Rodearse de gente bonita es la diferencia entre resistir o rendirse
Son las seis de la mañana y debo confesaros que, por desgracia, es otra de esas noches de insomnio de las que ya van cientos en los últimos años. Por suerte, aunque parezca algo extraño por otras cuestiones que me afectan a nivel físico, no lo sufro demasiado en mi devenir diario. Creo que mi…
