¡Yo sí que valgo!
Yo sí que valgo. Mi manera de entender la educación es la mejor. Sé qué y cómo hacer las cosas porque soy poco menos que el dios de la pedagogía. O soy ese dios o, simplemente, estoy en la parte más alta de la pirámide educativa y, desde, mi atalaya, sé qué es lo que…
