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Después de leer el excelente artículo de Xavier Diez acerca del papel de la OCDE y las estrategias internacionales para mercantilizar la educación, me puse a pensar acerca de las medidas educativas que están tomando los gobiernos y las modas que, de forma global, se están extendiendo por la mayoría de países. No, no es sólo en nuestras tierras donde están desembarcando modelos que, más allá de carecer de cualquier evidencia científica, se mediatizan e incorporan con ayuda de la administración en los centros educativos. La barbarie es a nivel global. Sí, nunca ha habido una visión más global de la educación que ahora pero, ¿sabéis qué sucede con lo anterior? Sí, que deja de lado las particularidades de nuestros alumnos, obvia la sociedad y, por qué no decirlo, se diseña desde un único despacho con finalidades muy poco educativas porque, si no fuera así, cómo se explica que la OCDE, una organización económica, junto con el Banco Mundial, se hayan autodeclarado Ministerio de Educación del mundo. Algo que sorprende por lo poco cuestionado que está por parte de los gobernantes que dictan las directrices educativas y se obvia decir en la mayoría de propuestas educativas que se convierten en articulados legislativos en la mayoría de países del globo. Ya, no interesa pero, ¿queremos aceptar sin rechistar esas medidas impuestas por organizaciones empresariales? Bueno, vamos a ir más lejos… ¿debe aceptar la sociedad que las futuras generaciones vengan diseñadas por el patrón que marquen desde entidades bancarias, fondos de inversión e intereses de determinadas multinacionales -escondidas o no bajo sus fundaciones-?

Fuente: ShutterStock

La verdad es que sorprende que, teniendo sistemas educativos envidiables y altamente integradores e inclusivos, haya países que estén abandonando determinados modelos que permitían lo anterior para sumarse a modas que imponen terceros. Ya no es sólo el ver como algunos se han cargado la Universidad de muchos países escudándose bajo un modelo Bolonia, es ver como en etapas obligatorias se implantan planes que, curiosamente, tanto sirven para Madagascar como para ese pueblecito leonés tan bonito. Más fácil comprar en bruto que diseñar modelos particulares. Más negocio el poder introducir dentro del currículum asignaturas para cubrir el mercado laboral que demandan algunas empresas, que plantear el cambio de modelo productivo desde una visión más humanista. Más fácil pretender que algunos chapurreen mal el idioma extranjero de referencia que enseñarles a ser competentes en su/s lengua/s materna/s. Muchísimo más fácil porque para algunos el lenguaje de comunicación debe adaptarse al lenguaje comercial. El pensamiento, como siempre, alejado de las políticas educativas. El sesgo educativo, al margen del partido que gobierna o su ideología, siempre jugando a estándares que marcan algunos cuyos intereses siempre han sido muy poco educativos.

¿Realmente no os chirría ver que las políticas educativas se han homogeneizado? ¿Realmente no os preocupa que para personalizar el aprendizaje deban establecerse unos estándares metodológicos o de evaluación del mismo? ¿Realmente a nadie le preocupa que algo imposible de medir como son las competencias -y más aún las básicas o clave- vengan diseñadas por organizaciones que poco saben de educación y que sean las mismas aquí que en Dinamarca? Claro, un danés es igual que uno de ese pueblecito costero de Valencia. Y, por qué no decirlo, tanto el clima, como la sociedad e, incluso el modelo vital, es el mismo ahí que por estos andurriales. Pues no, va a ser que no cuela. Al igual que no cuela la extrapolación de metodologías educativas entre centros educativos o, yendo aún más lejos, entre aulas. No hay dos alumnos iguales y, si ya cuesta homogeneizar el aula para que todos lleguen a aprender lo que les estamos contando, imaginemos la globalización de todas las aulas de todos los países mediante doctrinas únicas. Difícil, no. Imposible. Salvo que, como he dicho anteriormente, esa homogeneización sea sólo para modelar futuros clientes en una estructura mercantilista que, lo único que plantea, es crear castas entre los propios clientes y vendedores de productos y/o servicios. Castas que, ya desde pequeños, empiezan a vislumbrarse con cada reforma educativa y con la mediatización de que, amparándose en la libertad de elección de los padres, uno tiene derecho a segregar a sus hijos de otros justificándolo de la forma que se quiera.

Es clave saber qué se pretende y cómo podemos hacer, desde nuestra parcela privilegiada como alumnos, docentes o padres, para luchar contra esta imposición de modelos metodológicos o prácticas pedagógicas cuyo único objetivo es cargarse la educación, manteniéndola solo para la élite. Incluso en el paraíso finlandés han empezado a proliferar las escuelas privadas dirigidas a cambiar la perspectiva de igualdad de oportunidades de los alumnos. Una estrategia muy marcada, con una hoja de ruta que se va siguiendo sin desviarse lo más mínimo que, salvo pequeños contratiempos, pretende conformar una educación al servicio de algunos. Y eso, si uno quiere analizar qué está sucediendo en los últimos tiempos, qué medidas educativas están tomando las administraciones educativas y, que mediatización se está dando a algunas cosas por parte de los medios, no puede menos que tenerlo bastante claro. Los demás, si queréis, podéis seguir viviendo en la inopia porque, por lo visto, ha calado muy hondo el hecho de que quien no ve ni entiende, no padece.

No, no es sólo justificar lo anterior bajo la existencia de mecanismos de comunicación inmediatos que permiten saber qué están haciendo en diferentes partes del globo. Es comprender por qué son determinadas prácticas las que triunfan, qué intereses hay tras ello y ver las similitudes de determinadas fundaciones que, por lo visto, están tras la mayoría de decisiones educativas que se están tomando para “mejorar la educación”.

Seguro que lo que planteo en el texto son imaginaciones mías o, puede que no...

No, no estamos solos en nuestro país en intentar cuadrar el círculo. Debe ser que la iluminación educativa a nivel global ha sido comprada por la mayoría de gobiernos y que, por desgracia para los alumnos de todos los países que han caído en las redes de la falsa modernidad educativa, se verán obligados a experimentar con modelos ya fracasados o incorporar a su aprendizaje la última moda que se haya mediatizado. Ayer, sin ir más lejos, me pasaron el modelo sobre el que está trabajando la Secretaria de Educación Pública de México (SEP). Un modelo donde, curiosamente, se propone más robótica, más inglés e incorporar el ajedrez. ¿A alguien le suena lo anterior? ¿No os parece raro que, más allá de solucionar los problemas que hay en los diferentes sistemas educativos, se proponga lo mismo para supuestamente mejorar el sistema  educativo? Sí, ya sé que algunos diréis que es lógico porque esos aprendizajes seguro que mejoran la calidad de la docencia que se imparte pero, ¿no resulta curioso que se venda lo mismo por los mismos -sí, los gurús internacionales se desplazan de continente en continente- sin ningún tipo de análisis de las consecuencias que puede llegar a tener lo anterior?

Fuente: ShutterStock
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Uno puede ser más o menos visionario pero de ahí a considerar que un modelo estandarizado sea el mejor para todas las partes del globo sin tener en cuenta el contexto cultural en el que pretende aplicarse va un largo trecho. Todos postulando por eliminar asignaturas, por dotar de autonomía para contratar y despedir a los docentes afines o incómodos y, por desgracia, sin contar en ningún momento con los docentes que están pisando las aulas. Sí, en México tampoco han preguntado a los docentes. Bueno, allí por lo visto, directamente se dedican a reprimir a quienes se atreven a cuestionar lo que la administración educativa intenta hacer. Muchos intereses nada ocultos avalados por organizaciones económicas (recordemos que todos los cambios educativos los justifican bajo las pruebas que gestionan organizaciones económicas).

La verdad es que me sorprende. Me sorprende que se esté haciendo lo mismo, justificándolo de la misma manera para introducir determinadas cuestiones en los sistemas educativos. No hay nadie que se libre de la presión. Ni los finlandeses, con su sistema basado en la equidad y la justicia educativa, han podido librarse de una pequeña colleja por parte de la OCDE para que lo cambiaran (recordemos que en la última edición de PISA ha bajado alguna posición y que, por ello, se ha puesto a elaborar documentos y establecer planes piloto para sustituir las asignaturas por proyectos). Algo realmente curioso. Más aún cuando da la sensación que todo sea impuesto por intereses muy alejados de los puramente educativos.

Tengo claro que hay alguien que está planificando qué debería ser la Educación y a qué fines habría de servir. Y también tengo claro que dichas decisiones tienen muy poco que ver con lo que necesitamos los docentes de a pie o nuestros alumnos. Y sí, no estoy elaborando ninguna teoría de la conspiración porque las casualidades en este aspecto que he comentado en el post cada vez son mayores. Eso sí, si alguno quiere obviarlas y pensar que lo que hay es una cantidad de ángeles de la educación repartidos por el globo con el único interés de mejorar la Educación… no puedo, más que pedirles que se dediquen a analizar qué está pasando en el mundo a nivel educativo y qué líneas de trabajo se están adoptando a nivel macro. Por cierto, si después de ello quieren seguir otorgando el rol de salvadores a quienes están tras esas propuestas, allá ellos.

Muchas gracias Ismael por la inspiración para el artículo de hoy.