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Hace varios años en Salvados (programa ‘Poli bueno, poli malo’, abril 2012) salió alguien -juraría que del sindicato SUP- a raíz de los escándalos que rodeaban a los Mossos d’Esquadra diciendo que le parecía totalmente normal y razonable que un Ministro del Interior o Conseller d’Interior han de proteger y defender a sus empleados.

Hoy se ha conocido la imputación de Lucía Figar, Consejera de Educación de la Comunidad de Madrid en funciones, dentro de las investigaciones de la trama Púnica. Sí, esa trama en la que el número dos de Esperanza Aguirre, Francisco Granados, cobraba una “mordida” de 900.000 € por la construcción de cada colegio concertado en su área de influencia.

Vincular el primer párrafo y el segundo parece complejo, pero no es tan difícil. Lucía Figar, la jefa de la Educación madrileña, se ha dedicado con denuedo a denigrar al profesorado de la escuela pública, a buscar perjuicio en sus condiciones laborales, a aumentar las ratio de alumnos por aula, a financiar a centros privados quitando recursos de los centros públicos, etc.

 Pero me quedo con el respeto. La falta de respeto al profesorado. Sabemos que “en estos tiempos que corren” es algo difícil. Pero ha sido nuestra jefa desde 2007 -y acólitos- la que se ha dedicado con más impulso a denigrar nuestra profesión.

 Hoy, imputada. Su carrera política puede estar acabada. No es motivo de estar contento, ya que los casos de corrupción nunca deberían ser motivos de alegría. Pero más de una sonrisa ha salido a lo largo del día.

Adiós, señora Figar. Muchos esperamos no volver a verla.

jalonso

Jaime Alonso
Profesor interino de Ciencias Sociales en la Comunidad de Madrid

Siguiendo la estela de flipar con Santillana, hoy no queda más remedio que programar con Telefónica. Es de recibo cuestionar determinadas situaciones que se dan en la política educativa que, curiosamente, parece dirigida por grandes entramados económicos. Entramados que parece estén tras todas las decisiones educativas de calado que se están llevando a cabo en diferentes partes del territorio.

Hoy toca hablar de Telefónica y del anuncio hace unos meses de la Consejería de Educación madrileña de introducir una materia de programación dentro del currículum. Un anuncio que, más allá de lo efectista del mismo y que a algunos nos pudiera parecer más o menos bien, adolecía -como la mayoría de decisiones educativas- de planificación previa.

Fuente: http://www.madrid.org
Fuente: http://www.madrid.org

Pues bien, resulta que hoy me entero que Telefónica va a ser la encargada de formar a los docentes madrileños para capacitarlos en esta nueva materia. Sí, no hay trampa ni cartón… Telefónica, esa multinacional sin ánimo de lucro, va a asumir toda la formación de esos 1500 docentes que van a necesitarse el próximo curso en las aulas madrileñas para impartir programación. 50 horas para capacitar a los docentes. 50 horas y, presumiblemente, un iPhone de última generación con contrato para que puedan disfrutar con los alumnos mientras enseñan a diseñar maravillosas apps.

Telefónica se queda con la parte de la formación pero, ¿quién se quedará con esos 16 millones de euros que se van a invertir en impresoras 3D, kits y simuladores que se comentan en la noticia?

Para ello el Gobierno regional invertirán 16 millones de euros en los próximos cuatro años, con los que, entre otras cosas, se actualizarán los equipamientos de los colegios e institutos con tecnología de última generación, como impresoras 3D, kits de robótica o simuladores.

Ya no se trata de ser malpensado, ni de buscar conspiraciones falsas tipo expediente X. Se trata simplemente de saber (o querer) sumar dos más dos. Y, en este caso, cuando algo tiene el color de la leche, huele a leche y sabe como leche el personal lo tendría que tener claro. ¿Alguien se cree que todo esto de la programación no ha estado pactado entre Telefónica y la Consejería de Educación madrileña? ¿Alguien cree aún en el altruismo de empresas que facturan millones y que han notado bien poco la crisis económica? ¿Alguien ve lógico que, sin ningún tipo de concurso público (al menos no he sabido encontrarlo y rectificaría en caso que lo hubiera), se derive la formación de los docentes hacia una determinada multinacional?

Lo tengo claro. Primero son las empresas quienes generan necesidades educativas y, posteriormente, son las administraciones las que legislan para favorecer los intereses económicos de las mismas.

No es que tenga necesidad de ser crítico siempre pero es que hay cuestiones que claman al cielo. Cuestiones que parece que no importen a nadie y ningún medio de comunicación serio (digo serio por el alcance que pueda tener) cuestione. Las multinacionales mandan mucho pero, por suerte, aún puedo dedicar unas líneas en mi blog a cuestionar en voz alta ese mandato que se otorgan demasiado alegremente.

Disculpad el contenido y la coherencia del artículo pero es que después de tres horas de coche, cuatro de clases y dos de reuniones, mis capacidades de redacción se hallan bajo mínimos.