La gran farsa de la motivación en la escuela
Ahora todo tiene que motivar. Todo. Cada clase, cada actividad, cada idea que salga por la puerta del centro debe provocar fuegos artificiales emocionales en el alumnado. Y si no, alguien pedirá explicaciones. Como si la motivación fuera un derecho adquirido. Como si enterrar la cabeza en la mesa fuera un crimen educativo. Vivimos en…
