a la hora de hacer una cita académica de alguno de esos nuevos medios de comunicación.
  • El maestro “más mediático” abandona el aula. El maestro más mediatizado y, últimamente más prolífico a nivel de eventos en los que participa, no se ha incorporado este curso a las aulas. Llega un momento en que uno no sabe qué es lo que está fallando en el sistema educativo y, aún menos en la manera de establecer el éxito profesional de un docente. ¿Es abandonar el aula la solución para mejorar la educación? Una pregunta abierta que, por desgracia, sigue siendo muy difícil de contestar por los grises que conlleva la respuesta.
  • Y si todos los libros de texto para un alumno costaran 25 euros… No es tan difícil ni tan caro abaratar el coste de ese material. Lo ideal sería desterrarlos de las aulas por la perversión a la que ha llevado su uso pero, si algunos aún tienen ganas de utilizarlos, ¿por qué no hacerlo a bajo coste y que no suponga ahondar en el despropósito económico que supone para muchos padres la vuelta de sus hijos a las aulas?
  • Causas de la mala implementación de las TIC en las aulas. Otro post de esos antiguos que, por determinados motivos, siguen siendo de los más leídos. Si a día de hoy, más de una década después de la irrupción de la tecnología en el aula, seguimos manteniendo los mismos errores en su implementación es que, quizás, hay algo que se está haciendo muy mal.
  • Se regalan títulos universitarios. Hay algunas universidades de gestión privada -y algunas, últimamente, de públicas- que usan como reclamo la facilidad para obtener un título universitario. Quizás es que el concepto de los estudios universitarios están derivando hacia la pura certificación. Quizás es que, como bien sabemos los que conocemos un poco el chiringuito, la educación es un negocio que cada vez mueve más dinero. Y, por desgracia, así nos va.
  • Proyectores en las aulas. Usos, limitaciones y recomendaciones. Los proyectores se han convertido en una herramienta muy habitual en los centros educativos. Curiosamente su uso también lleva aparejado, en muchos casos, algunas prácticas que deberían corregirse. En este artículo, escrito hace tres años, se habla de algunas de ellas.
  • Herramientas para crear un e-portfolio. Qué mayores nos hacemos y cómo pasa el tiempo. Cuatro años casi hace que escribí lo anterior. Muchas visitas pero, por suerte, muchas herramientas nuevas que han facilitado, en gran manera, la realización de esos portfolios digitales. La técnica evoluciona, la metodología, permanece inalterable.
  • Razones para no usar tabletas en educación. Unos argumentos que hablan de unos dispositivos más que cuestionables para su traslado al ámbito educativo. Unos dispositivos electrónicos que, sin ningún plan de pilotaje previo (ya tenemos en nuestro país la experiencia de la distribución masiva de netbooks), se plantean introducir en muchas Comunidades Autónomas -y unos años después del artículo sigue planteándose, en muchos casos, dicha introducción-. Una introducción cuyo coste, más allá de sus resultados cuestionables y la necesidad/utilidad real de dichos dispositivos, va a ser inasumible por las familias (no olvidemos que la Administración educativa va corta de presupuesto y, dentro de los recortes que está efectuando a todos los niveles, se vería como muy mala medida que se volviera a gastar cientos de millones de euros en repartir tabletas de forma discrecional. Aquí unos tips acerca del tema.

Por cierto, más visto que lo anterior está el recopilatorio de herramientas 2.0 (algo a lo que debería darle un buen repaso y actualización cuando tenga ganas y tiempo) y la recopilación de blogs educativos pero, al no ser propiamente artículos, he obviado su inclusión en el listado anterior.

A propósito… ¡¡¡¡Felices Fiestas!!!!