La dictadura de la escuela feliz
He dormido fatal. No es novedad. Ya es algo habitual en mí en los últimos años y, por desgracia, este calor, asfixiante y desesperante, no hace que duerma mejor. Ni ninguno de los grandes inventos de la humanidad. Lo sé. A estas alturas de mi vida ya hay pocas opciones de que la cosa varíe….
