Tag

LOMCE

Browsing

Debe ser que algunos viven en realidades paralelas. Más aún cuando, sabiendo la realidad del aula, se dedican a difundir y considerar como veraces artículos que hablan acerca de determinadas cuestiones relacionadas con lo que sucede en la misma. Ayer, sin ir más lejos, se vuelve a incorporar a las redes el manido debate acerca de los impedimentos que, por lo visto, tiene la LOMCE para que un docente pueda innovar en su aula, procedente de un artículo publicado hace más de medio año en un medio de comunicación. Hay qué ser manipulador para considerar que la LOMCE varía, en lo que se ha aplicado de la misma, un ápice lo que puede hacer un docente en el aula respecto a lo que podía hacer. Claro que sí. Claro que la LOMCE introduce la religión evaluable, incorpora contenidos curriculares empresariales e, incluso, incluye en el articulado la necesidad de incorporación de la iniciativa privada en el ámbito educativo pero… más allá de lo anterior, no hay ningún tipo de impedimento a usar una u otra herramienta en el aula. Menos aún impide usar la metodología que nosotros queramos. No impide trabajar por proyectos, no impide flippear o gamificar, no impide hacer sesiones de mindfulness, no impide abandonar el libro de texto,… coño, que si uno sabe leer y se aleja de cuestiones ideológicas, la realidad es que lo que puede hacerse en el aula es lo mismo que se hacía con la LOGSE o la LOE. Yendo más lejos, deja la misma libertad de actuación al docente que todas las leyes previas a la LOGSE.

Fuente: Facebook

El aumento de ratios y el de horas lectivas del profesorado poco tiene que ver con la LOMCE. Fueron decisiones políticas destinadas al ahorro en las partidas educativas. Decisiones que, por lo visto, siguen manteniéndose pero que reiterándome en ello, no tienen que ver con la Ley. Los currículums, por cierto, son igual de amplios que los que había antes. Vamos a dejarnos de rasgar las vestiduras y a hablar claro: si uno quiere recitar el libro de texto puede hacerlo con la LOMCE o sin ella. Lo mismo que para usar otras estrategias, mandar o no deberes e, incluso, hacer magia en su aula para conectar con sus alumnos. Por cierto, la burocracia… la misma que antes. Se sigue necesitando presentar la programación que puede copiarse directamente de una editorial, los estándares nadie sabe qué significan y nos los pasamos por el forro y, la mayor o menor profusión de reuniones va a deberse a las ganas que tenga un equipo directivo de obligar al presentismo de sus compañeros. Nada que ver con el articulado de la Ley ni con su espíritu.

Queda muy bien cuestionar la LOMCE porque, quizás la hayan promulgado aquellos a los que no hemos votado pero, ¿realmente ha habido algún cambio dentro de los centros educativos? ¿Realmente un docente ha cambiado su manera de dar clase por haberse promulgado la LOMCE? Yo, al igual que mis compañeros, cambio mi manera de dar clase según el grupo que tengo delante o los materiales que tengo a mi disposición. Y sí, soy de los que me he leído el currículum de mi materia, no uso libros de texto, trabajo al igual que mis compañeros haciendo proyectos y, en muchas ocasiones hago cosas transversales al propio currículum. No me siento presionado por la LOMCE. Me siento más presionado por la falta de herramientas, conectividad, materiales y ratios que por un articulado legislativo. Eso sí, siempre es bueno dar la culpa a algo que tiene, a la hora de la verdad, muy poca afección sobre lo que sucede en el aula salvo para los Departamentos (hablo de Secundaria) que pueden ver mermadas o aumentadas el número de horas.

La LOMCE no me gusta. Creo que es una mala Ley y que podíamos habernos ahorrado promulgarla. Siempre he sido partidario de un articulado legislativo que emane del aula y sea consensuado con los docentes. No me va el que no cuenten con los profesionales del ramo. Pero lo anterior tiene muy poco que ver con lo que permite o no la LOMCE. Una Ley que permite hacer en el aula lo mismo que podíamos hacer con los articulados anteriores. Así que, por favor, no nos rasguemos ahora las vestiduras y manipulemos, por motivos ideológicos, una realidad que no ha cambiado nada.

Finalmente, un pequeño detalle… lo único que podría haber cambiado la manera de dar clase era la reválida pero, a día de hoy todos sabemos que no se ha aplicado salvo como instrumento informativo sin repercusión para el alumnado en algunas Comunidades. El resto sigue permitiendo, e impidiendo, lo mismo que antes por mucho que a algunos les apetezca decir lo contrario.

Sorprende, aunque no demasiado, ver como el Congreso de los Diputados se está llenando de intervenciones de personajes e instituciones cuya máxima relación con las aulas, si es que la tuvieron en alguna ocasión, fue en su época de estudiantes. No es sólo el desprecio absoluto al docente de aula por parte del Gobierno, que se junta con el mismo desprecio que tienen el resto de Comunidades a quienes, día tras día, dan lo mejor de ellos en las aulas. Es la necesidad de la articulación de la legislación educativa que ha de regir el futuro de nuestros estudiantes sin tener en cuenta, curiosamente, a los profesionales del ramo. Pero bueno, eso es algo que, por desgracia, en lugar de ser algo extraño, se convierte en algo habitual porque, seamos sinceros, ¿qué podemos saber los docentes de lo que se cuece en las aulas de este país? Para los políticos que la gestionan, entre poco y nada. Y así nos va.

Pero no, no iba el post acerca del ninguneo al docente ni a la validez de sus opiniones, fundamentadas en años de experiencia, para poder hablar con una cierta propiedad sobre el tema y poder aportar algunas ideas para una nueva ley educativa que, da la sensación que ya está redactada y que sólo necesita su justificación mediante diferentes entrevistas a determinados actores para cubrir el expediente previa a su aprobación. Se trata de la presencia de determinados mercachifles, controlados por organizaciones económicas y, con el apoyo de medios de comunicación y/o grupos políticos (a veces, cuando lees la línea argumental de algunos medios no ves diferencia entre los mecanismos de propaganda del partido y las informaciones periodísticas del mismo). En este caso me refiero al director d’Escola Nova 21, ese invento avalado por La Caixa y voceado alegremente por el diari ARA que, por lo visto, cuenta con el apoyo total de un determinado partido catalán. Bueno, de una amalgama de partidos catalanes que, salvo honrosas excepciones puntuales de algunos de sus miembros, acata los dictados de algunos poderes fácticos que todos conocemos demasiado bien si vivimos o hemos vivido en Cataluña.

Fuente: http://eduardvallory.blogspot.com.es/

La verdad es que podría ponerme a analizar el vídeo de la intervención (que he subido a mi canal de Youtube para que sea más fácil el acceso que desde la propia plataforma del Congreso) y empezar a cuestionar todo lo que está diciendo el señor Vallory (director d’Escola Nova 21) pero os recomiendo que, más allá de aceptar mi opinión personal e intransferible, saquéis vuestras propias conclusiones de su intervención. Una intervención que dura media hora porque, a pesar de que el vídeo se alarga hasta una hora y pico, el núcleo de su intervención se realiza a lo largo de los primeros treinta minutos.

Eso sí, por si alguno quiere ahorrarse el vídeo (algo que no recomiendo porque, como he dicho antes, creo que jamás debemos dar por buena ninguna opinión de terceros pudiendo acudir a la fuente original) os expongo los diez puntos que propone Escola Nova 21 para el cambio educativo:

1) Educación como bien común. El sistema educativo debe dejar de ser entendido como servicio y convertirse en un bien común, de carácter exclusivo y orientador.

2) El currículum debe ser genérico y competencial. Deben desaparecer las asignaturas propias de necesidades academicistas para articular los conocimientos mediante competencias cognitivas, emocionales y éticas.

3) Prácticas de aprendizaje actualizadas. Personalización de un aprendizaje significativo y funcional según expectativas de cada persona. Las competencias requieren de metodologías sin materiales homogéneos y de trabajo cooperativo.

4) Evaluación competencial, globalizada, continua y formativa. Se debe abandonar la evaluación por asignaturas, las medias aritméticas, los estándares, la repetición de curso, el valor sancionador de las notas y también los exámenes competenciales en pupitres.

5) Profesorado generador de aprendizaje. El docente de 0 a 18 años debe convertirse en el guía dentro del laberinto de expansión del conocimiento y poseedor del conocimiento acerca del cómo aprendemos, trabajar en equipo desde la co-docencia y disponer de tiempo de planificación estratégica.

6) Formación de calidad del profesorado mediante su capacitación competencial. El profesorado universitario que forma maestros y profesores debe tener experiencia real y actual en las aulas. La formación residencial inicial debería darse en centros de referencia.

7) Continuidad de toda la educación obligatoria. Centros educativos completos, con profesorado bien formado. Acabar con la discontinuidad primaria-secundaria y priorización de la educación de 0 a 6 años.

8) Autonomía y flexibilidad de centro educativo para elaborar su propio proyecto competencial, con profesorado capacitado.

9) Desaparición del modelo funcionarial, con concursos de traslado que priman más la antigüedad y el interés del profesional que el proyecto de centro educativo no tiene sentido. Ello impide que los centros públicos puedan mantener un proyecto de alta calidad a lo largo del tiempo.

10) Administración educativa descentralizada.

La verdad es que, aún pudiendo compartir algunos puntos anteriores, el problema fundamental es ver cómo en Cataluña la pertenencia de algunos centros públicos a Escola Nova 21 ha llevado a la selección de profesorado, obligatoriedad de interinos de acatar órdenes del director bajo pretexto de no ser renovados al siguiente curso, funcionarios a los que se está haciendo la vida imposible por cuestionarse el modelo y, por qué no decirlo, conversión de los centros públicos que se han adherido a esa red en centros totalmente burocratizados, muy parecidos a los centros concertados en cuanto a la explotación de su personal y, a su vez, en modelos que tienen muy poco de sentido en un contexto donde la democracia y la libertad de opinión deberían respetarse al máximo. Esto es lo que distingue un servicio público que trata a sus alumnos como usuarios del servicio, frente a otro que los trata como clientes. Y esa es una diferencia muy importante entre lo que debe ser y lo que quieren que sea. Algo que debería hacernos encender alguna de esas luces rojas de alarma que, tan abandonadas tenemos en su mantenimiento, los docentes.

Todos creemos en la necesidad de cambiar cosas en la educación actual porque sabemos que hay detalles que chirrían pero, el problema es que algunos no vemos tan claras algunas cosas. Algo que me sucede últimamente con lo que nos están vendiendo algunas empresas, fundaciones, organizaciones e, incluso, personajes a los que se ha mediatizado por encima de sus posibilidades.

Imaginemos que tenemos la posibilidad de consultar dos borradores de un articulado legislativo previo a la LOMCE. Imaginemos que, en los articulados, se encuentran algunas cuestiones marcadas con anotaciones al margen que ponen textualmente “posibilidad de eliminación si crea mucha oposición social”. Imaginémonos que, en un anexo a los mismos, aparecen determinadas estrategias para premiar al responsable político que esté en el cargo cuando se publique un documento C (que no es ni el A ni el B) que va a ser usado para establecer el límite de tolerancia de los docentes y resto de comunidad educativa ante su publicación.

Fuente: http://pijamasurf.com
Fuente: http://pijamasurf.com

Sí, supongamos que el documento C se denomina LOMCE y que se mediatiza, por parte de algunos medios, como una ley que tome el nombre del Ministro. Supongamos que los ataques se realizan contra la persona y no contra el articulado, promoviéndose, de forma nada encubierta y con declaraciones incendiarias por parte de los responsables educativos y algunas organizaciones, determinadas manifestaciones por parte de quienes no saben de la existencia de los documentos A y B que se ha comentado anteriormente. Supongamos, por un momento que, dentro del documento original, se van añadiendo algunos detalles (léase órdenes de evaluación o incorporación de determinadas materias como obligatorias y evaluables en determinados cursos) que permiten ir “cabreando” al personal más guerrero de la escuela pública. No olvidemos que, dentro de las reuniones que se ha tenido para la elaboración de los documentos A, B y C, ha existido una gran representación de organizaciones religiosas, empresarios que gestionan gran parte de los centros concertados de nuestro país y, cómo no, alguna multinacional de sectores relacionados con el tema. Y sí, también algún representante sindical de esos sindicatos afines ideológicamente al gobierno, sin olvidarnos a los representantes políticos de un determinado partido de la oposición que, en una conversación informal con el Ministro, gestionan la manera de realizar oposición para poder otorgarse la medalla de la desaparición -o, más bien reconversión- del documento C a los A o B.

Planteemos también el precio que supone lo anterior. Un coste político muy bajo por saber que hay parte de la sociedad a la que le han vendido -y ha comprado como verdad absoluta- el desastre que supone el sistema educativo desde la LOGSE y, por qué no decirlo, una manera de tantear a un colectivo docente que ya se sabe de antemano que está más pendiente de resolución de problemas puntuales que de defender colectivamente sus derechos. Ya se viene de experiencias anteriores de recortes salariales con el gobierno anterior del PSOE y se sabe que, los porcentajes, aunque pueden incrementarse porque el PSOE controla un sindicato muy poderoso, no van a ser suficientes para abandonar el documento C a la primera de cambio. Conviene dejar pasar unos años para que C haya introducido sus máximos y ver qué puede aprovecharse del mismo. Sí, desde el Ministerio, presumiblemente se tiene muy claro: en función del grado de oposición va a modificarse determinados aspectos del redactado y se va a usar, una vez analizadas las presiones, el sustituto A o B que se tiene preparado desde hace tiempo.

Se jubila a Wert en un sitio idílico, con gran sueldo y la posibilidad de convivir con su pareja actual (no olvidemos que la tuvo de Secretaria en el Ministerio) y se selecciona a un hombre de perfil mucho más moderado. Wert ya ha hecho su trabajo y, ahora, el nuevo Ministro ya sabe en qué campo juega. Quitan las reválidas (no olvidemos que es, quizás, de lo más mediático pero no lo más grave de la LOMCE) y se habla de la existencia de un nuevo redactado en seis meses, contando con el apoyo de Ciudadanos y del PSOE. ¿Seis meses para redactar una ley educativa? Bueno, quizás es que van a aprovechar el A o el B con las modificaciones pertinentes.

Entre la LOMCE y el redactado del nuevo articulado legislativo piden otra cabeza de turco para que, de forma airada, los docentes de la pública sigan equivocándose de objetivo. Surge Marina y su Libro Blanco. Sí, todo está muy bien diseñado y planificado. No, no son nada tontos como nos creemos o nos quieren hacer creer. Son muy, pero que muy listos.

Si todo el redactado anterior lo aderezamos con determinadas prácticas educativas que están surgiendo y siendo muy bien mediatizadas, con organizaciones empresariales que quieren decidir cómo deben hacerse las cosas y, con docentes que ya han aceptado su reducción salarial y su aumento de horas lectivas (sí, se ha alcanzado una paz educativa muy interesante que ha reducido, salvo alguna cosilla que montan los alumnos y algunos padres, a la nada la lucha de los docentes), ya tenemos el caldo de cultivo ideal para que, en breve, veamos salir a la luz el documento A o el B.

Ya veis que a uno le van mucho las teorías de la conspiración y que, como podéis comprobar, al no poder publicar ni el documento A ni el B, queda muy fácil la crítica al post por parte de aquellos a los que no les gusten este tipo de historias. Además, seamos sinceros, no hay nada de lo que se expone en las líneas anteriores que coincida con lo que está sucediendo últimamente en el ámbito educativo 🙂

Hay un acuerdo entre tres partidos políticos para sacar otra nueva ley educativa. Sí, por lo visto la LOMCE ya ha hecho su trabajo y ahora toca, siempre juntos pero no revueltos y unidos por intereses educativos comunes, establecer una alianza política entre el tridente políticos formado por el PP, C’s y el PSOE para conseguir la mejor de todas las leyes educativas posibles que, permita cambiar las tapas de todos los libros de texto y, cómo no, conseguir elaborar otras nuevas siglas más innovadoras que, dentro de las posibilidades que les ofrecen las anteriores (LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOCE, LOE, LOMCE) que, por desgracia, ya están cogidas. Sí, ahora se han puesto las pilas. Baterías de litio marca blanca que les van a permitir usar ese móvil con el que van a intentar contactar con todos los docentes que estén dando clase en las etapas educativas a las que va a afectar la nueva ley para demandarles su opinión. Los docentes ya tenemos el móvil cargado. Ahora sólo es cuestión de no dejarlo nunca en casa no sea que nos llegue esa llamada que seguro nos va a llegar.

Fuente: Flickr CC
Fuente: Flickr CC

Ya hay incluso comprado un dominio (opinaporfisobreesto.com) donde se van a exponer el equipo de asesores con los que cuenta el Ministerio de Educación y los pasos que se seguirán a la hora de elaborar el nuevo redactado. Todos los asesores contratados para tal función al margen de su ideología política. Sí, habrá seguro del PP, de C’s y del PSOE. Los demás es que no quieren porque les interesa más oponerse a cualquier cosa que hacer algo productivo con sus escaños. Seamos sinceros… toda esa plebe podemita mezclada con náufragos de IU, partidos nacionalistas o independentistas más malos que Satán en su buena época y, cómo no, ese grupo mixto que están ahí por culpa ciudadanos de segunda sin oremus a la hora de ejercer su voto, no quieren una ley educativa. Quieren sólo joder y ser sólo destructivos en sus aportaciones. Que la gente quiere estabilidad y, por qué no decirlo, una ley educativa que perdure a lo largo del tiempo. Incluso se baraja su incorporación a la Constitución. Esa que, por suerte, sigue aplicándose a rajatabla. Bueno, sólo cuando interesa, pero a rajatabla.

Estoy por hacer un crowdfunding para colaborar con los presupuestos con los que va a contar esa nueva ley educativa. Incluso, ya me he ofrecido a alguna de las empresas de esas que gestionan el juego en nuestro país, para crear una rifa que permita competir con la Lotería de Navidad, las Quinielas o la Bonoloto. Que una gran idea que va a contar con todos, menos con los repudiados, se merece contar con nuestra aportación. Que es un servicio público. Bueno, más bien un experimento realizado con dinero público. Un experimento que ya ha sido realizado en múltiples ocasiones y que, por culpa de seguir existiendo la posibilidad de incorporar más palabrejas a lo de ley orgánica y algún derivado de la palabra educación, nos va a permitir llevar nuestra nueva LOMCE II a otro nivel. Hasta el infinito y más allá.

La verdad es que me gustaría que se contara con los docentes de aula, que se estableciera un diálogo abierto con alumnos y padres para que también pudieran aportar sus opiniones. Me encantaría también saber quién va a asesorar al gobierno en esa ardua tarea de redactar una nueva ley educativa en seis meses. Y sí, también aprovecho para decirles que, en un par de meses, si me prestan a un jurista para que me diga qué puedo o no poner, ya la redacto yo de gratis. A veces a uno le da la sensación que estamos legislando por encima de nuestras capacidades. Bueno, más bien por encima del grado de alcohol permisible al ver algunos resultados de los articulados que hemos padecido en las últimas décadas.

Sí, la imagen que he usado para ilustrar el post es la de Terminator 2 :)

Algunos tenemos muy claro que es muy fácil criticar a quienes, por determinados motivos, hacen uso de su libertad personal para modificar determinadas afirmaciones que realizan. Estamos acostumbrados en el ámbito educativo a que determinados docentes u otros miembros de la comunidad educativa empiecen defendiendo unas determinadas posturas de forma inmovilista, vayan modificándolas en función de su evolución personal/profesional o, incluso, por necesitar conseguir determinadas prebendas que no podrían conseguir si siguieran anclados en sus posicionamientos iniciales. Estoy cansado de ver que algunos docentes salen del aula diciendo que volverán a ella y que, al cabo de unos años, esa afirmación se convierte en algo que nunca habían dicho. Incluso hay algunos que, una vez criticaron determinadas políticas educativas que, ahora al estar en determinados lugares de gestión de política educativa, se convierten en unos firmes partidarios de las mismas. Todos sabemos que el “no es no”, al igual que el “sí es sí” tienen muy poco de realistas en un contexto donde para muchos prima lo personal y el procomún se deja olvidado en alguna de esas estaciones por las que pasamos hasta llegar a nuestro destino.

Fuente: http://www.fotothing.com
Fuente: http://www.fotothing.com

Ayer hubo de nuevo otra huelga de alumnos contra la LOMCE. Sí, curiosamente, seguimos jugando a hacer huelga movidos por intereses que, por desgracia, llegan muy manipulados a los chavales que, en muchas ocasiones, son los más débiles del eslabón educativo. La LOMCE es una mala ley y, las reválidas en etapas obligatorias un auténtico despropósito pero, quedarnos en la reválida significa obviar el objetivo básico de la LOMCE. Y el objetivo básico de la LOMCE es seguir privatizando la educación hasta convertir, los centros públicos, cada vez peor financiados, con menos recursos humanos y, con muchos alumnos cuyos padres tienen determinados problemas socioeconómicos, en unos centros asistenciales donde sólo estudien los que no tienen dinero para pagar esas cuotas “voluntarias” que cobran los concertados. Seamos claros, en los concertados y privados la huelga de ayer fue prácticamente testimonial en muchos. ¿No les afecta la reválida o los recortes? ¿O será, por desgracia, que jugamos a ser ideológicamente de una determinada manera al defender ciertas cuestiones? No lo sé. Lo que sí tengo claro es que, al igual que los concertados defienden “a los suyos” y por eso montaron manifestaciones a principios de curso en la Comunidad Valenciana para defender sus negocios, la pública defiende también su supervivencia. La supervivencia frente a unas políticas privatizadoras. Políticas que pasan del no es no, de vamos a revertir los recortes hasta llegar a… virgencita, virgencita que se mantenga todo igual y no se siga recortando en lo público.

Sí, ahora hay docentes que lo único que piden es que no les sigan recortando el sueldo y aumentando sus horas lectivas. Ya no se acuerdan del no es no, ni de la necesidad de defender los derechos laborales que tenían. Lo mismo, por desgracia, con muchos otros. El no nunca es no, siempre por desgracia se reconvierte, por determinados motivos, en algo muy flexible y menos valiente de lo que debería ser algo tan importante.

Seguir anclados en el no es no en algunas cuestiones educativas como seguimos defendiendo algunos no es cómodo pero, sinceramente, quién dijo que para mejorar algo uno debía usar el camino más corto plagado de renuncias que algunos no estamos obligados a tener. Una cosa es evolucionar y plantearse que, quizás, haya cuestiones que puedan no ser tan blancas o negras como se suponía en un principio. Otra es convertir el no es no, es un simple conjunto de negaciones que, al final, sólo sirven para tener una duración determinada.

Muchos están huyendo del “no es no” para posicionarse de una u otra forma en función de si lo anterior les aporta algún beneficio personal. Otros seguiremos defendiendo incoherentemente un beneficio común que, poco tiene que ver con sacarle jugo para tener esas prebendas, mucho, para que nuestros alumnos tengan las mejores oportunidades posibles y, cómo no, defender nuestros derechos laborales.

Espero me disculpéis por la incoherencia del post pero, os prometo que tenía muy claro lo que quería decir hasta que lo he trasladado al redactado.